las torpezas de macri vuelven a poner al kirchnerismo en las puertas del gobierno

POR MARIANO OBARRIO

Los grandes errores y torpezas de Mauricio Macri terminaron en esta debacle electoral. El Presidente, su asesor Jaime Duran Barba y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en ese orden, son los grandes artífices de que el kirchnerismo está a punto de volver al poder en la Argentina, cuando habían sido elegidos para superar esa etapa, cerrar la grieta, recuperar la economía, y proyectarnos al futuro. De hecho, dos de las tres promesas que hizo Macri en 2015 fueron incumplidas: pobreza cero y unir a los argentinos. La lucha contra el narcotráfico tiene algunos puntos altos y algunos pendientes. Pero los dos primeros objetivos malogrados lo condenaron a la humillante derrota y revivieron al kirchnerismo.

El 26 de septiembre de 2016, Macri pidió que se lo juzgara en el futuro por sus resultados frente a la pobreza. “Este es el punto de partida por el cual acepto y quiero ser evaluado como presidente”, dijo cuando anunció una leve baja el índice del Indec. Su gestión comenzó con 29% de pobres y termina con 35%. Ayer, las urnas le dieron la evaluación: el kirchnerismo saltó de 38% en 2015 a 47%. En medio de ello, Macri cometió una seguidilla de torpezas políticas, económicas y comunicacionales, mezcladas con ingenuidades y soberbias, que derivaron en este fracaso. Repasemos las principales:

1-El primer gran error de Macri fue haber creido que podía solo contra el mundo en 2015 y no haber hecho una alianza con el peronismo anti K tras el ballotage, con repartos de espacios y acuerdos de políticas. Siempre estuvo en minoría en el Congreso, obligado a pactar ley por ley. Nunca buscó un acuerdo de gobernabilidad. Sólo había ganado un ballotage por 51 a 49 con votos prestados del massismo. Su núcleo y su base electoral era del 34%, poco más de lo que sacó ayer. Sólo advirtió esta necesidad de atraer a una pata peronista hace dos meses, cuando convocó a Miguel Pichetto por consejo de amigos peronistas. Tarde y mal.

2-Siempre buscó la polarizción con Cristina Kirchner, como “genial” estrategia de Duran Barba, sin buscar nuevos aliados para afianzar su gobernabilidad. Debió aislar al kirchnerismo desde un principio para acumular consenso con una buena gestión y un marco de gobernabilidad, con buenos resultados económicos en la lucha contra la inflación y la llegada de inversiones. Pero no lo hizo, más bien puso al kirchnerismo como adversario en el ring y lo resucitó, lo agigantó. Cristina se transformó así en casi el exclusivo vehículo para oponerse a Macri. Agrandó a una dirigente en retirada. Creyó que le era funcional para ganarle en 2019 por su “mala imagen”, igual que Raúl Alfonsín creyó en 1989 que Carlos Menem era el rival perfecto para que el radicalismo siguiera en el poder. Entronizó a su propio verdugo.

3-Creyó que los precios iban a dejar de aumentar espontáneamente pese a la devaluación original de su mandato y que las inversiones iban a llegar por arte de magia o porque el cambio de gobierno iba a generar confianza. Pero los empresarios no dejaron de remarcar y no generaron inversiones por la falta de competitividad por una macroeconomia enferma. Macri reaccionó tarde y solo cuando Duran Barba le dijo que la gente lo insultaba por los precios, y allí activó un control de precios a los productos esenciales y el Ahora 12 para alentar el consumo. Tarde y mal. Nunca escuchó a periodistas y funcionarios propios que se lo reclamaban.

4-Subestimó la necesidad de bajar el gasto público y de reducir el déficit. Más allá del “gradualismo” en la baja de subsidios y suba de tarifas, bastante brusca por cierto, aumentó el gasto en obra pública, en planes sociales y en la reparación histórica, sin reducir la planta de personal contratado temporario del kirchnerismo, lo que fue otra promesa incumplida. Convivió con el adversario adentro. Solo reparó en reducir el déficit en la crisis de 2018 y FMI mediante. Entonces resolvió la ecuación subiendo impuestos y retenciones, o sea con más costos para los privados y menos competitividad para invertir y crear empleo. Más recesión.

5-Destrató a los economistas liberales que le pedían más control del gasto y ahí nació la candidatura liberal de José Luis Espert, con lo cual perdió 2,1 puntos que eran del macrismo.

6-Introdujo el debate del aborto y la ideología de genero, que lo enfrentó a los sectores de centro humanista que, como él, se formaron en la educación religiosa y que profesan, más o menos, diversos cultos cristianos. Se le escapó por allí otro 2,6% que votó a un candidato que había sido su funcionario, Gómez Centurión.

7-Nunca integró realmente al radicalismo y muchos radicales disidentes terminaron en la alianza de Roberto Lavagna, que sacó un 8,3, junto a peronistas y socialistas y una porcion de “celestes” atraídos por Marco Lavagna y Graciela Camaño. 

8-No evaluó correctamente el impacto de la economía, la inflación y la recesión en los sectores medios y bajos que lo habían acompañado en en 2015 y que terminaron aportando una cuota importante al 47% del kirchnerismo.

Macri había sido en 2015 el candidato emergente para terminar con la etapa del kirchnerismo, de recesión y corrupción. Pero el conjunto de sus errores y torpezas terminó devolviendo a la escena a un ahora fortalecido candidato a presidente, impensado hasta hace tres meses, como Alberto Fernández, y a una ex presidenta que arrastra causas judiciales, procesamientos y pedidos de prisión preventiva por causas de corrupción.