Efectos de la interna Scioli-Randazzo

LA NACIÓN, domingo 1 de marzo de 2015 

Luego de 40 días de crisis política y judicial por la sospechosa muerte del fiscal Alberto Nisman, en el gobierno de Cristina Kirchner parecen evidenciarse cada vez con más nitidez dos bandos. Por un lado, el peronismo clásico, que presiona para que la Presidenta deje de agredir a Daniel Scioli y le ponga todo el respaldo del Frente para la Victoria (FPV) como candidato presidencial. Y por el otro, el kirchnerismo puro, que apoya a Florencio Randazzo con el plan de apostar a jugar “con un candidato propio” que defienda el “modelo nacional y popular”. En todo caso, levantan la figura del ministro del Interior y Transporte para condicionar a Scioli en las futuras listas de candidatos. Entre esos dos fuegos, la Presidenta todavía no definió su estrategia y lo hará con los números de las encuestas de estos meses.

Según confiaron a LA NACION altas fuentes de la Casa Rosada, Scioli tiene el aval de varios ministros, gobernadores e intendentes del PJ tradicional. El gobernador bonaerense cree que debe ganarles sí o sí a Mauricio Macri y a Sergio Massa en las PASO del 9 de agosto. No sólo eso, apunta a triunfar en la primera vuelta para evitar el ballottage, donde podría perder con Massa o Macri, aunque este escenario aparece más complicado que antes.

Por eso quieren que Randazzo se baje de su candidatura presidencial. El ministro podría quitarle al gobernador bonaerense 7 u 8 puntos clave en las PASO y Scioli podría quedar relegado y debilitado ante Macri y Massa. Y muchos votos del PJ migrarían al massismo.

“Luego de ello sería imposible ir a ganar en primera vuelta en octubre. Y hasta podría quedar tercero y perder provincias e intendencias”, recitó un allegado a los gobernadores.

En cambio, quieren que Randazzo sea candidato a gobernador bonaerense para ganar Buenos Aires y equilibrar otras posibles derrotas en Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Capital Federal y otros distritos.

“El «Flaco» debe atender al juego grande y no a su capricho personal. Y él es ideal para retener Buenos Aires”, dijo un funcionario.

“Muchos gobernadores e intendentes juegan su poder en sus territorios y no quieren experimentar. Scioli garantiza competir”, confió una alta fuente de Balcarce 50.

“Y varios funcionarios tendrán causas judiciales abiertas al dejar el gobierno y deben tener amigos en la Rosada. Scioli garantiza esa posibilidad”, dramatizó.

Pero el kirchnerismo puro quiere a Randazzo para competir contra Scioli en las PASO en una lista que agrupe al resto de los precandidatos presidenciales: Sergio Urribarri como su vicepresidente y Julián Domínguez como candidato a gobernador bonaerense. Urribarri y Domínguez sostienen que son “presidenciables”, pero admiten que si Cristina se lo pide bajarían sus pretensiones por el “proyecto”. Incluso, Domínguez recibió una encuesta de una conocida consultora que lo daba ganador en Buenos Aires si fuera el candidato único y oficial del FPV.

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, ratificó anteayer que será precandidato presidencial en las PASO, pero en Balcarce 50 sospechan que trabaja para Scioli.

Según pudo saber LA NACION, Scioli tiene apoyo, entre otros, de Fernández; del ministro de Planificación, Julio De Vido; del secretario general de la Presidencia, Eduardo “Wado” De Pedro; del director de la Anses, Diego Bossio, y del ministro de Economía, Axel Kicillof, un posible candidato a vicepresidente.

También tiene el apoyo de la mayoría de los gobernadores e intendentes del PJ, descontentos por la forma en que la Presidenta manejó la crisis con los jueces y el desgaste que le produjo al peronismo el caso Nisman en las encuestas. Tienen otro problema. Pueden hablar con De Vido para ungir a Scioli y enviar a Randazzo a la provincia. Pero no con el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, principal impulsor de Randazzo, junto con algunos sectores del FPV y de La Cámpora.

Zannini goza de fuerte influencia en Cristina Kirchner, aunque ella dio el jueves pasado una señal de equilibrio: ascendió a dos amigos de Scioli en cargos clave: Aníbal Fernández y Wado De Pedro. Antes de eso, había enviado varios gestos hacia Randazzo, con inauguraciones y videoconferencias sobre los trenes.

Unos días antes de estos cambios de gabinete, Scioli se había quejado ante sus amigos del Gobierno por las críticas duras de Randazzo.

El gabinete está dividido: por un lado Randazzo y Zannini y por otro Fernández, De Vido y De Pedro. Pero todos acatarán lo que decida Cristina. Otros ministros no se pronuncian. La Cámpora también tiene sciolistas como De Pedro y randazzistas como Andrés Larroque, jefe formal de la agrupación. El líder real, Máximo Kirchner, piensa como su madre: Scioli garantiza los votos, pero su constante voluntad por diferenciarse genera desconfianza.

Con Randazzo o con Scioli, el objetivo es tratar de ganar en primera vuelta o ir a un ballottage contra Macri y desplazar a Massa a un tercer lugar para buscar sus votos peronistas en la segunda vuelta..

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Las utilidades para CFK de un golpe de Estado que no puede conseguir para legitimarse

La Doctora apela al golpe de Estado para victimizarse y justificar su fracaso. Lo desearía para entrar en una fase autoritaria y crear la sensación de que su gobierno era tan exitoso que molestó a los “poderosos” que debieron frenarla con una interrupción institucional. Se iría desplazada así por sus logros y no por sus torpezas y su ineptitud, vencida en las elecciones democráticas.

Pero tiene un problema mayor: todos, partidos, empresas, prensa, jueces, fiscales, sociedad, quieren elecciones limpias y un nuevo gobierno legítimo y constitucional. Nada nuevo bajo el sol.

El golpe de Estado le serviría para:

-Disimular sus fracasos y su corrupción

-Denunciar a todos sus enemigos por años y lograr apoyo internacional, sobre todo de la Unasur

-Deslegitimar a toda la oposición, las empresas, la prensa y la Justicia

-Intentar una permanencia ilegal

-Decretar estado de sitio y suspender las elecciones

-Evitar una derrota electoral e irse por culpa de los “malos de siempre”

-Ganar consenso interno y recuperar imagen publica

-Imponer un candidato propio

-Poner a los jueces en comisión y frenar las causas de corrupción

-Aumentar el control a la sociedad con sus servicios de inteligencia

-Justificar un aumento del presupuesto a las Fuerzas Armadas y militarizarse

El problema de ella es que ya la descubrieron. Todos quieren que llegue a diciembre y traspase el mando para lo cual faltan muy pocos meses. Pero ella considera que las mismas elecciones son el golpe de Estado que la sacará del poder, porque el Estado es ella, la democracia es ella y la Argentina no puede vivir sin ella. Y se lo hizo creer a muchos fanáticos enceguecidos.

Pero el trasfondo que subyace es que le tiene terror a la vuelta al llano. Sabe que las investigaciones de los jueces se intensificarán cuando ella no esté en el poder y entonces ya no podrá denunciar golpes de Estado porque ella no será más la jefa del Estado. Será una ex presidenta y cualquier medida judicial contra ella y sus ex funcionarios no tendrá ninguna consecuencia política e institucional.