Documentos oficiales del Hospital Eva Perón destrozan el relato abortista: los médicos cuidaron la vida de la menor al pedir que se postergue la cesárea

MARIANO OBARRIO

POR MARIANO OBARRIO

Doce días después de que ingresó la niña de 11 años violada con un embarazo de 22,4 semanas de edad gestacional, los médicos del Hospital Eva Perón de Tucumán desaconsejaron el aborto y la cesárea porque podría traer severos riesgos para la salud de la menor embarazada, la extracción del útero, y hasta una muerte derivada de esa práctica. Más aún, en un acta firmada por todos, ellos determinaron que la prolongación del embarazo con los cuidados diarios adecuados no tenían mayor riesgo que para cualquier paciente normal.

La médica abortista Cecilia Ousset, que realizó la imprudente cesárea con su esposo José Gigena el 26 de febrero, dijo después que la practicó de urgencia porque si no se la hacía la niña se iba a morir. Los médicos la contradijeron con fundamento científico y médico. Y recién ahora sale a la luz el documento que seguramente será clave en la Justicia, donde los médicos fueron denunciados penalmente por intentar garantizar y Cuidar las Dos Vidas.

Los médicos de marras dijeron en la carta de renuncia a interrupción el 26 de febrero por la mañana lo siguiente: “La práctica de una cesárea en una menor de 11 años pone en grave riesgo la integridad física y psíquica, con una alta probabilidad de ocasionar daños irreversibles pudiendo hasta ocasionar su muerte”. Como se puede ver en la foto, la firmaron de puño y letra decenas de profesionales bajo su responsabilidad.

O sea, la muerte podía ocurrir con la interrupción del embarazo a esa edad gestacional, de 25 semanas, y no con (como se consigna más abajo) la continuidad del embarazo hasta un tiempo razonable para realizar una cesárea menos peligrosa, para la cual se aconsejaba esperar un mes más.

Todo esto está documentado en las Actas y documentos firmados por todos los médicos del Hospital del Este Eva Perón, que recién ahora se conocen a través de Unas Cuántas Verdades. Aunque existe una instrucción del gobierno de Juan Manzur de mantener todo en el más absoluto hermetismo.

La situación es muy grave porque las asociaciones abortistas han hecho sendas denuncias penales contra funcionarios y médicos del Hospital Eva Perón. Los acusan de supuestas dilaciones u obstrucción del derecho al aborto, cuando en realidad esa práctica, el aborto liso y llano por vía vaginal, ponía en riesgo la vida de la madre, por su corta edad y el estado avanzado del embarazo. Por supuesto, la beba moriría por el aborto propiamente dicho. Pero también corría riesgo la madre a la que se supone ellas quieren proteger y custodiar en sus derechos.

También la cesárea (vía alta), según los médicos, ponía en severo peligro la vida de la madre y la de la beba de 6 meses de gestación y más de 650 gramos de peso. Por lo tanto, los médicos no hicieron más que proteger LAS DOS VIDAS, en esa edad de gestación avanzada, pese a lo cual ahora son denunciados penalmente. Una injusticia por donde se lo mire…

faustina

Luego del acta concluyente de los médicos, en la semana 22,4 de gestación, el 12 de febrero, la madre de la menor embarazada NUNCA pidió la ILE, como falsamente dijeron las asociaciones abortistas. Por lo tanto, no pudo haber obstrucción ni dilación porque nadie había pedido la práctica. Tan simple como eso.

La ILE fue pedida recién en la semana 25 de gestación, el 25 de febrero. Cuando ya la edad de gestación estaba mucho más avanzada. Fue entonces que todos los médicos del Hospital se opusieron a hacerla en virtud de aquella junta médica que había firmado el Acta del 12 de febrero, en la que decían que tanto el aborto como una cesárea podría traer riesgos para la salud y la vida de la niña embarazada y también para la beba.

De allí que pidieron tercerizar la práctica de la cesárea habida cuenta un fallo judicial que ordenaba la interrupción. El pedido de la ILE por parte de la madre se produjo como consecuencia de la insistencia y hostigamiento de asociaciones abortistas. Previo a ello, durante casi un mes, no la había pedido por los riesgos consignados en el Acta del 12 de febrero.

De hecho, los médicos profesionales del Eva Perón aconsejaban prolongar el embarazo un mes más para asegurar una cesárea sin riesgos para ninguna de las Dos Vidas.

Repetimos: la ILE tanto por vía baja (aborto) como alta (cesárea) en este caso era peligrosa porque la niña llegó con 22 semanas de gestación y un bebe de 650 gramos. La niña no llegó al hospital con 16 semanas como se dijo en algunos medios de comunicación que sólo escucharon a Ousset y a Gigena y están claramente ideologizados y sesgados en su cobertura periodística.

Los abortos convencionales se deben hacer hasta la semana 18/20 y con fetos no mayores de 500 gramos. Más avanzados, son partos inmaduros y muy peligrosos. En otras palabras, lo que pedían los abortistas era casi criminal para la niña de 11 años.

Las denuncias penales de los abortistas recayeron sobre el gobernador Juan Luis Manzur; la ministra de Salud provincial, Roxana Chahla; el secretario de Salud, Gustavo Vigliocco; la directora del Hospital Del Este Eva Perón, Elizabeth Ávila; la jefa de Ginecología, Tatiana Obeid; la fiscal Adriana Giannoni y el titular del Ministerio Público de  la Defensa de Tucumán, Navarro Dávila. A todos se les imputa haber demorado la ILE y no haber respetado los derechos de la menor.

Todos ellos solo quisieron asegurar Las Dos Vidas: de la niña embarazada y la beba. Los médicos abortistas, Cecilia Ousset y José Gigena, dijeron para justificar la práctica de la cesárea que la menor embarazada padecía de un cuadro de hipertensión y preeclampsia. Médicos que la trataron a la niña desde el 31 de enero, cuando llegó al hospital, aseguraron que es absolutamente falso que tuviera presión alta y preeclampsia. El mismo Gigena declaró que cuando llegó a la habitación de la niña, ésta jugaba con sus juguetes y ello se contradice con un cuadro de gravedad como el que invocaron.

Ousset y Gigena dijeron también que si no se hacía la interrupción la niña se moría. Este argumento fue tomado por la mayoría de los medios de comunicación y fue aprovechado para atacar a los médicos. Los médicos del Hospital dijeron lo contrario: no revestía peligro la continuidad del embarazo por un tiempo prudencial.

LOS DOCUMENTOS

Veamos las declaraciones textuales de los médicos. En la renuncia a la práctica de los médicos responsables del Hospital, en la carta dirigida el 26 de febrero por la mañana a la directora del Hospital, Elízabeth Avila, los profesionales dijeron que “debido a la avanzada edad gestacional se trataría de un parto inmaduro con un feto vivo de un peso aproximado de 650 gramos”.

Y que “dicha interrupción atento las condiciones obstétricas de la paciente debería realizarse por operación cesárea ya que el feto se encuentra en posición podálica y en razón de su edad gestacional y peso es alta la probabilidad de que nazca con vida”. O sea nunca debía hacerse una interrupción por aborto. Clarito.

MEDICOS TUCUMAN

Señalaba además que “acorde con lo arriba anunciado además estimamos que el servicio de Neonatología de nuestro hospital no categorizaría según normas vigentes con la complejidad para la recepción de un recién nacido de esas características”. O sea ni siquiera el servicio es apto para la bebe a la que hay que cuidar.

Y allí consignaron el argumento más contundente y serio de su rechazo y su objeción a la cesárea: “Ante ello debemos poner de manifiesto que la práctica de una cesárea en una menor de 11 años pone en grave riesgo la integridad física y psíquica, con una alta probabilidad de ocasionar daños irreversibles pudiendo hasta ocasionar su muerte”.

Por otra parte, señalaron que “en virtud de las razones suscriptamente expuestas los médicos del servicio de Tocoginecología del Hospital ponemos en conocimiento que la práctica de la ILE (cesárea) no resulta aconsejable en estos momentos –desde el punto de vista médico- por lo que manifestamos nuestra oposición a su ejecución. Por ello es que para el supuesto de que se disponga la realización de las prácticas ordenadas en los servicios de este hospital deberá procederse a la contratación de profesionales dispuestos a su ejecución”. Esos profesionales, Ousset y Gigena, fueron contratados pocas horas después e hicieron la cesárea por la noche.

Como se dijo, mucho menos aconsejable era un aborto convencional como pedían y siguen pidiendo las abortistas y por lo cual denunciaron a los médicos responsables. El aborto, por vía baja (vaginal) podía ser mucho más grave.

Ello quedó de manifiesto en el Acta que firmó la junta médica de veinte profesionales el 12 de febrero, doce días después del ingreso de la paciente, cuando el embarazo tenía 22,4 semanas de gestación. Lo que dice esa Acta es terminante.

Con una altura de 23 centímetros, dice el ACTA, el embarazo “contempla riesgos de llevarse a cabo la práctica de la interrupción”. Esos riesgos son:

“1-En caso de realizarse por vía baja (parto vaginal) por la antropometría de la niña podría tener una pelvis no apta, estrecha, no responder el cuello uterino por la inmadurez del mismo ante lo cual se debe madurar con prostaglandina, y luego estimular las contracciones uterinas, lo que podría representar un lapso mayor a 24 horas. Cabe aclarar que aun así podría fracasar el parto por vía baja finalizando el mismo por vía alta (cesárea). No obstante si continuase el trabajo de parto y se produjera por vía baja existiría la posibilidad de necesitar un legrado instrumental uterino, como así también podría ocurrir complicaciones propias de esta vía: hemorragias, rotura uterina, etc.

MEDICOS ACTA TUCUMAN

“2-En caso de realizarse por vía alta (cesárea) las complicaciones de la misma, dado el espesor del útero a esta edad gestacional, donde aún no se formó el segmento, podría dificultar la extracción del producto, causando hemorragias que de acuerdo al grado de severidad podría procederse a la extracción del útero, comprometiendo la salud reproductiva de la mujer e incluso poner en riesgo la vida de la paciente. Sin dejar de mencionar la posibilidad de rotura uterina en embarazos posteriores.

MEDICOS ACTA TUCUMAN DOS

“3-En caso de que el embarazo continúe con controles prenatales adecuados y periódicos las complicaciones del mismo en la adolescente no son mayormente significativas que en la población en general: hipertensión arterial inducida por el embarazo, diabetes gestacional, restricción del crecimiento, anemia, parto prematuro terminado en cesárea. En el caso particular de esta paciente el estado de salud mental está descripto en la historia clínica”. Aquí es donde los médicos aconsejaron continuara por un tiempo más, y ese tiempo prudencial sería un mes, hasta que se desarrollaran los pulmones y el sistema neurológico para poder asegurar su vida fuera del vientre.

MEDICOS ACTA TUCUMAN TRES

Es decir, los médicos del Hospital no pusieron en riesgo la vida ni los derechos de la menor, sino que al intentar Cuidar las Dos Vidas velaron por la salud y por la vida de la adolescente de 11 años embarazada por una violación de la que el único responsable, según ella dijo en Cámara Gesell, es su abuelo Víctor Eliseo Amaya, de 65 años, que está detenido y con prisión preventiva en la fiscalía de María del Carmen Reuter. Y no debería salir nunca más de su celda. La beba, Faustina, más allá de algunas infecciones y problemas menores, aún sigue con vida. Hoy el Día de la Mujer se celebra por Faustina! Feliz Día Faustina. Y perdón!!!

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