FUERTES TENSIONES POR EL LIDERAZGO DE “JUNTOS POR EL CAMBIO” PARA DESPUES DE LAS ELECCIONES

TONIFICADO, MACRI QUIERE CONDUCIR LA COALICION. LARRETA PIENSA EN VIDAL COMO PRESIDENTA DEL PRO, PEÑA EN MACRI. PICHETTO CRECE EN INFLUENCIA. LA UCR QUIERE DISPUTARLE ESPACIO AL PRO

Mariano Obarrio

Luego la recuperación anímica y de las marchas del “Sí, se puede”, el presidente Mauricio Macri intentará lograr pasado mañana en las elecciones presidenciales un ballotage contra su adversario del Frente de Todos, Alberto Fernández. Pero si no lo consigue, que es el escenario más probable, buscará que un buen resultado le sirva para revalidar su liderazgo sobre la alianza Juntos por el Cambio, Sin embargo, se podría abrir una tensión interna contra el sector que lideran Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal.

Comenzaron los tiempos de disputas sordas en el oficialismo. Un triunfo el domingo ordenaría todo. Pero una derrota podría desencadenar una seguidilla de reacomodamientos. El jefe de gobierno porteño, Rodríguez Larreta, buscará ganar pasado mañana en la primera vuelta y sin ballotage. Sus allegados dicen que si lo logra, y Macri no logra el pasaje para su segunda vuelta, Horacio propondrá que la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, que podría perder la provincia contra Axel Kicillof, se transforme en la presidenta del PRO a nivel nacional.

Se producirá ahí otra colisión contra el jefe del Gabinete, Marcos Peña, luego de las tantas que hubo en los últimos meses. El alter ego de Macri busca que sea el propio Presidente quien pase a encabezar desde abril próximo el liderazgo natural de Juntos por el Cambio y la conducción del PRO para el caso de que no obtenga la reelección. Ese cargo en el PRO lo ocupa hoy Humberto Schiavoni, senador misionero, que responde a Peña.

Frigerio y Monzó

El joven Peña tenía otro candidato para el reemplazo, el legislador Francisco Quintana. Pero esta operación quedó “stand by”. Quintana podría ir al Consejo de la Magistratura porteño o al gobierno nacional si Macri obtiene el “milagro”. La renovación de la conducción del PRO debe ser en abril de 2020, pero los hechos podrían precipitar el recambio.

Si Macri y Vidal vuelven al llano en diciembre –se supone que Larreta retendrá la Ciudad-, la lógica indica que alguno de los dos debería presidir el partido. Todavía Macri no confirmó a ciencia cierta si quiere o no la presidencia del PRO. No lo hará porque su objetivo es la reelección. El deseo de Peña indicaría que en caso de dejar la Casa Rosada Macri buscaría ese liderazgo partidario. En caso de que diga que sí, Larreta y Vidal le concederían la conducción formal.

Algunas palabras del cierre de campaña ilustran la tensión del momento. Macri dijo ayer en Córdoba: “El Gato nunca se va a ir”. Vidal en el estadio de Platense puso una escenografía roja con la frase “Ahora nosotros”. El conflicto pone en evidencia las tensiones que existen entre el núcleo duro de Macri, que componen Peña, Fernando De Andreis y José Torello, y el ala más política, hoy liderada por Rodríguez Larreta, el histórico padrino político de María Eugenia Vidal. Si bien es cierto que todos forman parte del “equipo”, los proyectos de cada uno se bifurcan.

El candidato a vicepresidente, Miguel Pichetto, está llamado a crecer en su injerencia en el macrismo. Su relación es con Macri, a ciegas. Sin embargo, sus allegados consideran que Macri debería “retirarse” a un segundo plano. Un gobierno de Alberto Fernández –si gana en las elecciones de pasado mañana, claro- buscaría poner blanco sobre negro todos los errores del gobierno macrista y activar más de 100 causas judiciales contra el líder de Cambiemos, como anticipó el candidato en el último debate.

Miguel Pichetto

“Macri será para Alberto lo que Cristina fue para Macri, el blanco obligado para polarizar y para demonizar”, dicen interlocutores de Pichetto. El Presidente piensa lo contrario y ahora no piensa en un exilio dorado: su protagonismo político, cree, le daría la fuerza para resistir los embates judiciales que planea el Instituto Patria. Se siente tonificado, con fuerzas, para pelear. Las marchas del “Sí, se puede” le devolvieron el alma.

Este es uno de los debates subyacentes en Cambiemos. Desde la perspectiva de Horacio Rodríguez Larreta, la presidencia de Vidal en el PRO le permitiría al jefe de gobierno porteño comenzar a preparar su campaña presidencial con miras a 2023. Desde niño, Larreta quiere ser presidente. Vidal buscaría ser candidata en 2021 en la provincia de Buenos Aires. Parece un siglo, pero todo se programa de antemano.

En Cambiemos descuentan que las dificultades internas que tendrá Alberto Fernández, más la situación económica de por sí difícil, desgastarán al eventual gobierno peronista, si le toca gobernar. Macri sabe que recibió una herencia maldita y que deja otra tal vez peor.

Una incógnita es el futuro de Rogelio Frigerio, el ministro del Interior, si Macri no obtiene la reelección. Sus allegados dicen que seguirá alineado con Macri. Pero tiene un lazo abierto con Emilio Monzó, el presidente de la Cámara de Diputados. Monzó está enfrentado a Peña y a Vidal, por motivos diversos, aunque mantiene la línea intacta con Larreta.

Monzó podría formar un bloque de diputados, liderado por Sebastián García de Luca, el viceministro de Frigerio, que tendría buenas relaciones con el Frente de Todos y con Juntos por el Cambio. Discutirían ley por ley. Tienen también excelente relación con Consenso Federal, el frente que postula a Roberto Lavagna para presidente y a su hijo, Marco, para diputado. Es fácil entrever allí un sistema de alianzas que garanticen la gobernabilidad del futuro gobierno, sea de Fernández o de Macri.

Mientras que Pichetto asciende en el esquema macrista, algunos auguran un declive de Elisa Carrió, golpeada por sus enfrentamientos con Frigerio y con Monzó. Pero la líder de la Coalición Cívica sostendrá firme su alianza con Macri y con Peña. Y delega el partido a la conducción del porteño Maximiliano Ferraro, que está alineado a Rodríguez Larreta.

También existen tensiones en el radicalismo. En diciembre debe renovar la conducción el comité nacional de la UCR. El actual presidente, Alfredo Cornejo, pasará de la gobernación de Mendoza a la banca de diputado. Quiere sucederlo el mandatario de Jujuy, Gerardo Morales. Pero un grupo de radicales impulsan la postulación de Enrique “Coti” Nosiglia.

El “Coti” Nosiglia

Sostienen que la presidencia del partido no debe estar representada en el próximo turno por un gobernador con responsabilidad de gestión. Y menos si Alberto Fernández se transforma en el presidente. No quieren mezclar la gestión de los asuntos de una provincia con el rumbo del partido. Quieren escaparle al látigo y la billetera del kirchnerismo.  

En lo que coinciden todos los radicales es en que, si se confirma la derrota de Cambiemos pasado mañana, Macri o Vidal ya no serán líderes indiscutidos de Juntos por el Cambio. Otra cosa será si hubiera “milagro”. Pero de no haberlo, la alianza deberá que escuchar al radicalismo como un primus inter pares. Bastantes errores cometieron Macri, Vidal y “el mejor equipo en los 50 años” como para dejar a todos en manos de una sucesión peronista y encima rendirles pleitesía.

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