PICHETTO BUSCA LIDERAR LA “CUARTA PATA” DE JUNTOS POR EL CAMBIO PARA 2021

EL EX CANDIDATO A VICEPRESIDENTE TRABAJARÁ PARA FORTALECER SU ESPACIO CON PARTIDO PROPIO; SUMARA A DIRIGENTES QUE ACEPTEN ENGROSAR LAS FILAS DEL ESPACIO PARA CONSOLIDAR UNA OPOSICIÓN CONSTRUCTIVA Y AGREGAR VOTOS PARA LAS ELECCIONES DE MEDIO TERMINO

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Por Mariano Obarrio

La despedida multitudinaria de Mauricio Macri en la Plaza de Mayo fue un punto de partida para la intención del presidente saliente de convertirse en el líder de la oposición y de Juntos por el Cambio. Pero su ex candidato a vicepresidente Miguel Angel Pichetto buscará construir la “cuarta pata” de la coalición de Juntos por el Cambio para articular un frente que tenga posibilidades de constituirse en una oposición sólida y unida, competir en las elecciones legislativas de 2021 y organizar una alternativa de poder en 2023.

Más allá de la euforia por la despedida de Macri, en la que Pichetto ocupó un lugar central en el escenario, la candidatura presidencial para dentro de cuatro años no está definida, ni mucho menos. Saldrá de una competencia que podría dirimirse en las PASO tanto en las legislativas de medio término como luego en las elecciones presidenciales.

Para contribuir a ese ordenamiento, quiere sumarse Pichetto como líder de la “cuarta pata” del frente. En la actualidad Juntos para el Cambio está conformado por tres “patas” fundamentales: el PRO, la UCR y la Coalición Cívica. Los dos primeros enfrentan una crisis de liderazgo por lógicas razones. En el PRO, Macri pareciera ser el jefe, obtuvo 41 puntos hace un mes, pero Horacio Rodríguez Larreta fue reelegido con el 55% y también quiere competir para las presidenciales.

Miguel Pichetto

Además, la gobernadora bonaerense saliente, María Eugenia Vidal, conserva un fuerte liderazgo en la provincia de Buenos Aires aunque pareció perder potencia tras su derrota de las elecciones de octubre frente a Axel Kicillof. Y está enfrentada con Marcos Peña, el alter ego de Macri. Emilio Monzó conserva su relación con Rodríguez Larreta pero rompió con Marcos Peña, con Macri y con Vidal. En un intento de recomponer este entuerto, Macri designó a Patricia Bullrich como presidenta del PRO, para no darles a ninguno de estos el liderazgo pleno y resolver esos enfrentamientos internos.

También falta resolver la pelea interna en la UCR, que deberá dirimir su presidencia entre el diputado mendocino Alfredo Cornejo, actual jefe partidario, y el gobernador de Jujuy Gerardo Morales, que aspira a sucederlo.  La Coalición Cívica, en tanto, tiene como presidente a Maximiliano Ferraro y el retiro político de Elisa Carrió encierra muchas incertidumbres sobre su integración.

En ese contexto Pichetto pretende agregar “la cuarta pata” del espacio, la que “le daría estabilidad”. Para cumplir ese objetivo, se dedicará a constituir un partido político o a hacer una alianza con algún partido existente para fortalecer su pequeño espacio y decidir como miembro más del futuro frente en 2021. El nuevo pichettismo estará conformado por dirigentes afines al peronismo no K e independientes. Por ahora, cuenta con dos experimentados operadores políticos del peronismo, como Ramón Puerta y Miguel Angel Toma. Puerta es amigo histórico de Macri y Toma mantiene buenas relaciones con todo el espacio.

Ramón Puerta
Miguel Angel Toma

Macri quería que Pichetto se hiciera cargo de la Auditoría General de la Nacion, organismo de control del Parlamento que debe dirigir la primera bancada opositora. Pero ante la deserción de tres diputados de PRO, que Macri calificó de “traición”, el bloque de la UCR quedó con un miembro más que el PRO, si se contabiliza entre diputados y senadores. Es por eso que la UCR propondrá a Jesús Rodríguez.

Plaza de Mayo del 7D

Si bien Macri se despidió del gobierno con una Plaza de Mayo multitudinaria, la realidad empírica es que parece tener un techo para las elecciones. Tanto en 2017 como en 2019, no pudo superar el 41% de los votos. Y una parte de esos votantes siempre respondieron al reflejo de oponerse al kirchnerismo más que adherir a las políticas macristas (en las PASO Macri tuvo 32%). Votaron por espanto y no por amor.

Para ganar las presidenciales, es necesario superar el 45% para imponerse en primera vuelta o el 50% en la segunda vuelta. ¿De donde sacará esos votos que le faltan Juntos para el Cambio en 2023 si quiere competir en las presidenciales? El máximo esfuerzo pareció hacerlo con las “Marchas del Sí se Puede” en octubre pasado, cuando el país estaba hiper polarizado entre Macri o el kirchnerismo y allí obtuvo 40 puntos.

Por otra parte, en las elecciones de 2015, Macri había obtenido 34% en la primera vuelta y ganó el ballotage con 51%. Pero era otro escenario por completo. Los votos agregados los obtuvo del massismo que en aquel momento también quería bloquear al kirchenrismo (Cristina Kirchner era la rival a vencer) y Macri despertaba cierta esperanza de “cambio”. En 2019, Massa se volcó hacia el kirchnerismo con votos decontentos de Macri y le dio el triunfo a Alberto Fernández. ¿Cómo recuperar esa franja que fluctúa entre el peronismo y el no peronismo y que determina las elecciones en la Argentina?

Ahí entraría en juego Pichetto. Macri necesitará ahora de una cuarta pata que le acerque votos que puedan quedar descontentos de una eventual gestión de Alberto Fernández. La “pecera” para pescar pareciera el “peronismo no K” y por eso Pichetto apuesta a fortalecerse como “cuarta pata” de Cambiemos. La primera “parada” sería 2021: Macri podría ser candidato a diputado nacional por CABA y María Eugenia Vidal por la provincia de Buenos Aires. Pichetto jugaría un rol en esas elecciones, al igual que la UCR y la CC.

Pichetto, presente en el escenario de la despedida

El objetivo de mínima es mantener en 2021 el piso de 41% de 2017 y para eso Macri se propone mantener unido a todo el espacio de Juntos para el Cambio. Y para evitar las fugas hacia otras fuerzas, lease el Frente de Todos, el presidente saliente apuntará a garantizar las PASO en las legislativas y quizás también en las presidenciales. Esa unidad será la condición necesaria para mantener la expectativa de una fuerza que sea una alternativa de poder.