Crecen versiones del retiro de Capitanich

LA NACION, domingo 28 de septiembre de 2014

En medio de la crisis por el tipo de cambio y la falta de dólares, derivada de la alta inflación, la presidenta Cristina Kirchner podría disponer durante la semana que comenzará mañana la salida del Gobierno del jefe del Gabinete, Jorge Capitanich, a quien todas las versiones le pronostican un pronto regreso a la gobernación del Chaco, que ingresó en una profunda crisis política.

Desde antes del regreso de la mandataria de Nueva York, donde participó de la Asamblea General de la ONU, volvieron los rumores de cambios en el gabinete, para relanzar el Gobierno en el último tramo antes de las elecciones presidenciales de octubre de 2015.

“Los anuncios podrían ser en estos días. Posiblemente no pasen de esta semana”, señaló ayer a LA NACION una alta fuente que habita en el primer piso de la Casa Rosada.

“El mismo Capitanich comenzó a adelantar a sus funcionarios que hagan las valijas en estos días para regresar al Chaco y hasta se despidió de algunos funcionarios”, confiaron fuentes oficiales.

De todos modos, tal como sucede siempre en estos casos, será la propia Cristina Kirchner la que manejará en definitiva los tiempos de ese recambio. Máxime si se tiene en cuenta que la Presidenta suele ser muy celosa del manejo de la información y de su agenda.

En ese sentido, según comentan en su entorno, no le gustó nada que estas versiones sobre fuentes bien informadas, de las cuales LA NACION informó en su edición del 7 de septiembre pasado, hayan poblado los diarios y la prensa en general en estos días.

“Que se va Capitanich es seguro. El asunto es cuándo. Está debilitado y tiene que volver al Chaco. El momento lo decidirá la doctora”, señaló otra fuente oficial.

La silla de Capitanich tiene varios candidatos. Uno es el ministro de Economía, Axel Kicillof, pero éste no está interesado y prefiere quedarse donde está. Otro es el presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde. Sin embargo, en los últimos días comenzó a circular la versión de que Recalde podría convertirse en ministro de Desarrollo Social, en representación de la agrupación La Cámpora.

En ese caso la actual ministra de esa área, Alicia Kirchner, podría reemplazar a Capitanich.

También para el cargo del chaqueño figuran los nombres del presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, y del senador Aníbal Fernández, que ya ocupó ese lugar hace dos años.

Según trascendió, los popes de La Cámpora filtraron el dato de que Cristina ya les garantizó que ocuparán Desarrollo Social a través de Recalde, porque eso les garantizaría una estructura presupuestaria abultada con miras a las elecciones presidenciales de 2015.

Como se sabe, Cristina considera que sus herederos serán los jóvenes camporistas y quiere incluirlos a todos en las listas de candidatos a diputados y senadores para poder condicionar al futuro gobierno.

Si Kicillof deja Economía, podría ser reemplazado por su viceministro, Emmanuel Álvarez Agis.

En su reciente viaje a Roma, Cristina demostró que quiere privilegiar a La Cámpora. Si Recalde se va de Aerolíneas, la empresa podría quedar en la órbita del ministro de Interior y Transportes, Florencio Randazzo. Si Alicia Kirchner reemplaza a Capitanich, tendría bajo perfil, pero mucha confianza de Cristina, su cuñada. No habría cambios en el esquema de poder.

Por su fuerte pelea con Kicillof, el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, quedó como un candidato a irse, pero por ahora la Presidenta lo retiene.

Capitanich volvería a Chaco. Su vicegobernador en ejercicio, Juan Carlos Bacileff Ivanoff, adelantó las elecciones y, en medio de fuertes peleas con su antecesor, puso en riesgo el triunfo electoral del PJ. Capitanich reasumiría el poder allí para intentar asegurarlo..

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El Gobierno y la Iglesia disienten sobre el rol papal en las críticas de Cristina

LA NACIÓN, domingo 28 de septiembre de 2014

por Mariano De Vedia y Mariano Obarrio

Los duros discursos de Cristina Kirchner ante la ONU recibieron distintas interpretaciones en el Gobierno y en la Iglesia. Los funcionarios que integraron su comitiva aseguran que el ataque de la Presidenta al gobierno de los Estados Unidos por los fondos buitre y por la estrategia de combate al terrorismo “estuvo antes conversado con el Papa”. Pero obispos muy cercanos a Francisco se lamentaron de que ella “sobreactuó” y se atribuyó “un papel de mensajera” que Francisco no le concedió.

Revelaron que esa crispación generó “inquietud” en la Iglesia, según pudo advertir LA NACION en distintas fuentes eclesiásticas.

Sin embargo, un miembro notable de la delegación oficial del Gobierno enfatizó: “Todo lo que dijo Cristina en la ONU el miércoles último fue previamente conversado con el papa Francisco” en el encuentro del sábado 20.

Dijo que “del almuerzo de tres horas -en la residencia de Santa Marta, en el Vaticano- dos horas se habló de política internacional”.

Pero entre los obispos generó sorpresa el “maltrato” que la mandataria le dispensó al presidente de los EE.UU., Barack Obama. Ello marcó una diferencia de estilo con la Iglesia.

“Pretendió tirarle de las orejas a Obama, cosa que el Papa nunca hace en el trato con los jefes del Estado”, estimó un arzobispo.

Sin embargo, en el Gobierno aseguraron a LA NACION que “el Papa le volvió a expresar” a Cristina dos preocupaciones centrales en su agenda: “Las once guerras que hay en el mundo, con peligro de una tercera guerra mundial”, y la altísima desocupación de la juventud en Europa “producto de las burbujas financieras mundiales y de los capitales especulativos del sistema financiero”.

Si bien los obispos admiten las coincidencias entre Cristina y el Papa en condenar la especulación financiera y la proliferación de guerras, el matiz del desacuerdo reside en las formas agresivas que la Presidenta utilizó para expresarse ante la Asamblea General de la ONU y ante el Consejo de Seguridad.

“No se puede presentar esa coincidencia como una aprobación en bloque de todo lo que hace el Gobierno”, dijo un obispo a LA NACION.

En las narices de Obama, ella acusó a Estados Unidos de apañar “un terrorismo económico y financiero” para “desestabilizar a la economía de los países y provocar hambre, miseria y pobreza”. Sugirió que ese país tiene “amigos hoy que son enemigos mañana”, que abastece de armas a terroristas y que recientemente acordó con Irán combatir al grupo fundamentalista ISIS, pese a haber condenado a la Argentina por firmar un memorándum de acuerdo con Teherán por el juicio por la AMIA.

También cuestionó el operativo norteamericano para eliminar a Ben Laden, jefe de Al-Qaeda, y dijo ser “desconfiada” sobre las imágenes de degüellos de ISIS: las calificó de “puesta en escena”. “No se combate al terrorismo haciendo sonar tambores de guerra”, desafió.

Se presentó entonces como mensajera del Papa: “Antes de venir aquí estuve en Roma entrevistándome con otro compatriota […] y quiero traer fundamentalmente el mensaje de paz”. Y reveló que fue amenazada de muerte por ISIS por su «cercanía» con el papa Francisco”.

Un obispo cuestionó ante LA NACION esa “sobreactuación”: “La propia Presidenta dijo que el Papa no tiene mensajeros y sin embargo se atribuyó ser su mensajera en la ONU”, reflexionó. Lo había dicho Cristina en Roma tras ver a Francisco al desmentir al ceremoniero pontificio, monseñor Guillermo Karcher, que había dicho que a Francisco le “preocupa la gobernabilidad” en la Argentina. “Nadie habla por el Papa; no le preocupa la gobernabilidad”, dijo Cristina que sin querer, en esa misma frase, habló por Francisco.

Según confiaron a este diario en el Gobierno, “el Papa está muy crítico de la política antiterrorista de los Estados Unidos”. “Francisco quiso que ella sea la portadora del proyecto de Scholas Occurrentes ante la ONU y le pidió que lleve con ella a José María Del Corral, director de ese proyecto. Podría haberlo enviado a través del representante en las Naciones Unidas”, dijo una fuente oficial.

En la Iglesia se lamentan de que “el buen gesto del Papa de recibirla con cordialidad ha pretendido ser aprovechado políticamente”. También de que Cristina hizo una interpretación recortada de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium. “Francisco dice explícitamente que los dos grandes temas sociales son la inclusión de los pobres y el diálogo y la paz social. Estos últimos dos aspectos son omitidos por la Presidenta”, dijo la fuente que sintetizó el pensamiento de los obispos..

Escuchá a Mariano Obarrio todos los sábados de 9 a 11 en Unas Cuantas Verdades por Radio El Mundo AM 1070

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