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Jóvenes Ni-Ni: Es posible poner fin a la “patria clientelista”

A grandes problemas, grandes soluciones. El desafío de incluir a un millón de jóvenes entre 18 y 30 años que no trabajan ni estudian, “ni-ni”, requiere un programa integrado entre el Estado, las provincias, la Sociedad civil, las ONGs, el sector privado, las empresas, los sindicatos y la Iglesia. Es posible reconvertir todos los planes sociales, que han destruido la cultura del trabajo, y crear un moderno programa de becas de formación laboral basado en un servicio cívico de capacitación en oficios del que participasen los jóvenes que no estudian ni trabajan (ni-ni) y vincularlo a la demanda de recursos humanos de las regiones y de las empresas.

El programa proyectado en el tiempo, podría incorporar 100 mil jóvenes por año al mercado laboral, utilizando el mismo presupuesto que actualmente se emplea en planes de contención y coordinando esos recursos con el de otros ministerios integrados. Se deberían integrar los capacitadores del sector privado, de la educación pública, de los cientos de ONGs, con los recursos edilicios, organizativos y logísticos del Estado nacional y las provincias, utilizando áreas y espacios de clubes, universidades, aulas de escuelas en contraturno y espacios y transportes de las Fuerzas Armadas. Cambiaríamos gasto en asistencialismo por inversión en recursos humanos e integración social.clientelismo2

Se trata de reemplazar al clientelismo que está drogando y matando a nuestra juventud y a nuestra economía por una nueva generación de muchachos físicamente fuertes, intelectualmente educados y técnicamente aptos para miles de trabajos necesarios para el engrandecimiento de nuestra Nación. Un plan de cohesión social en una sociedad fracturada.

El desafío es organizar verdaderas camadas y generaciones de nuevos trabajadores. Repairmen-Silhouettes-Stock-VectorCoordinado con otras áreas de inherencia estatal podríamos contribuir a la revalorización de los  recursos naturales y productivos de nuestra economía, al mismo tiempo que recuperamos los recursos humanos. Se pueden imaginar a cientos y miles de jóvenes unidos y organizados, pero no para asistir a grandes concentraciones partidarias para escuchar a los iluminados entrenados en cursos acelerados de oratoria, sino para abrir caminos, mejorar campos, sanear terrenos anegados, canalizar tierras inundables, forestar, talar los montes, limpiar los ríos y hacer todo lo que el sector productivo necesite a futuro. Para mejorarles la vida a sus semejantes: eso los hará creer en sí mismos y abandonar la abulia y el fatalismo que los conduce a la delincuencia, a la vagancia o a las adicciones.

También se los puede imaginar asistiendo a sus clases de capacitación para el trabajo adquiriendo nuevas habilidades de la producción del futuro, aliandonos con las empresas y sus capacitadores, en una gesta masiva de dignidad para aprender los oficios técnicos que determine la demanda futura estratégica del sector privado en cada una de las regiones: operarios y técnicos de baja, media y alta calificación para el agro, la agroindustria, la informática, los servicios, la minería, los hidrocarburos y la industria alimenticia. Y todas las actividades que la Argentina proyecte.

El presupuesto para la organización y la remuneración de los beneficiarios o becarios saldría de los actuales recursos de los planes sociales de la patria clientelista. En el presupuesto 2014 hay 120.000 millones de pesos repartidos en cientos de planes sociales orientados al No Trabajo, distribuidos en 16 ministerios. Hay que reconvertirlos hacia este programa. Además se puede conseguir financiamiento internacional de organismos de crédito destinados a estos planes y así crear una atmósfera en la cual el joven exitoso es el que trabaja y no el que vive de los demás. Volver a las fuentes, a la cultura del trabajo y del esfuerzo.

Escuchá a Mariano Obarrio los sábados de 9 a 11 en Unas Cuantas Verdades por radio El Mundo, AM 1070

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