LA DESPEDIDA DEL "7D" ABRE LA DUDA EN EL MACRISMO: CUÁNTO GANA Y CUANTO PUEDE PERDER

LAS MARCHAS DEL “SI SE PUEDE” EN LA CAMPAÑA FUERON MULTITUDINARIAS, PERO NO ALCANZARON PARA LOGRAR EL BALLOTAGE. SIN ESE OBJETIVO EN LA MIRA, LA PREGUNTA ES SI SE REPETIRÁ ESA CONVOCATORIA EL SABADO PRÓXIMO EN LA PLAZA DE MAYO O SI LA FOTO DEJARÁ UN SABOR MÁS AMARGO

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Por Mariano Obarrio

En las filas internas del gobierno saliente de Mauricio Macri existen temores y discusiones internas acerca de la conveniencia o no de hacer la marcha de despedida del gobierno del Presidente el sábado 7 de diciembre en la Plaza de Mayo, una suerte de réplica combinada entre las marchas del “Sí se puede” de la última campaña y la despedida de Cristina Kirchner en la misma plaza cuando se fue del poder en 2015.

La especulación de muchos en Juntos por el Cambioe es que, esta vez, esa manifestación no resulte del todo concurrida como las de la campaña electoral. Y si no asiste tanta gente, la imagen que dejará Macri no será la de una 9 de Julio repleta, como el 20 de octubre, sino la de una Plaza de Mayo con algunos claros.

¿Para qué jugarse tanto en una marcha? Macri correría el riesgo de despedirse con una asistencia sustancialmente menor a las marchas que precedieron a la “derrota digna” del 40 por ciento del 27 de octubre. En aquellas concentraciones, muchos ciudadanos de a pie se acercaron no tanto por “amor” a Macri sino por el “espanto” que les causaba el regreso del peronisimo-kirchnerismo. Existía una motivación muy concreta: intentar un ballotage.

Macri y Juliana Awada en el acto en Córdoba

Pero ese regreso del kirchnerismo es un hecho irreversible. Y ya no se cambiaría con una marcha. Las cartas están echadas. Y muchos de los que asistieron a esas marchas guardan cierta bronca con el presidente al que votaron por no haber cumplido con las expectativas y haber facilitado el regreso al poder de la Doctora. Así podrían pensar muchos miles de ciudadanos más ocupados ahora en terminar 2019 en paz que en vivar a Macri y movilizarse un sábado soleado de diciembre.

Esa concentración, por otra parte, forma parte del dispositivo que Macri y su coronel “retirado” Marcos Peña urdieron para proyectar al líder del PRO como líder de toda la oposición desde su regreso al llano. No tendrá ningún cargo institucional y delegó la presidencia de PRO en Patricia Bullrich. Pero Macri pretende ser el referente obligado de todo el sector opositor al nuevo gobierno de los Fernández.

Pero el objetivo de entronizar a Macri como líder no es el de muchos dirigentes radicales ni de muchos dirigentes del PRO, que sí promocionaron las marchas de la campaña del “Sí se puede” y que no tienen interés concreto ahora en apuntalar al Presidente. Por muchos motivos diferentes: políticos, personales o de ánimo.

Alfredo Cornejo, presidente de la UCR

Hace un mes y medio, el gobernador de Mendoza y presidente del comité nacional de la UCR, Alfredo Cornejo, que ahora asumirá como diputado, tenía un interés concreto en que el Presidente pudiera sacar muchos votos. Estaban en el mismo barco. De hecho, Macri ganó en su provincia, con votos mayormente radicales.

Pero en el nuevo escenario, desde la oposición, Cornejo competirá contra Macri por el liderazgo de Cambiemos. Además, el radicalismo no comparte el hecho de que Macri se arrogue para sí todo el 40 por ciento. ¿Cuántos votos son macristas, radicales, lilistas, independientes? ¿Tiene interés entonces el radicalismo en mostrar a un Macri al frente de una multitud en su despedida?

Marcha del 20 de octubre del “Sí se puede”

Por otra parte, el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, ya proyecta su segundo mandato del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como un trampolín para comenzar a recorrer las provincias y competir por la candidatura presidencial de Juntos por el Cambio en 2023. Es probable que asista a la despedida de Macri, pero quizás no tenga motivos para impulsar la asistencia de muchos asistentes luego de haber cumplido el objetivo de tener 55 puntos en la Ciudad, 15 puntos más que Macri en el país.

Horacio Rodríguez Larreta

La gobernadora saliente María Eugenia Vidal está hoy más pendiente en conseguir un nuevo trabajo y un nuevo domicilio que en despedir calurosamente al Presidente. Con el cual admitió que tuvo muchas diferencias y cada vez que puede lo deja claro en sus apariciones públicas. La relación entre ella y el coronel “retirado” no tiene retorno. Ella trabajará desde una fundación para temas bonaerenses y también buscará posicionarse en el nuevo mapa de Cambiemos.

María Eugenia Vidal

También es ostensible el malestar de Emilio Monzó, de Rogelio Frigerio y de todos sus seguidores con el presidente saliente. Monzó dijo que prefiere que Macri y Cristina Kirchner no tengan más influencia en la política dentro de cuatro años. Terminante.

Los ciudadanos de a pie, que votaron por Macri, estarán en diciembre pensando en cómo afrontar los pagos y gastos de fin de año que deja el arrastre inflacionario y recesivo más grande de los últimos años. Y  cómo disfrazarse de Papa Noel para hacerle un regalo a sus hijos. Seguramente, muchos miles de personas irán a despedir a Macri, pero quizás no sean tantos como los que espera el líder y como los que fueron a autoconvencerse de que “Sí se puede” en la campaña.

En el macrismo se vive un clima de autocrítica, de pases de facturas, y de lamentos por los deberes incumplidos. “Fuimos un desastre”, se sinceró un funcionario porteño por estas horas.Los funcionarios salientes dejan sus CV en las grandes o medianas empresas del sector privado. Muchos jóvenes del equipo de comunicación de Marcos Peña buscan trabajo en los despachos de los diputados macristas y piden que les hagan un lugar como asesores. Rodríguez Larreta casi no le dio refugio a ningún funcionario nacional en su nuevo gabinete. La pregunta entonces es: ¿Cuánto tiene para ganar Macri en una despedida y cuánto tiene para perder?

ALBERTO JUNTARÁ A CRISTINA, DUHALDE Y CHICHE Y BUSCARA EQUILIBRAR LA INFLUENCIA DE LA VICEPRESIDENTA

TRAS LA REUNIÓN ENTRE ALBERTO Y DUHALDE ACORDARON UNA REUNION CON CRISTINA KIRCHNER EN LA QUE ESTARÍA CHICHE DUHALDE. SERVIRÁ PARA RECONCILIAR Y UNIR FUERZAS. LA DOCTORA GENERO CARGOS CON GOBERNADORES PARA QUE ELLOS LE RESPONDAN A ELLA. DEBILITA LOS ACUERDOS DEL PRESIDENTE ELECTO CON MANZUR Y ROVIRA. ALBERTO PIENSA DILUIR ESA INJERENCIA LUEGO DEL 10 DE DICIEMBRE

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Por Mariano Obarrio

La influencia de Cristina Kirchner en el gobierno de Alberto Fernández es “el” tema de discusión en las tertulias políticas, económicas y periodísticas. El presidente electo Alberto Fernández recibió el jueves último a Eduardo Duhalde en sus oficinas de Puerto Madero y le dijo que “Cristina no influirá” en su gestión aunque al día siguiente confirmó por Twitter que el senador Carlos Caserio no será ministro de Transportes porque la ex presidenta quiere que presida la Comisión de Presupuesto de la Cámara alta. Fue el comentario en todos los pasillos del poder.

En esa misma reunión, Alberto gestionó la inminente cumbre de reconciliación entre la Doctora, Duhalde y la ex primera dama Hilda “Chiche” Duhalde. Las dos damas no se hablan desde aquella pelea de “alta peluquería” –según dijo Aníbal Fernández- en Parque Norte durante un congreso del PJ en 2005. Habrá foto del peronismo unido.

El presidente electo fue al grano con Duhalde. “Cristina no pidió nada y no quiere tener injerencia en el futuro gobierno, sólo está preocupada por la enfermedad de su hija, Florencia, que está en Cuba”, le dijo Fernández al ex presidente. Se conocen muy bien: Alberto acordó en 2002 con José Pampuro el apoyo de Duhalde a Néstor Kirchner, que tenía dinero de los fondos de YPF para la campaña. Luego Kirchner traicionó a Duhalde, cooptó a sus cuadros y lo enfrentó en elecciones.

Un día después de haber descartado la injerencia de Cristina, Fernández escribió el tuit que informó que Diego Gorgal no iba a ser ministro de Seguridad y que Caserio no iba a ser ministro de Transportes porque Cristina lo dispuso. Fernández le había ofrecido el cargo a Caserio días antes y este había aceptado. Al advertir que en ese tuit admitía la injerencia de Cristina el presidente electo lo borró en pocos minutos.

“Sería bueno que hablen con Cristina y se tomen un café”, dijo Alberto. “Sí, yo no tengo problemas porque ya hemos conversado con Cristina, el problema es Chiche porque siguen peleadas”, reflexionó Duhalde. Pero se comprometió a intermediar entre ambas para que se produzca la foto, según confiaron algunos infidentes del albertismo.

No se sabe la hora, el día ni el lugar. Horas después del encuentro, Duhalde confirmó: “Quedé con Cristina en juntarme a tomar un café”. Omitió el intento de ir con Chiche Duhalde. Y elogió a Fernández: “Lo vi muy plantado y seguro, me saqué algunas dudas”. Y reiteró que ya había hablado con Cristina Kirchner por teléfono luego de una intervención quirúrgica que tuvo hace unos meses. En aquella ocasión ella le había dicho: “Lavagna es un buen candidato”.

Tras recibir a Duhalde en su bunker de Puerto Madero, Alberto dijo que Duhalde “fue el bombero que sacó al país del incendio y allanó el camino para volver a crecer” tras la crisis de 2001. Si Duhalde fue el bombero, Lavagna fue el rescatista o el paramédico. Es la primera vez que un kirchnerista reconoce que Duhalde superó la recesión de 2001: el relato de Néstor y Cristina, desde que asumieron, proclamaba que habían sido ellos los que apagaron “el incendio” luego de asumir en 2003.

Se habían robado así un año y medio de historia (2002 y 2003). De hecho, Kirchner designó en su primer gabinete a cinco figuras del gobierno duhaldista: Roberto Lavagna en Economía; Gines Gónzález García en Salud, Carlos Tomada en Trabajo, José Pampuro en secretaría general de la Presidencia y Aníbal Fernández en Interior.

Con ese gesto de reconocimiento tardío, Alberto Fernández quiere convencer a Lavagna de que sea su ministro de Economía. Tiene tiempo hasta el viernes 6 de diciembre. El ex ministro sigue diciendo “no”.

Pese a los dichos de Alberto a Duhalde, no quedan dudas de que la Doctora vetó y puso nombres. En el albertismo dicen que el escenario cambiará a partir del 10 de diciembre cuando Alberto asuma los atributos del mando presidencial: ese día tendrá “poder propio y la lapicera”, metáfora que describe el ejercicio pleno de las competencias de un Presidente: firmar decretos, leyes, nombramientos y despidos.

¿Lo usará a pleno Fernández? Es la pregunta del millón. En el albertismo aseguran que de a poco, como Néstor Kirchner hizo con Duhalde, Fernández se irá animando a ganar espacios en el poder fáctico y que en dos años tendrá su gobierno albertista: finalmente, el peronismo siempre corre en auxilio del que tiene poder. Gobernadores, intendentes, senadores, diputados, ministros se reclinan ante el Sillón.

Por ahora ella marcó la cancha. Caserio y Gorgal no serán ministros. Se menciona a Juan Martín Mena como ministro de Seguridad nacional o de la provincia de Buenos Aires. Es de confianza de Cristina. O a alguna figura cercana a Nilda Garré, también de origen kirchnerista. Gorgal era hombre de Sergio Massa. Y este había acordado con Máximo Kirchner apoyar a éste como jefe de bloque de diputados del PJ. Este viernes hubo una larga reunión entre ambos. Conversaron sobre estos incumplimientos.

Diego Gorgal
Carlos Caserio

La Señora también está a punto de vetar a Sergio Lanziani, el ministro de Energía de Misiones, como ministro de Energía nacional. Era un acuerdo entre Alberto y Carlos Rovira, jefe político de Misiones. Pero ella hizo otro acuerdo con Rovira: designó al senador Maurice Closs como vicepresidente provisional del Senado. Se menciona ahora a Jorge Sapag, ex gobernador de Neuquén, como posible ministro de Energía.

Maurice Closs

Si los gobernadores hacen acuerdos con “el” poder, deben hablar con ella. Ese es el mensaje. También ella tumbó al tucumano Pablo Yedlin como ministro de Salud. Alberto lo había acordado con el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, jefe de la liga de los gobernadores albertistas. Es el que armó la foto de su propia asunción hace un mes con Alberto y todos los gobernadores del PJ detrás, en un mensaje a La Cámpora que puso los nervios de punta a la Señora.

Asunción de Manzur

Pero el ministro de Salud será Ginés González García, ex ministro de los K.Fernández había anunciado que gobernaría junto a 24 gobernadores. Pero la misma Cristina Kirchner está haciendo acuerdos con ellos. Nombró a la senadora Claudia Ledesma Abdala, esposa del gobernador Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, como vicepresidenta provisional del Senado. Será su segunda: presidirá las sesiones cuando Cristina viaje a Cuba.

Claudia Ledesma Abdala
José Mayans

También la Doctora designó a José Mayans en reemplazo de Caserio como jefe del bloque del PJ del Senado. Es hombre del gobernador Gildo Insfrán, de Formosa, que había posado en la foto de Manzur. Insfrán olfateó que no podía desairar a la Doctora. Así las cosas, Cristina controlará el Congreso con Abdala, Closs y Mayans en el Senado. Y con un disciplinado Massa y Máximo Kirchner en Diputados. Hizo sus propios acuerdos con gobernadores del PJ y ejecutó los acuerdos firmados por el presidente electo con otros mandatarios. Serán esas las reglas de juego para esta transición.

Para el manejo la Economía, la Doctora había vetado a Guillermo Nielsen, a Martín Redrado y, está por verse, a Emmanuel Alvarez Agis. También puso bolilla negra a Mirta Tundis, Juan Manuel Abal Medina, Diego Bossio y otros. En cambio, Gines será ministro de Salud, Tristan Bauer de Cultura, el camporista Wado De Pedro será ministro del Interior; Alejandro Vanoli titular de la Anses y Mercedes Marcó del Pont titular de la AFIP. Todos fueron funcionarios de ella. Como Kirchner heredó ministros de Duhalde y luego los disciplinó y se independizó, Alberto heredará varios nombres de su mentora. Quiere convertirse en el bombero de este tiempo y le dio la derecha a Duhalde. Entre bomberos, no se pisan la manguera.