UN DESEO PARA 2019: UN GRAN ACUERDO DE INTEGRACIÓN POLITICA, ECONOMICA Y SOCIAL

POR MARIANO OBARRIO

Quiero desearles un Feliz Año Nuevo y pedir un deseo para 2019. Que podamos elegir un Presidente, que además sea un estadista. Y que además de defender los valores humanos esenciales, como la familia, la vida y los hijos, pueda convocar a un gran acuerdo de integración política, económica y social. Un gran pacto de unidad e integración nacional para que esa defensa de la familia, los hijos y la vida sea en un marco de crecimiento económico, de desarrollo y prosperidad.

Para eso es necesario hacer una integración profunda entre tres sectores que hoy están en crisis: los EMPRESARIOS, los TRABAJADORES/SINDICATOS, y los sectores EXCLUIDOS que hoy están en la informalidad o son beneficiarios de planes sociales que no pueden acceder a empleos de calidad y no tributan al fisco.

 

AUDIO DE RADIO CULTURA FM 97.9

SOBRE EL ACUERDO DE INTEGRACIÓN POLITICA, ECONOMICA Y SOCIAL

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Sin duda, hay que empezar por los TRABAJADORES. Ellos necesitan mayores salarios, mejores remuneraciones y más empleos. Por eso es hora de empezar a discutir la participación de los trabajadores en una parte de las ganancias, las utilidades o la productividad de las empresas. Para que ellos sean parte del éxito y se sientan comprometidos con la empresa. Eso beneficiaría a un sector que hoy está castigado por la pérdida del poder adquisitivo y la inflación. Los empresarios tienen, como lo decía y hacía don Enrique Shaw, una responsabilidad social sobre las familias de los trabajadores. Esta es la parte que tienen que “poner” los empresarios en este gran diálogo y la ganancia que tienen que “sacar” los sindicatos en el acuerdo.

Pero a cambio de eso, los EMPRESARIOS también necesitan mayor rentabilidad, indudablemente, para poder hacer sus negocios y dar trabajo. Por un lado, el Estado debe garantizarles una menor presión tributaria. Y por otro, los trabajadores y los sindicatos deberían considerar un esfuerzo para que los empresarios puedan tener menores cargas patronales, previsionales y rigideces laborales. Menores costos laborales. Hoy contratar un trabajador es desmedidamente caro en la Argentina.

En esto es fundamental el apoyo de los sindicatos para que los empresarios puedan tener rentabilidad y así poder generar inversiones y aumentar la cantidad de puestos de trabajo. Esta es la parte que tienen que “poner” los sindicatos y el beneficio que podrían “sacar” de los empresarios.

El tercer sector, es el de los EXCLUIDOS. Este sector más vulnerable necesita de los empresarios, de los sindicatos y del Estado para acceder a un gran plan nacional de capacitación laboral con alta calificación técnica y actitudinal que podrían organizar coordinadamente todos los sectores involucrados, según las prioridades de la estrategia productiva a largo plazo. Tenemos que definir cuáles son los sectores que se van a desarrollar en el futuro y de acuerdo a ellos hacer grandes capacitaciones obligatorias para todos los beneficiarios de planes sociales. Capacitar debe ser obligatorio a cambio del ingreso que otorga el Estado, pero la elección de los oficios será libre de cada uno.

Esto buscaría recuperar a los hombres y mujeres que por largas generaciones no pudieron acceder a ningún trabajo y que no tienen hoy cultura laboral. Se los ayudaría a empoderarse, valerse por sí mismos y a no depender del Estado para darle de comer a sus hijos. Podrían formar familias que vivan de sus propios salarios. No se les daría más pescado sino que se les enseñaría a pescar. De ese modo se beneficiarían esos futuros trabajadores pasando a la formalidad, accediendo a empleos de alta calificación, pero también se beneficiarían los empresarios porque podrían acceder a recursos humanos calificados y también los sindicatos porque podrían incorporar en sus estructuras nuevos afiliados trabajadores que aporten a los sindicatos.

De ese modo, con ese gran acuerdo de integración política, económica y social se podría alcanzar un pacto nacional para beneficiar a todas nuestras familias, a nuestro hijos, a los que se les garantizará la educación, y poder por fin promover la vida. Por eso pido, para 2019 que se pueda votar, no a un Presidente, sino a un estadista que sepa convocar y alcanzar los grandes acuerdos nacionales. ¡Feliz 2019 para todos!