LLEGA LA HORA DE DEJAR DE SEGUIR CAZANDO IMPUESTOS EN EL ZOOLÓGICO

UN ALTO NIVEL DE EVASIÓN DE SECTORES QUE VIVEN EN LA INFORMALIDAD. UN 40% ESTÁ EN NEGRO. LAS SUBAS IMPOSITIVAS SE APLICAN SOBRE LOS QUE SIEMPRE PAGAN, PERO NADIE TODAVÍA SALIÓ A BUSCAR A LOS QUE ESTÁN FUERA DEL SISTEMA

____________________________

Por Mariano Obarrio

En materia tributaria, llegó la hora en la Argentina de comenzar a dejar de cazar en el zoológico. El mega proyecto de ley de emergencia enviado por el gobierno de Alberto Fernández al Congreso puso en evidencia que los ajustes fiscales siempre se formulan sobre los ingresos y no sobre los gastos improductivos de la política. Y peor aún, sobre los ingresos que aportan los “giles que siempre pagan” en un contexto de la economía en la cual el 40% está en la informalidad, según datos oficiales.

El tributarista Cesar Litvin, profesor titular de Impuestos en la Facultad de Economía de la UBA, nos acerca un dato ilustrativo: “El 10% de los contribuyentes sostienen al 99% de la recaudación fiscal en la Argentina”. Es evidente la urgencia de producir ese cambio.

https://ar.radiocut.fm/audiocut/cesar-litvin-profesor-titular-impuestos-facultad-economia-uba-en-cultura979/

Algunos ejemplos. Este ajuste aumentará el impuesto a los bienes personales sobre los sectores medios y sobre quienes tienen bienes en el exterior. Pero nada hace para cruzar datos y poder encontrar una base más amplia de contribuyentes que no hacen declaración jurada de bienes y que nunca pagaron, en una clara desigualdad con los que pagan.

El impuesto a los Bienes Personales padece de una alta tasa de evasión en nuestro país. Bastaría con cruzar los registros de la Anses, los ingresos, el Registro de la Propiedad Inmueble y Automotor y se encontrará a muchos ciudadanos que no pagan y así no son solidarios con los que pagan el impuesto.

Otra inconsistencia: el mega proyecto suspendió una rebaja del impuesto a los ingresos brutos y por lo tanto crecerá la recaudación fiscal pero dejando a salvo uno de los impuestos más distorsivos de la economía. O sea, pagarán más impuestos las empresas, las Pymes, los monotributistas y los autónomos. Pero nadie discute en la Argentina cómo hacer para que los comercios pequeños y medianos, que no entregan factura a sus clientes, comiencen a instalar sus máquinas registradoras y comiencen a tributar.

Asimismo, no hay un plan para poder cazar a miles de cuentapropistas que fuera de ese zoológico imaginario hoy hacen sus trabajos de servicios para las casas y hogares de las familias y que no les entregan boleta a sus clientes: plomeros, electricistas, carpinteros, albañiles y un sinfín de oficios, que no cobran poco dinero por sus trabajos pero no los respaldan con la debida Factura B o C.

Por otra parte, sigue persistiendo una fuerte inequidad entre los contribuyentes que están dentro del zoológico. Los responsables inscriptos, autónomos y los trabajadores en relación de dependencia tributan alícuotas de hasta el 35% de sus “ganancias” mientras que los monotributistas pagan un impuesto casi irrisorio.

La caza impositiva dentro del zoológico, por más que sea sobre los sectores de mayor poder adquisitivo, también trae aparejadas muchas injusticias. El gobierno de Alberto Fernández aumentó los impuestos internos para autos de alta gama, esgrimiendo el argumento de que perjudica a un imaginario votante de Mauricio Macri, que es rico y que tiene la culpa porque el ex presidente tomó tanta deuda.

Seguramente ese contribuyente, si puede pagar el impuesto, comprará el auto de lujo. Pero si no tiene disponibilidad, buscará alternativas más económicas de autos y el que se perjudicará será el trabajador automotriz de Smata que también merece conservar su trabajo por más que su empleador sea un fabricante de alta gama japonés o alemán que fabrica en la Argentina. Si se paralizan los autos de lujo, las automotrices no se perjudicarán: despedirán trabajadores.

Como se dijo, la otra vía para aumentar la recaudación será incrementar la alícuota de bienes personales a la clase media y suspender la rebaja en ingresos brutos. Es probable que ese contribuyente deba afrontar un cargo más alto el año próximo y por ese motivo abandone la idea de decidir una compra, una contratación o una refacción para su casa.

Quizás el pato lo pagará un trabajador o un fabricante que venda menos, o un trabajador de la construcción que tendrá menos trabajo. Siguiendo esa lógica arbitraria de los gobernantes, los votantes de Macri también consumen bienes y servicios que producen los votantes de Alberto Fernández, Roberto Lavagna o Nicolás del Caño, que podrán resultar perjudicados al final del día por esa posible parálisis.

La economía está interconectada a través de vasos comunicantes. Es cierto que el mega proyecto también busca reactivar el consumo de los sectores bajos y ese es un muy buen objetivo, que quizás sea cumplido por el Gobierno. Los aumentos de salarios, jubilaciones, microcréditos, devolución de IVA y tarjetas alimentarias sin duda dinamizarán los consumos de productos de primera necesidad y ese será un vector reactivador, sin dudas.

Pero muy posiblemente ese efecto positivo se neutralice con la amenaza de la doble indemnización por despido, que inducirá a no contratar nuevos trabajadores, o con el menor consumo de las capas medias y altas, o con la mayor presión tributaria que sufrirán las Pymes mientras que por otro lado se les concede una moratoria virtuosa. Posiblemente venderán más alimentos o zapatillas pero pagarán más ingresos brutos. La transferencia de recursos será hacia el Estado y no hacia la economía.

La lógica entonces, se revela aquí, es netamente fiscalista. Mejorar el resultado fiscal para obtener un equilibrio y pagar la deuda al FMI y a los acreedores privados sin necesidad de incurrir en la emisión monetaria y sin posibilidad de financiamiento externo. Habrá un ahorro fiscal de 530 mil millones de pesos, y un gasto en jubilaciones/salarios/tarjetas alimentarias/microcréditos de 90 mil millones. Esta última es la pata progresista del plan, el aspecto peronista redistribuidor.

Pero hay un costado de ortodoxia que no se puede ocultar. De aquel ingreso adicional vía impuestazo, un total de 440 mil millones de pesos, irán a cubrir el déficit y la deuda. Macri también lo hizo. Pero Alberto lo hará cantando la Marcha Peronista.

El impuesto del 30% por la venta de dólares de atesoramiento y para la compra de bienes en el exterior o turismo tiene varios objetivos simultáneos para el Gobierno:

1-evitar que se fuguen los 5500 millones de dólares que los argentinos usaron en 2019 para viajar afuera,

2-incrementar la recaudación junto con los otros impuestos en un 1,5% del PBI ($440 mil millones) y

3-reactivar el turismo interno (Mar del Plata) en detrimento del externo (Buzios).

Pero también puede traer otros efectos colaterales. La mayor demanda sobre el turismo interno puede aumentar los precios de los hoteles y servicios en la Argentina y eso es un vector inflacionario. Y el bloqueo de compras de dólares oficiales puede empuja la demanda del dólar blue, con lo cual ya pegó el salto el paralelo a 76 pesos por dólar. Las devaluaciones siempre en la Argentina son inflacionarias.

El ajuste del mega proyecto no tiene un solo capítulo que avance sobre el gasto improductivo del Estado. Inmuebles alquilados o comprados para la administración pública que podrían reducirse; automóviles para funcionarios; asesores excesivos en Diputados; empleados militantes en la Biblioteca del Congreso; 60.000 contratados temporarios; la creación de 21 ministerios, 84 secretarias de Estado y 169 subsecretarías…  Y centenares de direcciones y coordinaciones. De eso, no se habla…

Además no se avanza sobre el blanqueo laboral y más bien se lo incentiva. El 40% de los trabajadores en la Argentina está en negro. Y si las Pymes tienen la Espada de Damocles de la doble indemnización es posible que sigan contratando en la informalidad. En ese sentido, un mega plan de capacitación laboral podría servir para que millones de beneficiarios de planes sociales que no trabajan ni estudian puedan encontrar trabajo digno y progresivamente aportar al Estado en lugar de vivir esclavizados por un subsidio.

La inclusión social no sólo es una necesidad social o moral, sino también es una necesidad macroeconómica: si la mitad de los argentinos no trabajan tienen que ser sostenidos por la otra mitad, de la cual sólo paga impuestos una parte y el resto está afuera del zoológico impositivo. Un estadista debe imaginar cómo agrandar la torta para distribuir, ampliar la base tributaria y la inclusión social y productiva. Y no en cómo distruibuir cada vez menos en una torta insuficiente.

SENADO: LA UCR PRESIONO POR LAS JUBILACIONES DE PRIVILEGIO Y ALBERTO PROMETIO ELIMINARLAS

En medio del escándalo por las jubilaciones de privilegio que los ex presidentes, funcionarios, jueces y fiscales seguirían cobrando con aumento según la última movilidad jubilatoria, los senadores radicales se atrincheraron en el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical y presionaron con el quorum para tratar la ley aprobada en Diputados a cambio de que se suspendiera el artículo 56 que eximía del congelamiento de las jubilaciones a esos regímenes especiales.

Los radicales no bajaron al recinto hasta que el Frente de Todos tuvieron número suficiente para sesionar y habilitaron la discusión. Y recién entonces bajaron al recinto. Por esa presión, el presidente Alberto Fernández salió a anunciar por la red Twitter que enviará un proyecto de ley para eliminar las jubilaciones de privilegio. Pero los senadores radicales presentarán otro. “Vamos a presentar nuestro proyecto”, dijo una senadora de la UCR en estas horas.

Luis Naidenoff

En su aspecto más conflictivo, el proyecto de ley de Emergencia y Solidaridad Social y Reactivación Productiva suspendió la movilidad jubilatoria dispuesta por ley en el gobierno de Mauricio Macri y a cambio de ello fijaría un bono de 10.000 pesos para los jubilados de la mínima a pagar en dos cuotas. Pero dejaría suspendida la movilidad, por ende los aumentos, para el resto de las categorías a partir de la mínima. Sin embargo, no se suspenderían los aumentos para las jubilaciones de ex presidentes, jueces, funcionarios y fiscales, lo cual desató un escándalo.

La jubilación mínima está en 14.000 pesos y el aumento de marzo iba a ser de 8,9%. El megaproyecto congela los aumentos y dan los bonos para los de la mínima, y mantienen los aumentos para las jubilaciones especiales, o llamadas de “privilegio”. Los otros regímenes especiales son los docentes, los trabajadores de Luz y Fuerza y los investigadores científicos. Vale decir que jubilaciones de privilegio que pueden alcanzar hasta los 100 mil pesos mantendrían aumentos y los jubilados medios de 18.000 pesos verían interrumpida la movilidad a la espera de los futuros decretos del Presidente para diversos aumentos.

Esto es así porque en el artículo 56 la Cámara de Diputados dispuso en el megaproyecto que excluir temporariamente de la suspensión de la movilidad previsional las jubilaciones, pensiones, asignación vitalicia y haberes de retiro que perciben el presidente y vicepresidente de la Nación, los jueces de la Corte Suprema y magistrados y funcionarios del Poder Judicial, y los legisladores.

Según el texto que sancionó esta madrugada Diputados se conformará una comisión especial que estudiará si corresponde excluir o no de la suspensión de la movilidad jubilatoria a los regímenes especiales. Mientras tanto, sus haberes continuarán siendo móviles y gozando del aumento, como establece la ley.

En medio de este conflicto, el presidente Alberto Fernández anunció que ampliará las sesiones extraordinarias del Congreso para eliminar el régimen especial que continuará percibiendo la movilidad jubilatoria. Los jubilados de clase media y baja verán interrumpidos los aumentos mientras que los jubilados de privilegio seguirán cobrando haberes de entre $ 210 y 400 mil.

“Con el propósito de garantizar la igualdad, he decidido ampliar las sesiones extraordinarias del Congreso Nacional a los efectos de que se aboque al tratamiento de un proyecto de ley que termine con las jubilaciones de privilegio (Poder Judicial y Cuerpo Diplomático)”, escribió el Presidente en Twitter. Sin embargo, le faltó mencionar al Poder Ejecutivo entre los “privilegiados”.