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Entre palomas y halcones Cristina busca evitar el final de Menem

LA NACION, Domingo 07 de diciembre de 2014

9998El conflicto con los jueces divide al gobierno de Cristina Kirchner entre moderados y fundamentalistas. Un grupo de ministros quiere bajar la tensión porque considera que la Presidenta lleva las de perder en un año electoral como 2015. En cambio, la agrupación La Cámpora, más radicalizada, quiere ir a fondo y acorralar a losjueces que investigan a funcionarios y a la familia presidencial.

Hasta ahora la Presidenta lideró a los “halcones”, pero las “palomas” le aconsejan poner paños fríos. Existe una sorda disputa en el núcleo de Olivos.

“Nadie sabe cómo va a reaccionar. Está en una etapa impredecible”, dijo un alto funcionario.

zannini_cuarterolo_perfilSegún confiaron a LA NACION altas fuentes oficiales, hasta el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, “se está convenciendo a esta altura de bajar” el enfrentamiento.

En esa línea también militan el jefe del Gabinete, Jorge Capitanich, y los ministros más políticos, como el de Interior y Transporte, Florencio Randazzo; de Planificación, Julio De Vido; de Defensa, Agustín Rossi, y el de Justicia, Julio Alak.

scioli_vs_randazzoSu mayor pesadilla es que Cristina sufra una prematura licuación de poder que le impida imponer candidatos propios en las listas del Frente para la Victoria para las elecciones de 2015. Y peor aún: que se judicialice la campaña y pierda el candidato presidencial oficialista, sea Daniel Scioli o Randazzo.

Los jóvenes camporistas, en cambio, buscan escalar el conflicto. Creen enfrentar una conspiración destituyente orquestada por el Grupo Clarín, los fondos buitre y las corporaciones hegemónicas. Y que todos ellos pretenden una condena y la prisión para Cristina Kirchner luego de que deje el poder en 2015.

En ese grupo están el viceministro de Justicia, Julián Álvarez, el 5419708f67b07_660_360!diputado Eduardo De Pedro (ambos miembros del Consejo de la Magistratura), Máximo Kirchner y el jefe formal de La Cámpora, Andrés Larroque. No les interesa el futuro de Scioli ni de Randazzo. Están convencidos de que, puesta a pelear, Cristina aumenta su imagen pública y que como candidata a diputada -nacional o del Mercosur- traccionaría a las listas de candidatos camporistas.

-_cristina_fernandez_juez_bonadio.jpg_274898881Luego de que el juez federal Claudio Bonadio allanó su empresa Hotesur SA, Cristina Kirchner tuvo un brote de irritación en Olivos:

“Éstos se creen que soy Carlos Menem, que se dejó meter preso cuando se fue. Clarín y los buitres me quieren ver presa. Pero yo no soy Menem”.

De inmediato ordenó desempolvar el proyecto de ley para elegir por voto directo a los parlamentarios del Mercosur, que gozan de fueros e inmunidad judicial. “No está definido que se postule. Eso es por si hace falta?”, dijo ayer un funcionario.

El Parlasur sólo se conformará con sus diputados electos en 2020. Brasil, Uruguay y Venezuela no los eligieron aún. ¿Cómo negar que la premura responde a la urgencia por su inmunidad? Se exasperó anteayer cuando el enviado de LA NACION a Quito preguntó si se postulará: “Todo eso es una estupidez”, bramó.

margarita_stolbizer11La Presidenta y los camporistas consideran que las embestidas judiciales contra Bonadio, Margarita Stolbizer, la testigo Silvina Martínez, el HSBC y varias empresas dieron resultado. Julián Álvarez cree que hay que persistir para lograr el juicio político al juez con tres sanciones del Consejo de la Magistratura como el último recorte del 30% del sueldo. Eso amedrentaría a sus pares.

La Presidenta todavía no comunicó su decisión y no dio pistas.
Otra pata de la estrategia camporista es aplicar en forma urgente el Código Procesal Penal, que les quita poder a jueces y se los otorga a los fiscales y a la procuradora general 51e04d8d2fab2_cropAlejandra Gils Carbó. Pero los moderados consideran que ese código es uno de los motivos del ataque judicial, sumado a la debilidad del fin de mandato, y que no podrá aplicarse hasta su reglamentación. Podría pasar más de un año.

Las palomas consideran “un grave error” el ataque a Bonadio. “No hay margen para destituirlo. Sería un escándalo. Lo convertiremos en prócer, como a José María Campagnoli“, dijo una fuente de Balcarce 50.

El temor de algunas “palomas” es que ahora para descomprimir la tirantez con los jueces “estamos llegando tarde”. Otros de los mesurados tienen la esperanza de que el llamado a indagatoria de Alak marque un descenso de la crisis.

“No hay una, sino decenas de causas. Las que más preocupan son las que tocan a la familia de Cristina”, dijo a LA NACION otra fuente oficial.

En la Casa Rosada sospechan que ciertos jueces tienen apoyo del peronismo histórico, que quiere condicionar a Cristina para 2015, y de un sector de la ex SIDE enfrentado con ella.

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fuente LA NACIÓN
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Cristina se apoya en los incondicionales para no delegar tareas

LA NACIÓN, 14 de noviembre de 2014

Pese a su internación y posterior reposo médico, la presidenta Cristina Kirchner mantuvo el control de las decisiones del Gobierno a través de tres personajes clave de su entorno: su hijo, Máximo Kirchner; el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, al que en el kirchnerismo muchos apodan el “cenador”, porque aparece en Olivos en los almuerzos y las cenas.

Durante la internación en el Sanatorio Otamendi por su cuadro de sigmoiditis, la jefa del Estado no recibió a ningún funcionario. Pero gobernó por teléfono a través de su hijo, Máximo, que habló con el resto del gabinete, y especialmente con Kicillof y Zannini. Sólo ingresaba a la habitación 415 el entorno familiar: sus hijos, Máximo y Florencia Kirchner; su madre, Ofelia Wilhelm, y su hermana, Giselle Fernández.

“La que maneja el Gobierno es ella y está al tanto de todo. Máximo es su mano derecha y hace de intermediario en las comunicaciones con la Casa Rosada con frecuencia. Muchas veces ocupa el lugar que tenía Néstor”, dijo un confidente de Olivos.

“Cuando Cristina no podía por su malestar abdominal, Máximo estaba en línea directa por teléfono con Kicillof y Zannini, le llevaba sus mensajes a la Presidenta y les devolvía las órdenes de ella a ellos y a otros ministros”, dicen en Balcarce 50.

Todas las medidas financieras y cambiarias de los últimos días; los 71 allanamientos a bancos, casas de cambio, financieras y cooperativas; los mensajes matutinos del jefe del Gabinete, Jorge Capitanich, y los debates parlamentarios por el nuevo Código Procesal Penal fueron inspirados por Cristina desde Olivos.

De hecho, ayer la Presidenta firmó el decreto de extensión de sesiones extraordinarias del Congreso para tratar ese código y el controvertido proyecto de ley Argentina Digital para que las telefónicas puedan entrar en el negocio de la TV por cable.

Cristina Kirchner no quiso pedir licencia médica ni delegar el poder en Amado Boudou para no exponer al Gobierno al desgaste que sufrió éste por sus procesamientos.

“Cristina tuvo que gobernar desde la clínica”, dijo un funcionario cercano a sus médicos. “No hacía falta tomar licencia porque ella estuvo siempre consciente, pese a la sigmoiditis, no como en la última operación de cerebro, cuando estuvo días muy medicada”, agregó otro allegado a los médicos.

También por el efecto Boudou la Presidenta tratará de restringir los viajes al exterior lo máximo posible. Además de la conveniencia médica, quiere evitar al máximo delegar el poder en Boudou de manera tan frecuente. Siguen en pie sus próximos viajes a Ecuador y México, en diciembre, pero no se descarta que se suspendan si su salud lo requiere.

Tampoco hay certeza aún de cuándo reaparecerá oficialmente la Presidenta, más allá de los mensajes por Twitter que emitió anteayer para informar sobre el retiro de la candidatura argentina para el Tribunal de La Haya. No hay todavía una actividad programada para ello.

Así como en el Otamendi no recibió a funcionarios, sino que solía hablar por teléfono y enviar mensajes de texto, como reveló la ministra de Industria, Débora Giorgi, una vez regresada a Olivos, el domingo último, Cristina comenzó a recibir a los primeros funcionarios.

Primero a los más cercanos: Kicillof, Zannini y el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, fueron los que antes ingresaron a la residencia por su cercanía con ella y por la urgencia de los temas que le llevan.

Sólo anteayer ingresó también el canciller Héctor Timerman, tal como informó ayer el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. La mandataria se reunió ese día con Kicillof y Timerman para preparar el viaje de éstos -Cristina no irá- a la cumbre del G-20 en Australia, que será mañana y pasado mañana y en la que ambos funcionarios defenderán la postura argentina en el conflicto con los fondos buitre.

Capitanich confirmó ayer que la Presidenta retomó de “manera incipiente” la agenda gubernamental y que la reunión del ministro y el canciller fue “sobre la base de la representación que tendrá el país en la reunión del G-20 en Australia”.

Según confiaron a LA NACION cerca de la Presidenta, desde que estaba en el Otamendi ella mantuvo constante comunicación, a través de Máximo Kirchner, con Kicilllof.

El ministro fue quien la aconsejaba sobre las medidas para tomar en el mercado cambiario y los allanamientos a bancos y financieras, la inhabilitación de 30 empresas para hacer pagos al exterior o denunciar al juez Thomas Griesa por sus medidas con los fondos buitre, y ella ordenaba avanzar por medio de su hijo. El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, y el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, están subordinados a Kicillof.

Quizá por una coincidencia, Máximo y su esposa, Rocío García, estaban radicados en la residencia de huéspedes de Olivos desde unos días antes de la internación. Florencia suele vivir en otro de los chalets de la quinta presidencial.

Quienes frecuentan Olivos aseguran que además de Kicillof Máximo recibió muy asiduamente a la noche al jefe formal de La Cámpora, el diputado Andrés Larroque, y a su segundo, el también diputado Eduardo “Wado” De Pedro. “Suelen ir a comer y a veces coinciden con Zannini. Entran a las diez y se van a las doce”, dijo un allegado.

En esas incursiones, Zannini suele aprovechar para llevar lo que se denomina “la firma”, las pilas de decretos que ella debe suscribir.

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El Complot II: acorralado por Kicillof y la Doctora, Fabrega se fue del BCRA

LA NACIÓN 2 de octubre de 2012

El explosivo discurso de anteayer de Cristina Kirchner sobre un complot interno y externo para “voltear al gobierno” desató una crisis política y podría agravar las tensiones cambiarias. La Presidenta le aceptó ayer la renuncia a Juan Carlos Fábrega, que dejó la presidencia del Banco Central, y será reemplazado por un incondicional del kirchnerismo, Alejandro Vanoli, quien desde 2009 es titular de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
El detonante del portazo de Fábrega, que evaluaba su renuncia desde hace varias semanas, fue la acusación de la jefa del Estado al Central de “filtrar información” a los bancos para “especular con una devaluación y desestabilizar la economía”.
Fábrega le presentó su renuncia indeclinable a la Presidenta después de las 16, y ésta la aceptó casi en el acto. Minutos después, el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, le ofreció el cargo a Vanoli.
La noticia fue anunciada a las 17 por el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, mediante una simple llamada telefónica a la Sala de Periodistas de la Casa Rosada. La novedad se filtró minutos antes del cierre de los mercados y agravó la incertidumbre: al cierre de la rueda de ayer, la Bolsa de Valores cayó un 8,22%. A diferencia de Fábrega, se supone que Vanoli podría ser más permeable al ministro de Economía, Axel Kicillof, aunque tiene un perfil técnico y más moderado. Según pudo saber LA NACION, Vanoli llegó a la CNV apadrinado por el ex secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno -que podría regresar al Gobierno a fin de año- y por su esposa, Marta Cascales.

“Vanoli es hombre de Moreno y de Cristina, no de Kicillof. Será más dócil que Fábrega”, dijeron a LA NACION en la Casa Rosada.

De ese modo, la Presidenta se garantiza consolidar la cohesión interna tras las desgastantes peleas entre Fábrega y Kicillof por los niveles de emisión monetaria, la tasa de interés y el uso de las reservas en medio de la creciente inflación y la fuerte alza del gasto público. Hasta anoche, la Presidenta no había designado al reemplazante de Vanoli. Podría ser un allegado a Kicillof.
La Presidenta deberá ahora pedir al Senado el acuerdo para que Vanoli pueda ejercer el mandato de cinco años. Desde 2007, Cristina tuvo cuatro presidentes de la autoridad monetaria: Martín Redrado, Mercedes Marcó del Pont, Fábrega y ahora Vanoli.
En la Casa Rosada crecieron las versiones de que Cristina Kirchner podría disponer en unos días que el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, u otro funcionario, reemplace al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, que retomaría la gobernación de Chaco.
Durante el discurso de anteayer, la Presidenta denunció una conspiración de empresas, exportadores de granos, automotrices, agentes de Bolsa y bancos para obtener una devaluación, desestabilizar la economía y “voltear al gobierno” con ayuda externa. Incluso acusó a los Estados Unidos de planear un atentado contra ella por su pelea con los fondos buitre.
Sin nombrar a Fábrega, incluyó en el complot al Banco Central. Aseguró que antes de que el BCRA redujera hace un mes de 30 a 20% las posiciones en moneda de las entidades bancarias “parece que se filtró información, porque hubo bancos con información privilegiada que cuando todos compraban dólares, ellos vendían”. También acusó al Central de no avanzar en 80.000 expedientes sobre infracciones a la ley penal cambiaria.
Fábrega lo interpretó como una crítica irreparable a su gestión. Según fuentes oficiales, en una conversación en buenos términos, Cristina Kirchner le aseguró que no había querido aludir a él.

Pero Fábrega respondió: “Se refirió a la institución y yo soy el responsable, y como hombre de bien debo renunciar en forma indeclinable”.

Anteanoche, luego del discurso, Fábrega había casi resuelto su renuncia. En la Casa Rosada y en el BCRA admitían que “había diferencias fuertes en estilos, en edad, en ideas y en las formas entre Kicillof y Fábrega”, pero que son “históricas las peleas entre el Banco Central y Economía”.
La Presidenta le denegó a Kicillof la potestad de ocupar el Central. El ministro tenía tres candidatos: Augusto Costa, Emmanuel Álvarez Agis o Cecilia Nahon, que podría ir a la CNV, cargo para el cual también sonaba la dirigente de La Cámpora Karina Bermúdez.
Vanoli, un cruzado contra el Grupo Clarín y Papel Prensa, impulsó la instrumentación de la ley de mercados de capitales, que en su artículo 20 permite que las minorías accionarias del Estado en diversas empresas logren la intervención por 180 días de sus directorios.
Entre los bancos denunciados anteayer por Cristina Kirchner estaban el Patagonia, Supervielle, Macro, Itaú y Mariva. Algunas versiones indicaban que Vanoli le llevó la información a la Presidenta sobre las supuestas maniobras especulativas con el dólar y el denominado “contado con liqui.

La Doctora y su creciente dependencia del joven K

Cuando la Doctora hizo el anuncio del canje de deuda, hace una semana, todos los ministros y funcionarios, excepto Kicillof y Carlos Zannini, se enteraron por la televisión. Hay muchos miembros del gabinete que están cansados de que el Ministro de Economía haya acaparado la oreja de la Presidenta y que sólo escuche sus consejos. Esta predilección de la mandataria no es nueva. En el pasado, ella eligió privilegiar la palabra de Guillermo Moreno, de Amado Boudou, o de Hernán Lorenzino, hoy todos exiliados afuera o adentro. Cada uno a su turno tuvieron la oportunidad de consumar la revolución y su batalla cultural, la que siempre necesita de más antinomias, conflictos, epopeyas y mucha épica, para seguir sobreviviendo contra los villanos del mundo. El Joven Maravilla, con su letra K en el pecho, la conducirá a la victoria sobre los buitres de afuera y de adentro!

“Cristina sólo escucha a Kicillof, que está rodeado de estos militantes universitarios sin experiencia”, comentan en Balcarce 50.

Si bien no lo dicen, ni lo admitirán en público, el primer ofuscado es Jorge Capitanich, que es el damnificado directo de la autosuficiencia de Kicillof. Capitanich, que antes de asumir era amigo de Kicillof, quedó sin poder de decisión.
Pero además Florencio Randazzo lo comenzó a vislumbrar como una amenaza seria para sus planes presidenciales porque está metiendo a la economía en una parálisis de la que temen no salir.
Debora Giorgi y Julio De Vido también ven la sombra de Kicillof en cada paso que quieren tomar. Carlos Casamiquela, el de Agricultura, también está subordinado al jefe de Hacienda que prohibió la exportación de carne roja por 15 días mientras aquel gestionaba un acuerdo comercial con Rusia para venderle los productos agropecuarios. Incluso Zannini ve como Kicillof le discute el poder de mesa chica. Ni hablar de Juan Carlos Fábrega, a quien muchos ven cada vez más cerca de la renuncia al Banco Central. Ni él sabe cuánto aguantará.
Muchos funcionarios de la Casa Rosada comenzaron a murmurar que el Ministro le da información adulterada a la Doctora sobre la marcha de la economía, las empresas y los bancos. Información que con gráficos y filminas ella luego repite en los actos por cadena nacional para explicar que el país es una maravilla.

“En el gabinete, Kicillof se está gestando muchos adversarios y muchos temen que el canje de bonos sea un fracaso”, comentan en las catacumbas de la Casa Rosada.

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Cristina busca capitalizar la pelea con los buitres pensando en 2015

LA NACIÓN, domingo 10 de agosto de 2014

La presidenta Cristina Kirchner considera que la negociación con los fondos buitre dio todo lo que podía dar y a partir de ahora las decisiones se tomarán día a día, de acuerdo con la conveniencia política coyuntural y a lo que dictaminen las encuestas para que esa batalla épica contra los holdouts le permitan designar un candidato presidencial propio con posibilidades de triunfo en las elecciones de 2015.
De no mediar una concesión del juez Thomas Griesa, o un acuerdo entre privados, bancos extranjeros y empresarios -opción que no descarta- Cristina dio por estancadas las tratativas hasta enero de 2015.
La mandataria se entusiasmó con el rebote de su popularidad tras el conflicto con los holdouts que desembocó en el default. Le atribuyó el mérito a la extrema radicalización en la negociación, que encabezó el ministro de Economía, Axel Kicillof, que le hizo acordar a la intransigencia del gobierno del fallecido Néstor Kirchner, según confiaron a la nacion fuentes de la Casa Rosada.

“Si hay acuerdo y les pagan a los buitres, o si deciden un default generalizado, eso lo determinarán las necesidades políticas y las encuestas”, confiaron funcionarios oficiales que siguen ese conflicto.

“Pero si los efectos de esa falta de acuerdo son una mayor crisis económica, las encuestas podrían volverse en contra y se modificará la política”, confió ese informante.
En la urgencia por la parálisis de la economía y la falta de crédito y de dólares, recuerdan, Kicillof negoció acuerdos de pago con Repsol y con el Club de París que sobrepasaron las expectativas de esos acreedores.
Los sondeos que consultó la Casa Rosada exhibieron un salto en la popularidad presidencial de 15 a 20 puntos -de 25 a 40/45%- tras la pelea con los fondos NML y Aurelius.
La Presidenta busca con su confrontación de tono épico, bajo el lema “Patria o buitres”, mejorar sus posibilidades de bendecir a un candidato presidencial con chances de triunfo, con miras a las elecciones de octubre de 2015. Si bien es cierto que esos sondeos registraron una mejora de la imagen de Kicillof, todavía el ministro está lejos de ser “el candidato de Cristina Kirchner”.

“Ella quiere poner varios candidatos en juego para acotar al gobernador bonaerense Daniel Scioli. Deja correr las versiones de Kicillof, lo elogia en público, pero también acompaña a Florencio Randazzo como ministro de Transporte en sus inauguraciones ferroviarias”, dijo un operador de la Casa Rosada.

El líder piquetero Luis D’Elía lanzó públicamente la postulación del ministro de Economía hace 15 días. Es cierto que D’Elía habla con el jefe de La Cámpora y también diputado Andrés “Cuervo” Larroque. Sin embargo, otro diputado camporista, Eduardo “Wado” De Pedro, corrigió hace tres días a D’Elía y desestimó “hoy por hoy” la postulación de Kicillof. Y dijo que “el proyecto de La Cámpora comienza en 2015”.“Kicillof y La Cámpora no son lo mismo. Estos son peronistas setentistas. El ministro es un ideólogo universitario”, comentó a la nacion un amigo de la Presidenta.

“El principal promotor de la candidatura de Kicillof es Kicillof”, aseguraron funcionarios de la Casa Rosada.

En paralelo con aquella batalla judicial, Cristina y el ministro apostarán a atenuar los efectos del default y, en un contexto de recesión, diseñaron la semana última medidas para evitar los despidos con subsidios a las empresas; reactivar con más gasto y emisión monetaria el consumo estancado, la actividad inmobiliaria y la fabricación de ómnibus. Fue una admisión clara de la crisis.
“Hay que cuidar que la pelea con los buitres no se vuelva en contra con una agudización de la crisis”, explicaron fuentes oficiales. “Por ahora Kicillof fortaleció al Gobierno y revirtió su caída de imagen”, agregaron. “Pero su verdadera chance -aclaran- depende de que logre un acuerdo, restablezca el crédito, baje la inflación y repunte la economía.”
El mejor escenario, admiten, sería que Griesa destrabe los pagos a los bonistas de 2005 y 2010 y saque del default al país. Sería presentado como un triunfo y permitiría seguir negociando con los buitres.
Sin embargo, Kicillof evalúa seriamente la idea de continuar en default y que los bonistas pidan el adelantamiento de los bonos reestructurados cuyos pagos fueron congelados por Griesa. La Argentina no podría pagarlos y propondría una reestructuración total de esos bonos y el cambio de jurisdicción a Buenos Aires. O sea, un default total..
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“Quiero retruco” CFK ordenó respaldar al VP tras otro procesamiento

LA NACIÓN, sábado 9 de agosto de 2014

La presidenta Cristina Kirchner estaba a punto de viajar a Santa Cruz cuando se enteró del segundo procesamiento a su vicepresidente Amado Boudou por falsificación de documentos de un auto importado. Sin embargo, nuevamente impartió la orden a todos los ministros del gabinete de redoblar el respaldo político para su ex delfín.

“El apoyo de la Presidenta no va a variar con un procesamiento más o con un procesamiento menos. Al contrario, en un principio va a doblar la apuesta”, confió a LA NACION un funcionario cercano a la mandataria.

La noticia no sorprendió a nadie en la Casa Rosada. La jefa del Estado resolvió viajar al Sur a pasar el fin de semana y antes dio la orden de que nadie hiciera declaraciones a la prensa sobre el caso Boudou.
El apoyo de ayer fue silencioso. No se descarta, empero, que en las próximas horas los funcionarios hablen del tema. “No hay cambios en la estrategia. Es un apoyo fuerte que se trata de que sea lo menos visible para minimizar los costos políticos”, señaló otra fuente oficial del primer piso de la Casa Rosada.
Es probable que, en el mediano plazo, Cristina Kirchner intente ocultar la figura del vicepresidente en los actos y compromisos institucionales más relevantes. Acaso espere un gesto de Boudou que la libere de tomar una decisión drástica. Pero no lo esconderá mientras esté en el candelero acorralado por los jueces.
La mandataria presiente que si le suelta la mano se debilitaría ella políticamente y Boudou podría implicar en la causa Ciccone a otros funcionarios de su gobierno.
Por ahora, ella dio luz verde a que el bloque kirchnerista en el Consejo de la Magistratura investigue al juez federal Claudio Bonadio por su desempeño en una causa sobre el contagio de pacientes con HIV. Bonadio es quien investigó y procesó ayer a Boudou en el caso del auto importado con papeles falsos.

La embestida contra el juez federal tiene todas las características de una feroz represalia política.
Una vez más, Cristina pidió a sus funcionarios que cierren filas con el vicepresidente. Aunque dentro del gabinete hay ministros muy preocupados por el efecto político que tendrá el escándalo que envuelve a Boudou con miras a las elecciones presidenciales de 2015.
La medida de Bonadio de ayer se sumó al procesamiento que Boudou recibió del juez federal Ariel Lijo en la causa Ciccone, donde se le imputó cohecho y negociaciones incompatibles con la función pública. Esa medida fue apelada por el vicepresidente, por lo cual deberá considerarla la Sala I de la Cámara Federal, que podría ratificarla total o parcialmente, en pocas semanas.
En la Casa Rosada evalúan que es difícil que la Cámara revoque ese procesamiento. En consecuencia, la decisión de ese tribunal se sumaría a los traspiés que sufrió el vicepresidente.
Los ministros más inquietos son aquellos que tienen mucho en juego en los comicios del año próximo. Por ejemplo, el titular del Interior y Transporte, Florencio Randazzo,que será precandidato presidencial y competirá contra el gobernador bonaerense Daniel Scioli. En las mismas condiciones está el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Dominguez, que planea sumarse a esas primarias.
Otro postulante aun no declarado podría ser el ministro de Economía, Axel Kicillof, que también es partidario de soltarle la mano a Boudou para evitar más costos políticos.
También el jefe del Gabinete, Jorge Capitanich, quisiera despejar el conflicto: su provincia, Chaco, podría quedar en manos de UNEN en las próximas elecciones y el jefe de ministros no encuentra ningún beneficio en quedar asociado a Boudou.
El propio secretario legal y técnico, Carlos Zannini, ha sido un crítico furibundo del vicepresidente, aunque la estrategia judicial que aconseja se acomoda a las instrucciones políticas de la Presidenta.
Todos ellos presienten además que Boudou se trasformó en un escollo para la gestión. El Senado, por ejemplo, no puede sesionar sin grandes escándalos de la oposición.
La Presidenta ya conocía la decisión de Bonadio cuando el miércoles último le ordenó a Boudou asistir a la sesión de la Cámara alta. Y el vicepresidente acató con gusto. Fue una señal de la Presidenta a varias bandas.
Por un lado, desafió a la oposición y por otro disciplinó a los díscolos del Frente para la Victoria. Les tomó lista: hubo asistencia perfecta..

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