Macri encara una nueva etapa luego del traspié por las tarifas – Programa 27 – 08 -2016

 

APERTURA MARIANO OBARRIO

 

FEDERICO PINEDO, PRESIDENTE PROVISIONAL DEL SENADO

 

HECTOR DAER, MIEMBRO DEL TRIUNVIRATO QUE ENCABEZA LA CGT Y DIPUTADO NACIONAL

 

VICTORIA VILLARRUEL, CENTRO DE ESTUDIOS LEGALES SOBRE TERRORISMO Y SUS VICTIMAS

 

 

Día del Niño: a los chicos q no comen y no aprenden, se les roba el futuro – Programa emitido 20 – 08 -2016

PROGRAMA EMITIDO 20-08-2016

En medio de la crisis del gas, nos ocupamos del Día del Niño hablando con Pamela Bulacio, maestra de la Escuela Pública 61 Antártida Argentina de José León Suárez, una de las miles de docentes que dan la vida por sus chicos en las peores condiciones y que mañana celebrará el día con sus alumnos más pobres. Conversamos en el piso sobre la educación y una severa crisis que se entremezcla con la pobreza estructural, el clientelismo político y la falta de una perspectiva de enseñanza y de desarrollo social.

 

APERTURA DE MARIANO OBARRIO

 

PAMELA BULACIO DOCENTE    PARTE UNO

 

PAMELA BULACIO DOCENTE    PARTE DOS

 

MARIO BARLETTA, DIPUTADO UCR CAMBIEMOS

 

JORGE LAPEÑA, EX SECRETARIO DE ENERGIA

 

COMENTARIOS SOBRE LA MESA

 

HUGO QUINTANA, TITULAR DE APOC

El Kirchnerismo intenta sembrar miedo como defensa judicial de su jefa. Programa emitido el sábado 13 de agosto

Editorial
Mariano Obarrio

Entrevista I
Emilio Apud, ex Secretario de Energia

Entrevista II
Julio César Aráoz, ex Secretario de Energía (PJ)

Entrevista III
Fausto Spotorno, economista (Estudio Ferreres)

Una política de Estado en Derechos Humanos: es la Justicia la que debe hacer el recuento de las víctimas

La Argentina tiene una historia negra que nos entristece, nos duele y aún nos sigue dividiendo en discusiones interminables y que nunca cerrarán. La falta de certezas nos introduce en debates inciertos como es determinar el número de desaparecidos sobre el cual nadie tiene hoy ninguna constancia.

La única institución que podría dar certezas es la Justicia y allí están los juicios para determinarlo.

El gobierno de Mauricio Macri, con su secretaría de Derechos Humanos, podría convocar a los organismos de DDHH, a los partidos políticos y a las instituciones judiciales que hayan juzgado crímenes de lesa humanidad. No sería tan difícil tomar todas las causas con sentencia firme y en aun en proceso y hacer la lista de víctimas con un simple cruce de datos para evitar superposiciones, que puede haber.

Esa lista daría el nombre y el número de todas las víctimas comprobadas en la Justicia y ello nos daría una certeza acerca del número que determinaría el poder que se encarga de dar certidumbre sobre el pasado. Sin perjuicio de que si aparecieran nuevas denuncias se siga incrementando porque son delitos que no prescriben.

Entonces se podría hacer una categorización que sea reconocida por el Estado y por todos los actores y que nos arroje lo más necesario para cerrar heridas: certeza.

Se podría hacer una lista que comprenda de manera diferenciada a las siguientes categorías:

*víctimas de la represión del Estado, nombres y número.

*desaparecidos del terrorismo de Estado, nombres y número.

Ese trabajo conjunto, de diversas instituciones, gobierno, poder legislativo, organismos de derechos humanos y jueces e instituciones judiciales podría ser la primera gran política de consenso, política de Estado, para cerrar heridas y construir certeza y verdad, que es una forma de caminar hacia la integración nacional de cara al futuro.

Macri debe copiar el gradualismo que aplicó CFK para subir la nafta y los pasajes de avion

Es mentira que el gobierno de Cristina Kirchner no aumentaba las tarifas porque cuidaba el poder adquisitivo de los ciudadanos. Eso solo ocurrió en el gas, la luz y el agua. Pero no en la nafta, por ejemplo. Cuando YPF estaba en manos de Repsol, Nestor y Cristina le pusieron un tope y la petrolera no podía incrementar los precios de los combustibles.

Pero cuando Cristina reestatizó la compañía el precio se disparó. En manos de ella, se destrabó la autorización para aumentar. En abril de 2012 la nafta super estaba 5,5 pesos el litro. Hoy supera los 18 pesos y aumentó el 327%.

Lo mismo ocurrió con el mercado aerocomercial. Las tarifas de los pasajes estaban frenados hasta 2009. Ese año se reestatizó Aerolíneas Argentina. Un pasaje a Córdoba en la línea de bandera estaba 301 pesos en 2009. Hoy se paga entre 1700 y 2000 pesos un pasaje a la Docta, según el día. Aumentó un 660%. Los aumentos fueron ocurriendo por goteo.

Podríamos decir lo mismo de la inflación. Desde 2006, aumentó 700% el índice de precios y el costo de vida. Cristina no congeló el precio de la leche, el aceite, la yerba, la harina, la carne, los fideos y las verduras. Esos sufrieron “tarifazos”, aunque fueron un goteo a lo largo de varios años.

Primera lección para el gobierno de Mauricio Macri. Los aumentos de tarifas de gas, luz y agua, no deberían ser abruptos. Debieron ser mucho más graduales y continuos, progresivos y paulatinos. ¿Qué hubiera pasado si el gobierno de Cristina aumentaba la nafta 327% en un día o los pasajes un 660% de un momento a otro? Lo hizo sin conflicto, progresivamente y hoy nadie critica sus aumentos, de 30 o 40 centavos por vez.

El gradualismo de Macri fue del 400% para el gas, pero eso repercutió en que algunas boletas registraran 1000 o 1500 % de aumentos. Eso es lo que nunca debió haber ocurrido. Esa bomba le explotó. Otras, como el cepo y los holdouts, las desactivó. Pero con las tarifas se compró el conflicto político más grave y evitable de lo que va de su mandato.

¿Está a tiempo de corregirlo? Por supuesto. Podría convocar a una mesa de expertos y bajo la excusa de discutir la energía para dentro de 50 años, podría hacer un plan integral con un cronograma continuo de aumentos en tres o cuatro años. Bien manejado políticamente, ganaría autoridad. Faltan dos cosas: voluntad y sentido de la política.

El show decadente de CFK y de Hebe disimula los errores del gobierno de Macri – Programa emitido 6 – 8 – 2016

PROGRAMA EMITIDO

APERTURA MARIANO OBARRIO

mariano

 

ALDO ABRAM, ECONOMISTA

aldo

 

HUGO WORTMAN JOFRE, ABOGADO PENALISTA PRESIDENTE DE PODER CIUDADANO

hugo

Macri desprecia el “hacer política”, pero podría darle mayores logros y menor desgaste

Cuando Mauricio Macri jugaba al fútbol en su quinta, con amigos y conocidos ex jugadores, era el dueño de la quinta, de la pelota y le gustaba jugar de 9. Ahora, que es Presidente, le gusta jugar también de Jefe de Gabinete y de Ministro de Economía. Y además se reserva el papel de principal comunicador. El Presidente es el 9, que tiene que hacer los goles y festejarlos. Debe ser la estrella. Pero no debe jugar de 5, de un 10 “enganche” y encima ser el DT. No hay cuerpo que aguante.

Ayer al poner en marcha la obra de la ruta 7, Macri dijo:

Sí, hay que ahorrar gas, con este solcito hay que apagar toda la calefacción, y bancar así abrigaditos.

No puede ser Macri el que todos los días repita que apaguemos el gas. Si bien el contenido del mensaje es correcto, no puede ser solo el Presidente que lo diga. Debería haber una campaña profesional, con publicistas especializados, que busquen todos los motivos, los beneficios y las ventajas de ahorrar gas. Y que las sepan transmitir a la población por las redes y los medios tradicionales.

Por ejemplo, hay que concientizar a la gente de que use artefactos, electrodomésticos y aires frio-calor de bajo consumo, clase A, luces led, de que reconvierta las calderas de gas por sistemas de energía eléctrica, de que instale paneles solares, se pueden subsidiar las energías alternativas en lugar de la importación de gas, o subsidiar el auto híbrido (y no ponerle más impuestos), como se hace en los lugares del mundo que cuidan la energía.

También convocar a los ex secretarios de Energía de la democracia para que junto con representantes de todos los partidos políticos y con el Ministro de Energía, todos “juntos” y “en equipo”, diseñen una política de Estado energía para 50 años, sin iluminados, ni lamparitas de colores. No solo diseñen una tarifa sino la matriz energética y de acuerdo a ella planifiquen un cronograma gradual de aumentos.

También dijo Macri en su discurso:

Y lo segundo es el hacer, porque cuando hacés, de vuelta, generás una energía positiva, de esa que no hay que ahorrar, de esa que hay que poner todos los días. Creo que la política tiene que ser un servicio público y tiene que estar ligada al hacer, no es verdad eso de “no saben hacer política, gestionan”, basta. Saber hacer política es resolver los problemas de la gente, y eso se hace haciendo, haciendo cosas concretas, porque las palabras que podemos decir a veces son muy lindas, algunos tienen magia para decir palabras, pero de golpe desaparecieron, y si las cosas no suceden llega la frustración.

Macri tiene aquí una confusión entre hacer política y hacer mala política. Hacer política, con mayúsculas, es crear las condiciones para poder hacer esas “cosas concretas” que le gustan a Macri, pero sin que sean un disparador de conflictos políticos, sindicales o judiciales. La gobernabilidad es la capacidad de gobernar sin contratiempos y con resultados. Y la política, la buena política, garantiza gobernabilidad.

“Hacer” no siempre es algo positivo si implica el desencadenamiento de controversias que impiden avanzar en lo que se pretende hacer. Hacer política es lo que permite gestionar sin problemas. Requiere una cuota de diplomacia, de humildad para escuchar y de cintura. La política es el detalle, la sutileza. No hay que enojarse con el peronismo o con el massismo. Están allí. Es como culpar a la lluvia. El secreto es salir con paraguas y abrigo para no enfermarse. La política es el paraguas.

Cuando el viento está de frente, el buen timonel debe navegar en zigzag para poder avanzar con su barco. No siempre, para avanzar, hay que ir hacia adelante porque puede ser la mejor manera de paralizarse. Saber hacer las diagonales te lleva a buen puerto. En el fútbol, que tanto le gusta al Presidente, no siempre es bueno el pelotazo al 9, a veces hay que jugar lateralmente o para atrás. Correr o tirarse a los pies. Para no perder la pelota.

Hacer política no es dar sobres, llevar valijas o coimear diputados con dinero o con obras o con promesas de fondos para sus provincias. Es simplemente tomar recaudos, reflexionar a conciencia sobre las consecuencias de cada medida, no creer que todo se puede con el simple voluntarismo, cuidarse de cada decreto que se firma y de cada palabra que se dice. La prudencia es la virtud del estadista.

Es también poder anticiparse a los conflictos y evitarlos. Es negociar previamente con los afectados de una medida para conocer sus motivos, sus expectativas y minimizar las resistencias. Es construir una política blindada contra los cuestionamientos, legitimada desde el vamos. Es conocer la ley para no actuar vulnerando el sistema jurídico y generando fallos adversos de los jueces. Cristina era un ejemplo de voluntarismo y toda su reforma judicial se desmoronó en los tribunales; fue un gran fracaso. No hay que copiarla.

También su ataque a Clarin quedó sepultado por los fallos adversos. Ella no hacía política tampoco. Era simple abuso de poder. Vuelve a equivocarse Macri si considera que ella hacía política porque tenía supuesta magia para decir palabras. Solo tenía verborragia y arrogancia. Chocaba, enceguecida, iba por todo. Nadie habla de emularla. Hacer política es “hacer en el buen sentido”, o “hacer las cosas bien”. De los contrario, los conflictos paralizan los logros, generan incertidumbre y desgaste innecesario y contraproducente. Desmerecen y deslucen lo bueno.

También es asignar bien los roles. Tener un equipo de operadores políticos que operen, persuadiendo, convenciendo, acercando posiciones, consultando. Cuando no hay Ministro de Economía y el área está dividida en seis ministerios, el que decide termina siendo el Presidente. Ninguno decide, entonces decide Macri. Y es entonces Macri el Ministro de Economía. Por no alimentar los egos, por no generar un superministro, y por capitalizar el rédito del éxito, termina pagando el costo de los errores, sin una instancia de amortiguación y sin fusibles que lo preserven del cortocircuito.

Cuando un jefe de Gabinete se dedica a la comunicación, y no coordina sino que delega en dos subjefes de gabinete, el que termina coordinando la política, y yendo a todas las “reuniones de seguimiento”, es el Presidente. En suma, Macri termina siendo el Presidente, el jefe del Gabinete y el ministro de Economía, además del comunicador oficial. Otra vez, termina jugando de 9, de 5, de 10 y de DT. Y eso no es trabajar en equipo. Es terminar agotado y con algunos goles en contra. Si hiciera política, con un 5 y un 10 habilidosos, correría menos y gritaría más goles.