Cristina envió un equipo técnico a negociar con los holdouts. Kicillof participa desde la distancia

La Nación 23 de julio

Luego del último revés judicial del Gobierno en Nueva York por el conflicto con los fondos buitre, la presidenta Cristina Kirchner convocó ayer a la Casa Rosada al ministro de Economía, Axel Kicillof, y a todo su equipo para buscar la manera de no caer en default. Tras casi cinco horas de reuniones, la mandataria resolvió seguir negociando y enviar hoy a una delegación técnica de Economía a una reunión con el mediador judicial Daniel Pollack.
Si bien nadie lo confirmó anoche oficialmente, hasta última hora se barajaba la idea de que viajarían los secretarios de Finanzas, Pablo López, y legal y administrativo, Federico Thea. La jefa del Estado decidió que Kicillof se quedara en Buenos Aires.
Durante toda la tarde de ayer se vivieron horas de nerviosismo y expectativas en la Casa Rosada. El juez federal de Nueva York Thomas Griesa rechazó el pedido de la Argentina de reponer el “stay”, la medida cautelar dirigida a suspender el efecto de su sentencia que obliga al país a pagar 1330 millones de dólares a los fondos NML Capital y Aurelius.
También instó al Gobierno a seguir las tratativas con Pollack para llegar a un acuerdo de pago. Para ello convocó a una reunión con el mediador y los abogados del Estado argentino del estudio Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton. A ella se sumarían entonces Thea y Pablo López.
El Gobierno pidió restituir la medida cautelar para suspender ese pago para poder cancelar los vencimientos con los bonistas de los canjes de 2005 y 2010 mientras negocia una salida con los “fondos buitre” sin caer en default con los tenedores de la deuda reestructurada.
El rechazo de Griesa a ese pedido mantiene bloqueados los pagos a bonistas que hizo la Argentina el 26 de junio último, por lo cual el plazo de gracia para resolver ese pago vence el próximo miércoles, 30 de julio, y de no destrabarse antes el problema la Argentina podría caer en default.
Los fondos NML y Aurelius rechazan la reposición del stay hasta que la Argentina haga una propuesta de pago, pero el Gobierno sostuvo ayer que no la hará hasta que haya una cautelar, porque eso podría traerle serias consecuencias legales, ya que activaría la cláusula RUFO, que vence en diciembre y que habilita a los bonistas del canje a reclamar igual trato que a los acreedores a los que se les mejore la oferta.
En caso de no encontrar una solución, la Argentina caerá en default. “Todavía sigue habiendo una idea de negociar hasta el último día, quedan ocho días. El default es una de las hipótesis si los buitres no ceden. Pero la Argentina paga, por lo tanto no está en default. La idea del Gobierno es seguir negociando. Y para eso viajará una delegación técnica”, dijo a la nacion un alto funcionario poco después de que se retiró la Presidenta, a las 21.
“El juez dio una pista, tiró una soga. Rechazó el stay, pero dijo que sigamos negociando con Pollack. Seguramente llevaremos alguna propuesta, por ahora muy reservada, mañana (por hoy) será un día clave”, comentó otro secretario de Estado, en medio de un fuerte hermetismo que reinó durante toda la jornada.
La Presidenta llegó ayer a la Casa Rosada más temprano de lo habitual, a las 16.15, y convocó a Kicillof y su equipo. El ministro acudió junto con Pablo López, Thea y el secretario de Política Económica, Emmanuel Agis. También participaron el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich; el secretario legal y técnico, Carlos Zannini; el director ejecutivo de la Anses, Diego Bossio, y el administrador de la AFIP, Ricardo Echegaray.
Cuando se retiraba de la Casa Rosada, Zannini fue consultado por la nacion sobre si se había definido una delegación para negociar hoy en Nueva York con Daniel Pollack, pero el secretario legal y técnico, con gesto adusto, no quiso responder.
En ese momento, las 20.57, la Presidenta se retiraba de la Casa Rosada por la explanada junto con Oscar Parrilli. Pocos minutos después salieron Kicillof, su equipo, Capitanich y el subsecretario Carlos Liuzzi.
El Gobierno había intentado presionar a Griesa para que liberara a los bancos intermediarios, Bank of New York, Citibank, JP Morgan y Euroclear y Clearstream, y que éstos destrabaran los pagos congelados a los bonistas. Pero Griesa no hizo caso de ese pedido y el Ministerio de Economía emitió un duro comunicado en el que acusó: “El juez Griesa no resolvió nada y los buitres siguen amenazando”.
En ese texto, el Gobierno desafió a los fondos buitre y al juez a que ofrezcan una fórmula que permita evitar la vigencia de la cláusula RUFO para negociar el pago de los 1330 millones.
De no encontrar una solución no se descarta que el Gobierno recurra al “default técnico transitorio”, aunque nunca admitirá que entró en cesación de pagos porque continuará pagando los vencimientos a los bonistas aunque Griesa los bloquee. Eso duraría hasta que en diciembre caduque la cláusula RUFO y exista otro escenario para negociar con los buitres.

 

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