El Gobierno acusó a Stiusso sin pruebas

LA NACION, sábado 24 de enero de 2015

El gobierno de Cristina Kirchner acusó casi abiertamente al ex director general de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (SI) Antonio “Jaime” Stiusso de instigar el homicidio del fiscal del caso AMIA, Alberto Nisman, con el objetivo de desestabilizar a la Presidenta. Sin embargo, la Casa Rosada no tiene previsto presentar ninguna denuncia ante la Justicia porque “no hay elementos” y porque “no conviene que Stiusso se presente a declarar”.

Así lo informaron a LA NACION fuentes del más alto nivel en la Casa Rosada.“La Presidenta puede intuir. Pero al no haber elementos, pruebas, se puede caer en una falsa denuncia”,admitió ayer un altísimo funcionario, de diálogo diario con Cristina Kirchner.

“No conviene que hable Stiusso; al Gobierno le conviene que el caso se esclarezca, pero no que hable Stiusso”, dijo otra fuente.

Así las cosas, la estrategia del Gobierno consistirá en que el ex espía más famoso de la SI se convierta en un enemigo fantasmagórico, virtual y testimonial.

Es lo que más le conviene a la Casa Rosada. “Si habla, la cosa se puede complicar”, dijo otra fuente, más enigmática.

Por ahora, todas las teorías, deducciones y denuncias de Cristina Kirchner quedarán almacenadas en sus cuentas de Facebook, de Twitter y en su portal de Internet, donde el único efecto práctico que pueden tener son los “comentarios” de sus lectores. Todo quedará en el plano de una denuncia política, pero no judicial, porque los mismos funcionarios lo admiten: no hay pruebas.

Tal vez la mandataria traslade más adelante a futuros discursos públicos sus denuncias a Stiusso, sólo cuando se recupere de la fractura del tobillo.

Si bien los presidentes de la Nacion y los funcionarios públicos están obligados a denunciar los delitos que puedan conocer mediante el ejercicio de su cargo, y no hacerlo implicaría incurrir en un incumplimiento de sus deberes, y más en un caso de gravedad institucional como éste, en el Gobierno admitieron ayer a LA NACION que “no hay pruebas” y que “eso le corresponde a la Justicia”.

No obstante, en su página de Internet Cristina Kirchner aseguró anteayer que Stiusso “le plantó datos falsos” a la denuncia que presentó Nisman el miércoles 14 por encubrimiento de la Presidenta y varios de sus funcionarios a Irán.

Su línea argumental consistía en que Nisman fue asesinado por los mismos que “le plantaron información falsa”, con lo cual responsabilizó a Stiusso de manera casi directa. Dijo entonces que “la operación contra el Gobierno no era la denuncia en sí misma”, sino que “la verdadera operación contra el Gobierno era la muerte del fiscal después de acusar a la Presidenta”.

En su relato deductivo, esos sectores (Stiusso) necesitaban muerto a Nisman para victimizarla a ella. “Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible”, escribió Cristina.

Las acusaciones a Stiusso se escuchan en todos los despachos de la Casa Rosada hasta tal punto que algunos funcionarios temen que la fiscal Viviana Fein o la jueza de instrucción Fabiana Palmaghini citen a declarar a Stiusso en algún momento de la investigación, algo que por ahora nadie quiere en la Casa Rosada.

ÚLTIMAS HORAS

Consideran, empero, que lo más natural sería que Fein o Palmaghini -con quienes existe fuerte malestar en la residencia de Olivos por el rumbo de la investigación- llamen al ex espía para preguntarle qué información tiene sobre las últimas horas de Nisman.

Y si es verdad que él le aconsejó al fiscal que se cuidara de su custodia, tal como dejó trascender el empleado en informática de la Fiscalía de la AMIA Diego Ángel Lagomarsino, que por un supuesto pedido de Nisman le llevó el sábado último la pistola Bersa calibre 22 con la cual luego murió.

“La Presidenta puede intuir, pero no tiene pruebas. Ella dijo en Facebook que no tenía pruebas [sobre Stiusso], pero tampoco dudas”, dijo un alto funcionario. De todos modos, por ahora, no habrá una denuncia de ningún organismo del Estado contra el ex jefe de Inteligencia más denostado por la Casa Rosada.

La línea de acusación a Stiusso, admitían en Balcarce 50, podría conducir a una acusación mayor y en el plano internacional a los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, la CIA, y de Israel, el Mossad. Consideran que Stiusso fue asistido por esos servicios cuando investigó el atentado a la AMIA, que en 1994 dejó 85 muertos. Pero en este caso, también la denuncia será más política que judicial.

LA PRESIDENTA, AL OTAMENDI

La presidenta Cristina Kirchner concurrió ayer al sanatorio Otamendi para someterse a un análisis por su fractura de su tobillo izquierdo. Se le practicó una resonancia magnética para su eventual alta, según allegados a la presidencia de la Nación. Finalmente, según trascendió, se le colocó una nueva férula (bota ortopédica) alternativa, con la cual podrá apoyar su pie durante el resto de su recuperación.
La jefa de Estado sufrió la fractura del tobillo en un accidente doméstico el 26 de diciembre pasado, cuando se encontraba en su casa de Río Gallegos. Le ordenaron mantener reposo y debió suspender su viaje al Vaticano.

EL OFICIALISMO SALIÓ AL RUEDO MEDIÁTICO

Varios funcionarios se refirieron ayer al caso Nisman; alternaron la defensa de la Presidenta con críticas a la denuncia del fiscal

Héctor Timerman, Canciller

“Nadie quería más que Nisman viviera y contestara las preguntas que la Presidenta y yo”

Aníbal Fernández, Sec. general de la presidencia

“El fiscal Nisman era un hombre formado. No puede haber escrito esa burrada”

Jorge Capitanich, Jefe de gabinete

“Frente a un hecho de esta naturaleza, ha primado [en el Gobierno] la prudencia”

Agustín Rossi, Ministro de defensa

“Algunos no están cómodos con la declaración de la Presidenta de ayer [por el miércoles]”

Julián Domínguez, Diputado nacional

“Detrás de la muerte del fiscal Alberto Nisman hay un mensaje mafioso”

DENUNCIA POLÍTICA
Estrategia

La decisión del Gobierno es impulsar una denuncia política contra el ex hombre fuerte de la Secretaría de Inteligencia

No a Tribunales

La idea es no radicar una denuncia contra Stiusso ante la Justicia porque se carece de pruebas

Acusación

La Presidenta está convencida de que el ex espía le “plantó datos falsos” al fiscal Nisman para incentivarlo a presentar la denuncia

Citación

La Casa Rosada teme que la fiscal Viviana Fein o la jueza Fabiana Palmaghini llamen a declarar a Stiusso.

Escuchá a Mariano Obarrio  en Unas Cuantas Verdades los sábados de 10 a 12 por FM Concepto 95.5 (o hacé click acá) 

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Afirman que se siente amenazado y que estaría en el exterior

La Nación. sábado 24 de enero de 2015

El principal acusado del Gobierno por el asesinato del fiscal Alberto Nisman, el ex director de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia, Antonio “Jaime” Stiusso, dejó trascender que está en el exterior. Miami, Israel o Uruguay son las diversas versiones. No se descarta, empero, que haya regresado en secreto. Teme que lo maten y dice estar amenazado de muerte. Si obtuviera garantías para su seguridad personal, no descarta presentarse a declarar lo que sabe ante los jueces.

Así como la Casa Rosada lo acusa de la aparición sin vida del fiscal del caso AMIA el domingo último, sus allegados responsabilizan, por lo bajo, por la muerte de Nisman al jefe del Ejército, teniente general Cesar Milani, a quien le atribuyen el control de la inteligencia militar y local. También señalan al titular de la Secretaría de Inteligencia, Oscar Parrilli.

“Todo esto fue organizado por Milani y Parrilli y ordenado al más alto nivel. Ya nos mataron al Lauchón (Pedro Viale, agente de confianza de Stiusso), ahora matan al fiscal con el que trabajaba Jaime. Éstos van por todo y quieren armar una escalada de violencia para tener impunidad como sea”, señaló un viejo conocido del espía apuntado por Cristina.

Cerca del ex director de Operaciones temen por futuros hechos de violencia contra todos aquellos que investiguen al Gobierno o que financien a la oposición, léase fiscales, jueces, periodistas o empresarios.

“¿Qué le pasó a Daniel Vila (Grupo Vila Manzano)? Lo asaltaron en la puerta del canal América TV y le rompieron la camisa. Vila está cerca de Sergio Massa“, dijo un allegado a Stiusso, a quien en la Casa Rosada también acusan de apoyar a Massa.

En la versión más firme, algunos allegados a Stiusso aseguran que está de viaje en Miami. Otras fuentes lo sitúan en Israel bajo la protección de servicios secretos de ese país, como el Shin Bet y el Mossad. También se dijo que estaría en Uruguay. Y otros, sin embargo, no descartan que el agente ya esté en Buenos Aires.

“Jaime teme que lo maten. Está muy amenazado de muerte. Si consigue garantías para su seguridad personal podría venir a declarar por la muerte de Nisman y por el encubrimiento a Irán. Pero si no tiene garantías no se va a exponer. Quieren meterlo preso o algo peor. Si no tiene garantías, no viene”, dijo ayer otro allegado.

Hasta hace dos años, Stiusso estaba alineado con el Gobierno. El ex presidente Néstor Kirchner y su sucesora, Cristina Kirchner, respaldaban sus investigaciones de la pista iraní en el caso AMIA, con apoyo de Estados Unidos y de Israel en todos los foros internacionales como las Naciones Unidas.

Luego del pacto con Irán, en 2013, el vínculo entre Stiusso y la Casa Rosada se fracturó y comenzó una “guerra de espías”.

La Casa Rosada lo acusaba de responder a la CIA (Estados Unidos) y al Mossad (Israel) contra los “intereses nacionales”. La línea de Stiusso sospechaba de un encubrimiento a Irán a cambio de negocios, dinero y petróleo, tal como luego denunció Nisman.

Sobrevino una división en la SI: un sector liderado por el director de Reunión Interior, Fernando Pocino, con línea directa a Cristina Kirchner y Milani. El ala opuesta la comandaban el subjefe de la SI, Francisco “Paco” Larcher; Stiusso; el director de Análisis, Alberto Mazzino, y el director de Observaciones Judiciales (OJ), Santiago Vila. Todos fueron despedidos de la SI en diciembre último junto con Héctor Icazuriaga, kirchnerista, pero inepto para controlar ese organismo.

“Hablan de guerra de espías. Pero acá hay una andanada contra Jaime, les matan a todos sus amigos y lo quieren boletear a él”, se alarmó un allegado.

El kirchnerismo acusaba a Stiusso de impulsar la ofensiva judicial contra el Gobierno a través de jueces y fiscales afines. Otros aseguran que Cristina se anticipó a la denuncia de Nisman por encubrimiento y puso a Parrilli en la SI, a quien Luis D’Elía mencionó en las escuchas como su contacto por ese acuerdo. Por su sospecha de que le sacarían la causa, Nisman se apuró a presentar su denuncia en plena feria judicial. Luego apareció muerto en su departamento..

 

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Sorpresa en la Casa Rosada por el giro de Cristina

La Nación, viernes 23 de enero de 2015

Los principales funcionarios de la Casa Rosada estaban descolocados con el giro en el discurso de Cristina Kirchner, que ayer cambió la tesis del suicidio inducido por la del homicidio para referirse a la muerte del fiscal Alberto Nisman. ¿A qué se debió esta voltereta en el aire? “No lo sé, no me cierra. Todos estábamos convencidos del suicidio inducido”, dijo un ministro a LA NACION.

Jorge Capitanich
Jorge Capitanich

Cerca del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, tampoco había información y estaban igual de sorprendidos que los periodistas. El ministro coordinador fue consultado a través de sus voceros, pero nunca llegó una respuesta explicativa.

El desconcierto reinó durante buena parte del día en Balcarce 50. “Fueron los servicios los que lo mataron. Todo el Gobierno le apunta a Jaime Stiusso”, dijo otro funcionario involucrado en estos días en las conversaciones con las esferas judiciales que investigan el caso.

Viviana Fein
Viviana Fein

Según confiaron a LA NACION fuentes de la Casa Rosada, la Presidenta tuvo información de los cambios en la causa mediante dos vías que ahora concentran la interlocución con la jefa del Estado, en relación con el caso que más costo político le generará a Cristina Kirchner, con vistas a las elecciones de octubre. Esas dos vías son el secretario de Seguridad, Sergio Berni, y la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, que tiene diálogo directo con la fiscal Viviana Fein, que milita en la agrupación Justicia Legítima.

“La procuradora habla mucho con Cristina y ella tiene trato con Fein, por lo cual es posible que obtuviera información de la causa que indicara un vuelco en la hipótesis del suicidio hacia la del homicidio”, señaló a LA NACION una fuente muy allegada a la residencia de Olivos, donde permanece la jefa del Estado.

Alejandra Gils Carbó
Alejandra Gils Carbó

“Si la Presidenta dijo que es homicidio, ella está más informada que todos nosotros”, dijo otro alto funcionario que en los últimos días interpretaba el discurso oficial.

En la Casa Rosada se evaluaba el costo político del giro y del cambio de rumbo en la línea argumental y en el discurso. Algunos la consideraban más beneficiosa que insistir en la teoría del suicidio, con lo cual el Gobierno aumentaba su pérdida de credibilidad entre los sectores medios y los ámbitos internacionales.

“Con esto descomprimimos unos días y nos acomodamos a lo que piensa la gente. Hasta que la jefa tenga alguna nueva carta para jugar”, señaló un funcionario.

Tanto Gils Carbó como Berni impusieron a la Presidenta de la debilidad de la hipótesis del suicidio y de la pista que más conduce a un homicidio: el empleado de la fiscalía Diego Ángel Lagomarsino era un hombre de confianza de Nisman y dijo haber ido a entregar un arma por pedido del fiscal, pese a que éste ya tenía otras dos para defenderse de supuestos ataques. A través de una jueza amiga, Lagomarsino dijo a Página 12 que Nisman le contó que Stiusso le había dicho al fiscal que debía cuidarse de su custodia.

Cristina dijo en su carta que Lagomarsino “fue el último que vio” a Nisman y que “debe ser muy custodiado”. Sembró, así, sospechas sobre la posibilidad de que ese empleado sepa mucho más de lo que admite. También Berni planteó desprolijidades de la custodia de Nisman y por eso la Presidenta ordenó un sumario para los efectivos, que el secretario de Seguridad puso en ejecución.

0123_esteche_delia_dyn_g.jpg_1508290738Algunos en el Gobierno consideraban que luego del audio de una de las escuchas la Presidenta podría soltarle la mano a Luis D’Elía. Y si es necesario culparían al jefe de Quebracho, Fernando Esteche. La preocupación por el contenido de las escuchas va en aumento.

Pero la estrategia será intentar demoler la denuncia de Nisman, desgastar su figura aun después de muerto, golpear sobre los medios y sembrar sospechas sobre empresarios que pudieron, a juicio de Cristina, estar detrás de Stiusso, al que intentarán demonizar.

VÍCTOR HUGO DISCREPA

En una declaración sorprendente, el locutor Víctor Hugo Morales discrepó ayer “absolutamente” de la presidenta Cristina Kirchner, luego de enterarse de su cambio de opinión sobre las causas de la muerte del fiscal Alberto Nisman. “Discrepo totalmente con la idea de la señora Presidenta, pero para el Gobierno era incómodo seguir con la idea del suicidio”, dijo el relator uruguayo.

Para el locutor, “para que sea asesinato debería existir una zona liberada por todos los que rodeaban a Nisman”, afirmó Morales en su programa, que se emite por Radio Continental.

EL CAMBIO DE HIPÓTESIS
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Anibal Fernandez

Aníbal Fernández, Secretario Gral. de la Presidencia

Lunes

“La autopsia y las pericias están casi resueltas”

Jueves

“Las cosas se ponen cada vez más extrañas”

Sergio Berni
Sergio Berni

Sergio Berni, Secretario de Seguridad

Lunes

“Todos los caminos conducen a un suicidio”

Jueves

“Me parece que la teoría del suicidio cada vez queda más lejos”.

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La principal víctima para la Presidenta no sería Nisman, sino ella misma

La Nación, Viernes 23 de enero de 2015

Desconcertante giro: la Presidenta dice que fue asesinato y no un suicidio

La presidenta Cristina Kirchner cambió ayer el relato oficial y descolocó a todos los funcionarios de su Gobierno. La mandataria debió aceptar la hipótesis de que la muerte del fiscal Alberto Nisman fue un homicidio y archivar la tesis del “suicidio inducido” que había levantado la Casa Rosada. “Los espías que no eran espías. Los interrogantes que se convierten en certeza. El suicidio (que estoy convencida) no fue  suicidio”, escribió la mandataria en una segunda carta en su página de Facebook.

nismanSegún la Presidenta, Nisman fue asesinado por los mismos que según su opinión “le plantaron información falsa” en su denuncia por encubrimiento del Gobierno a Irán por el atentado a la AMIA, que presentó el miércoles 14 de enero.

La mandataria acusó al ex director general de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (SI) Antonio “Jaime” Stiusso de darle la información a Nisman para su denuncia. Con lo cual lo responsabilizó implícitamente de la muerte del fiscal.

Señaló en esa línea que”la operación contra el Gobierno no era la denuncia en sí misma” sino que “la verdadera operación contra el Gobierno era la muerte del fiscal después de acusar a la Presidenta”.

Según la Presidenta, esos sectores, léase Stiusso, lo necesitaban muerto para consumar una operación contra ella. “Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible”, escribió Cristina. En buen romance, los culpables pasaron a ser los que ayudaban a Nisman en la investigación y posterior denuncia y no los afectados por su informe.

“La denuncia plagada de información plantada quedaba sepultada por la muerte del fiscal”, dijo ella.

En esta línea, confiaron a LA NACION fuentes del Gobierno, los funcionarios y la propia Presidenta podrían trazar en el futuro una supuesta conexión entre Stiusso y los servicios de Inteligencia extranjeros, como la CIA, de los Estados Unidos, y el Mossad, de Israel, que asistieron a Stiusso en la investigación de la pista iraní del atentado a la AMIA. Cerraría el círculo de la conspiración internacional perfecta para Cristina.

Así las cosas, la principal víctima para la Presidenta no sería Nisman, sino ella misma. Será el nuevo relato de Balcarce 50 y del PJ, que ayer denunció un complot de espías, jueces, sectores económicos y de la prensa para desestabilizar al Gobierno.

Los motivos del giro abrupto en el discurso y el cambio del “suicidio inducido” por el “no fue suicidio” fueron varios. Por un lado, se acomodó a las encuestas que indican que la mayoría de los ciudadanos cree que fue un atentado y no le creía a la Casa Rosada. Además, el Gobierno sintió la presión internacional de los principales diarios del mundo, que reclamaron esclarecer el caso.

En lo local, la clave del cambio de discurso fue la irrupción de elementos que hacían insostenible la tesis del suicidio. El principal fue el empleado de la fiscalía de la AMIA Diego Ángel Lagomarsino, que dijo haberle llevado una pistola Bersa 22 a Nisman el sábado pasado por pedido del fiscal para su seguridad, pese a que Nisman tenía dos armas. Cristina planteó sospechas sobre Lagomarsino y dijo que debe ser “muy custodiado”.

También en Olivos pesaron la prueba de la pólvora que dio negativa sobre las manos del cadáver y las conductas de la custodia que abandonó el viernes a Nisman, incurrió en demoras el domingo y convocó antes a los familiares que dar aviso a su línea de superiores de la Policía Federal y luego no llamó al 911.

La Presidenta pidió un sumario administrativo para los custodios, y el secretario de Seguridad, Sergio Berni, lo ordenó de inmediato.

El Gobierno admitía que un conjunto de datos debilitaban la tesis del suicidio alentada desde el lunes: la carta a la empleada con una orden de compras de supermercado, la puerta de servicio sin traba y el tercer acceso al departamento mediante un pasadizo de aire acondicionado.

En su carta, difundida por su cuenta en Twitter, Cristina Kirchner señaló como el principal de los “datos falsos” que Stiusso le “plantó” a Nisman para su denuncia la acusación al supuesto espía Allan Bogado, que luego el Gobierno desmintió que fuera personal de la SI. Argumentó que Bogado había sido denunciado por Stiusso por “tráfico de influencias” por no ser de la SI en 2013 y 2014. Pero, precisamente, Nisman que tenía a Stiusso como asesor también lo imputaba, sin especificar si era orgánico o inorgánico en la secretaría, lo cual evidenciaba que lo tenían en la mira.150.png

La Presidenta no se refirió a las pruebas y escuchas sobre los otros acusados como el piquetero Luis D’Elía; el jefe de Quebracho, Fernando Esteche; el diputado kirchnerista y jefe de La Cámpora, Andrés Larroque, o el canciller Héctor Timerman.

Luego planteó una serie de interrogantes por los cuales se debilitaba la hipótesis del suicidio para concluir que fue un homicidio perpetrado por los enemigos del Gobierno..

 

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“Temo seriamente que entremos en un capítulo de violencia”

publicado en “El Líbero”  22.01.2015 

Entrevista de Isidora Schaub a Mariano Obarrio
Desde el 2000 que el periodista argentino del diario La Nación Mariano Obarrio está de punto fijo en la Casa Rosada. Conocido por su amplia trayectoria en el área de las comunicaciones, tanto en radio como en papel, en el país vecino y su popular blog “Unas cuantas verdades“, analiza para “El Líbero” el actual escenario que enfrenta Argentina tras el fallecimiento del fiscal Alberto Nisman.

“Cristina Kirchner y el gobierno abrazan desde muy temprano, prácticamente con el cadáver caliente, la teoría oficial del suicidio”, dice Obarrio, quien considera que esa hipótesis fue un “acto de irresponsabilidad”. Además, el periodista cuenta que las nuevas informaciones respecto de la causa de muerte contradicen la versión oficialista.

Respecto al futuro del país trasandino, el periodista señala que tras el nuevo escenario “temo seriamente que entremos en un capítulo de violencia” e incluso agrega que si se comprueba que el fiscal fue asesinado, “temo que estemos ante un homicidio de la república, de la democracia, de la verdad, de la justicia. Cuando en Argentina se ha disparado la violencia, nadie sabe dónde se puede terminar“, expresa.

– ¿Cómo ve el escenario en Argentina tras la muerte de Nisman?

– Es un escenario muy complejo. Hay serias sospechas de que no pudo haber sido un suicidio, sino un asesinato. El gobierno sostiene la hipótesis del suicidio y culpa a organismos de inteligencia expulsados por la Presidenta Cristina Kirchner. Hay una investigación judicial, la oposición política está a la expectativa, a la espera de cualquier resultado de esta investigación y toda la sociedad está en vilo. Creo que esta muerte interrumpió, por lo menos por ahora, la campaña electoral con miras a las elecciones de octubre.

– ¿En qué sentido la interrumpió?

– Que todos los actos de campaña de los dirigentes políticos y los candidatos quedaron congelados hasta nuevo aviso respecto a la evolución que tenga la investigación por la muerte de Nisman.

– Usted que cubre la Casa Rosada, ¿cuál es el ambiente ahora?

– Es de preocupación, porque la Casa Rosada sabe que el principal costo político de este episodio lo está pagando el gobierno de Cristina Kirchner, aunque hay una aparente tranquilidad en cuanto a que esta muerte no arrojaría al gobierno de la Presidenta. Por eso se apresuraron a enarbolar la teoría oficial de que la muerte de Nisman fue por un suicidio inducido por presiones, extorsiones y una suerte de acorralamiento de sectores del espionaje expulsado del gobierno de Cristina Kirchner. Más precisamente pone la mira en un hombre que hace unos dos años está enfrentado al gobierno, ex director de operaciones de la Secretaría de Inteligencia, Jaime Stiuso. De todas maneras, esta hipótesis suena a primera vista, desde el punto de vista de la lógica, disparatada, porque Stiuso era el principal interesado que se llegara a conocer el tema de la pista iraní en el atentado de la AMIA y si efectivamente quería denunciar por encubrimiento al gobierno de Cristina Kirchner, no le serviría a todas luces la muerte de Nisman.

– ¿Cuáles son las dudas claras que existen respecto a este suicido? La Presidenta lo puso entre comillas en su carta.

– Por eso. Cristina Kirchner y el gobierno abrazan desde muy temprano, desde prácticamente con el cadáver caliente, la teoría oficial del suicidio. Antes que la fiscal de la causa tomara medidas de prueba, ya el gobierno hablaba de suicidio. Luego empezó a hablar de suicidio inducido para que fuera más creíble la teoría, y en ésta se hablaba de estamentos de inteligencia supuestamente enfrentados con el gobierno, que querrían perjudicarlo con esta muerte.

La oposición plantea que si hubo estamentos de inteligencia que pudieron estar interesados en la muerte de Nisman, en realidad serían los estamentos que estaba denunciando Nisman en el supuesto encubrimiento que estaba denunciando ante el juez federal Ariel Lijo, porque el fiscal denunciaba a sectores de la inteligencia argentina como autores del encubrimiento del atentado a la AMIA a raíz del pacto con Irán. La oposición dice que estos sectores afectados, en realidad, pudieron tener algo que ver con el suicidio inducido, pero todo lo está investigando la justicia y la verdad que hoy afirmar cualquier hipótesis sería una irresponsabilidad.

– ¿Cómo enfrentaron ustedes esta temprana, como dice usted, teoría del suicidio?

– Como un acto de irresponsabilidad justamente, porque el gobierno actuó de manera prematura y apuró una tesis o una teoría, sin tener pruebas y ningún pronunciamiento de la justicia.

La última noticia que tenemos es que el cerrajero que abrió la puerta dijo que en realidad la puerta de servicio estaba abierta, que él la abrió con una simple vuelta de llave y que solamente tuvo que empujar una llave que estaba del lado de adentro y entrar, y que cualquier persona que tuviera una llave con un alambre y que supiera abrir puertas, la podría haber abierto y entrado y salido. Esto se contradice con la primera versión que hubo emanada del gobierno que decía que la puerta de servicio estaba cerrada con llave y con la llave puesta del lado de adentro, dando a entender que en realidad nadie había entrado al edificio ni había salido. El cerrajero dice otra cosa. Yo creo que plantea un escenario que si hay una puerta de servicio que estaba abierta, es porque podría haber entrado o salido alguien.

– ¿Cómo crees usted que cambia el caso AMIA tras la muerte de Nisman?

– La causa AMIA está paralizada, porque lo que había era una investigación de Nisman, apoyada por el Servicio de Inteligencia argentino y extranjeros, que determinaba la culpabilidad de ocho funcionarios iraníes. De esos ocho, habían cinco pedidos de captura internacional que están en Interpol con circulares rojas. Eso era lo que Argentina reclamaba a Irán hasta el año 2011, que Irán facilitara la declaración en Argentina e indagatoria de estos funcionarios acusados del atentado AMIA. Irán durante varios años se negó y se sigue negando a facilitar la declaración de estos imputados. A raíz de eso se produjo el Memorándum de Entendimiento Argentina-Irán que para la opinión e investigación de Nisman fue un encubrimiento, porque buscaba lavar las culpas y construir un escenario de inocencia para Irán, y según el gobierno el memorándum era una manera de continuar el juicio y poder tomar declaración a los imputados.

A raíz de esto la causa está paralizada, porque hasta ahora hay muchos elementos de prueba, muchos elementos en el juicio, un expediente que tiene miles de fojas y que lo único que tendría que ocurrir es que puedan declarar los acusados. Si eso no sucede, no se puede avanzar la causa, con lo cual hoy está paralizada. Justamente Nisman lo que quería con su encubrimiento era justamente tratar de buscar un motivo para que la causa no se paralizara y se pudiera tomar declaración a los imputados. Esto me parece que por mucho tiempo no va a ser así.

– ¿Cómo ve a Argentina en un año más? ¿Cómo la visualiza?

– Es muy difícil, pueden pasar muchas cosas en Argentina en un año que pueden condicionar el futuro. Por lo pronto tenemos elecciones generales en octubre. Hoy por hoy los candidatos oficialistas tienen un umbral del 30% de los votos, están emparejados con dos candidatos de oposición, Mauricio Macri y Sergio Massa. Las encuestas dan tres partidos políticos y tres candidatos parejos que tienen entre el 20% y 30% de los votos. Creo que todo se va a definir en segunda vuelta, lo que no sabemos ahora es quiénes van a ser los que van a participar en esa instancia.

Si gana el candidato del oficialismo, que es Daniel Scioli, habrá una versión un poco más moderada del gobierno actual con las políticas y actores más o menos similares, pero con una impronta personal de Scioli que es un dirigente mucho más moderado y más de centro que Cristina Kirchner. Si gana cualquiera de las dos opciones opuestas, va a haber seguramente muchos cambios de nombres en todos los estamentos del Estado y cambios más visibles y radicales en las políticas, sobre todo si gana Macri que es un candidato más identificado de centro y con posturas más cercanas a una política económica más racional en términos de gasto público, de reordenamiento de los números de la economía y con esas premisas atracción de inversiones. De todas maneras, tres candidatos que son moderados plantean en sus campañas más o menos las mismas cuestiones, sólo que en términos operativos uno tiende a imaginar que el candidato Scioli está más condicionado por Cristina Kirchner y por todo el kirchenerismo.

– Pero, ¿qué dice su intuición después de todo lo que ha pasado? De la muerte de Nisman y las campañas que se paralizaron, también la investigación…

– Temo seriamente que entremos en un capítulo de violencia en Argentina, con esta muerte de Nisman, no sé hasta qué punto. Si alguien estuvo atrás de esta muerte, si es que no fue un suicidio y es un homicidio, yo temo que estemos ante un homicidio de la república, de la democracia, de la verdad, de la justicia. En ese sentido, cuando en Argentina se ha disparado la violencia, nadie sabe en dónde puede terminar. Por lo cual es muy difícil que se pueda predecir. Yo apuesto, rezo a Dios, para que en Argentina tengamos cordura y no se desate la violencia.

Creo que la sociedad, mayoritariamente, no quiere violencia, reaccionó a esto de Nisman con muchísima cautela aunque con mucho reclamo en las redes sociales. El 80% de la sociedad considera que Nisman fue asesinado. Hay una gran mayoría que descree de la hipótesis del suicidio, pero nadie ha planteado escenarios de violencia hasta ahora, ni de respuesta ni de revancha en ese sentido. Con lo cual eso me parece sano. Me parece que la sociedad responde de manera civilizada, quiere que las instituciones funcionen y sabe que falta poco para las elecciones.

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El Gobierno afirma que Stiusso engañó a Nisman con datos falsos

LA NACION, Jueves 22 de enero de 2015

Pese a que en la causa judicial surgieron más elementos que contradicen la versión oficial del “suicidio inducido”, el gobierno de Cristina Kirchner denunció explícitamente que el fallecido fiscal del caso AMIA, Alberto Nisman, fue engañado con datos falsos para denunciar a la Presidenta por encubrimiento a Irán por el atentado de 1994 y que el autor del engaño fue el ex director de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia, Antonio “Jaime” Stiusso.

La estrategia es instalar el relato oficial para ganar la batalla de la opinión pública.

El secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, dijo ayer que en la denuncia de Nisman contra el Gobierno “no hay una sola cosa que tenga asidero”. Y aseguró:”Stiusso fue el que le vendió, entre comillas, esta relación que no existió nunca”. Se refería a un solo aspecto de la denuncia de Nisman: acusaba a Allan Bogado y a Héctor Yrimia, supuestos agentes de la Secretaría de Inteligencia (SI), de participar del encubrimiento a Irán en el caso AMIA.

El titular de la SI, Oscar Parrilli, informó anteayer al juez Ariel Lijo que Bogado e Yrimia no pertenecen al organismo. “Lo que Stiusso le dio a Nisman era falso”, insistió Fernández.

Sin embargo, funcionarios de Balcarce 50 admiten que Bogado tenía relaciones con sectores del Gobierno y el jefe de Quebracho, Fernando Esteche, dijo que lo conoció en reuniones como representante del Poder Ejecutivo y de la jefatura de Gabinete. Muchos operadores de la SI suelen actuar sin ser “orgánicos”, sin estar contratados ni integrar la planta permanente ni transitoria de la SI.

Hasta ayer nadie del Gobierno había acusado explícitamente a Stiusso de instigar a Nisman a formular su denuncia, aunque había trascendido -como informó LA NACION- que ésa era la línea argumental de la Casa Rosada. Aníbal Fernández fue el primer funcionario en confirmar que el Gobierno culpará a Stiusso.

La Pista Iraní

Stiusso y Nisman fueron respaldados desde 2004 por el ex presidente Néstor Kirchner, y luego por Cristina Kirchner, en la pista iraní. Querían afianzar la relación con los Estados Unidos e Israel para resolver la situación financiera argentina. Luego de 2011, por necesidades económicas y un enfriamiento con Washington, Cristina cambió de aliados, se acercó a Irán y firmó el memorándum.

En medio de esto, las novedades de ayer en la causa no cayeron bien al relato oficial. Se descubrió un tercer acceso al departamento; la puerta de servicio resultó que estaba abierta y no cerrada como se dijo en un principio, y se sembraron dudas sobre Diego Lagomarsino, el empleado que dijo haber sido llamado por Nisman para entregarle la pistola Bersa 22.

Pero Fernández atacó ayer a Nisman y dijo que su denuncia es “falsa”, que “no hay absolutamente nada” y afirmó que Bogado e Yrimia “no son ni fueron agentes de inteligencia”. Al llegar a la Casa Rosada, afirmó: “He leído hasta tarde la denuncia. No hay absolutamente nada, es endeble y sin concepto”.

Según la versión oficial, al darse cuenta de la presunta debilidad, Nisman habría tomado la decisión de quitarse la vida instigado por las presiones de Stiusso. Así lo sugirió el ex juez de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni, kirchnerista, al asegurar ayer que “a este pobre muchacho (Nisman) le dieron pistas falsas, datos falsos” y que “en algún momento se tuvo que dar cuenta” por lo cual “es una víctima más”. Era la línea oficial que dictó Cristina Kirchner desde Olivos (ver aparte).

De todos modos, la denuncia de Nisman no hablaba sólo de Bogado e Yrimia. También planteaba una conexión entre el emisario del gobierno de Irán Jorge “Yussuf” Khalil, el dirigente piquetero Luis D’Elía, Esteche y el diputado kirchnerista Andrés Larroque. Se basa en más de 330 CD de escuchas telefónicas de Nisman que ahora analizará el juez Lijo. Pero Fernández se negó a hablar de esto. “No voy a hablar de esas cosas”, dijo.

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