PRIMEROS VETOS Y OBJECIONES AL GABINETE DE fERNÁNDEZ DESDE EL KIRCHNERISMO Y LA CAMPORA

Por Mariano Obarrio

Mientras que el peronismo unido celebra y se prepara su regreso al poder, la ex presidenta Cristina Kirchner y la agrupación La Campora pone algunas objeciones y vetos a los nombres que trascienden para el futuro gabinete del presidente electo, Alberto Fernández. El relato de este tiempo indica que todos trabajan en conjunto y sin fisuras. Pero puertas adentro hay discusión y disputas. “El equipo lo define Alberto”, dijo un alto dirigente camporista. Otras voces aseguran que no necesariamente sea así con todos los nombres.

Algunos trascendidos indican que Cristina Kirchner reprobó o vetó a varios nombres. Uno de ellos es el de Martín Redrado, con quien se enfrentó por el uso de las reservas del Banco Central en 2010. Terminó echándolo para reemplazarlo por Mercedes Marcó Del Pont, que ahora suena con fuerza para la AFIP.

También se señala que expresó objeciones a Diego Bossio, que fue el primero en aliarse a Daniel Scioli en 2015 cuando aún estaba en la Anses. El diputado Bossio sufrió un destierro similar en aquel momento al del fallecido operador Juan Carlos Mazzón.

Bossio y Mazzon, al igual que José Luis Gioja, conformaban un núcleo duro peronista que sostenía en 2015 que había que unificar al peronismo detrás de Scioli para evitar una derrota contra Mauricio Macri. Paradójicamente, hoy es Cristina la que promovió esa unidad al atraer a Fernández, a Sergio Massa y a los gobernadores. Para ganarle a Macri. Pero las heridas se mantienen desde entonces.

También la ex presidenta tendría objeciones hacia el diputado José Ignacio De Mendiguren en el área de Producción, un histórico crítico de las políticas del kirchnerismo que se alió con Sergio Massa hace cuatro años. También recelaría del ingreso al gabinete de Mirtha Tundis para dirigir el PAMI. Bossio, De Mendiguren y Tundis tienen en común que son dirigentes que responden al massismo.

Sin embargo, algunas fuentes aseguran que Fernández podría desoír algunos de estos vetos al conformar su gabinete. Se le atribuye a Cristina una frase: “Con Massa y Malena (Galmarini) en el nuevo gobierno, se tienen que dar por bien pagados”. Eso indicaría que la ex presidenta solo acepta a Massa y su esposa como aporte massista.

Otro conflicto se cierne sobre la cartera de Educación. También existen desaveniencias. Está casi confirmado que Nicolás Trotta sería ministro y Jaime Persik secretario de Política Universitaria.

Trotta es el rector de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y dirige los equipos técnicos de Alberto Fernádnez. La UMET es el reducto universitario de Víctor Santamaría, el jefe del sindicato de encargado de edificios (Sutherh), un dirigente que no tiene buenos vínculos con La Campora.

Persik preside el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Universidad Nacional de Hurlingham, y es cercano al intendente Juan Zabaleta. Se le atribuye una antigua amistad con el ex vicepresidente Amado Boudou, ahora preso por la causa Ciccone.

Algunas versiones en el peronismo aseguran que el Instituto Patria, centro de operaciones del kirchnerismo, prefiere para el área educativa a Gabriela Diker, rectora de la Universidad Nacional de General Sarmiento, o a Ernesto Villanueva, rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (Florencio Varela).

Consultadas las fuentes oficiales de La Campora aseguraron: “No hay nada de eso, el equipo lo define Alberto y estamos trabajando con los equipos técnicos de maravillas”. Sin embargo, desde sectores K aseguran que los cargos de Trotta y Persik requieren de cuadros de mayor trayectoria en el mundo universitario. Le atribuyen a Gabriela Diker y a la diputada kirchnerista Laura Alonso la embestida contra estos preferidos de Alberto.

Vilma Ibarra, de confianza de Fernández, estaría al frente de la Secretaría Legal y Técnica. No hay problema con ello. Pero quien despierta resquemores en La Cámpora es su futuro subsecretario, que sería Gonzalo Ranova. Y también plantean reparos entre bambalinas hacia Fernándo “Chino” Navarro, líder del Movimiento Evita, que tendría un rol en la Jefatura de Gabinete junto a Santiago Cafiero.

¿Por qué no lo quieren al Chino Navarro en La Campora?, se preguntó a un ex funcionario de primera línea del kirchnerismo. “Porque tiene poder propio”, señaló, enigmático. La competencia por el poder y los cargos ya se comienza a palpitar en las vísperas del regreso de Cristina Kirchner de Cuba, algo que ocurrirá el domingo próximo, para terminar de configurar el gabinete de Fernández.

REUNIÓN FERNÁNDEZ-LAVAGNA: COMO ES EL CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL QUE PROPONE LAVAGNA Y PARA QUÉ SIRVE

SE TRATARÍA DE UN ORGANISMO DE DIÁLOGO, CONSENSO Y POLÍTICAS DE MEDIANO Y LARGO PLAZO ENTRE EMPRESAS, SINDICATOS Y SECTORES SOCIALES; TENDRÍA 26 MIEMBROS, 6 DE SINDICATOS, 6 DE EMPRESAS Y 14 DE DIVERSAS ORGANIZACIONES E INSTITUCIONES CIVILES Y RELIGIOSAS. TAMBIÉN HABLARON DE POLÍTICAS PARA LA PRODUCCIÓN

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Por Mariano Obarrio

El presidente electo Alberto Fernández se reunió el jueves último con el ex candidato presidencial de Consenso Federal, Roberto Lavagna, en la casa de éste en el barrio de Saavedra. Según allegados a ambos dirigentes, los temas que dominaron el encuentro fueron la deuda, las políticas de aliento al consumo, a la recomposición del salario real, la producción, las inversiones, las Pymes y la creación por ley de un Consejo Económico (CES) y Social para fijar pautas de precios y salarios, tarifas y políticas de mediano y largo plazo.

Si bien reina el hermetismo en el núcleo duro de ambos dirigentes, Fernández le podría ofrecer a Lavagna la presidencia o la coordinación del CES. Ese organismo fue el caballito de batalla de la campaña electoral del ex ministro de Economía y hasta presentó un proyecto de ley en ese sentido.

También Fernández podría tomar varias de las propuestas que Lavagna formuló en el programa económico previo a las PASO, de suba de ingresos: jubilaciones y salarios. Y de rebaja de impuestos, promoción de créditos y renegociación de la deuda. Consultado un allegado íntimo de Lavagna sobre esa reunión se limitó a decir: “No hay nada, gracias”. Sin embargo, no cerró las puertas a que en algún momento “haya algo” para anunciar.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner

En el “albertismo” prenden velas a que Lavagna acepte algún tipo de participación de las futuras políticas de consenso económico y social porque le daría al gobierno de Fernández un plus de apoyo de una base política electoral y mucha credibilidad entre la gente y los sectores clave de la economía. Lavagna tiene buenos índices de popularidad en las encuestas. Y en lo político también le serviría al Presidente para equilibrar las presiones del kirchnerismo radicalizado hacia políticas más populistas.

Según el proyecto de ley de Lavagna, el futuro CES sería un “ámbito de diálogo abierto y de generación de consensos estratégicos de políticas públicas generales y específicas en todos los niveles”. Estaría integrado por 26 miembros, 6 de los sindicatos, 6 de organizaciones empresariales, y 14 representantes de colegios, consejos, entidades representativas de profesionales y otras instituciones, incluidos movimientos sociales y credos religiosos. No estarían representados los partidos políticos porque su ámbito de discusión natural es el Congreso, según sostienen en Consenso Federal.  

El proyecto contiene 5 capítulos y 26 artículos. Será un órgano colegiado, conformado por miembros nombrados por las instituciones que representan, conforme a condiciones y plazos que se regulen. El Presidente y el Vicepresidente del CES serán designados por el Poder Ejecutivo Nacional con acuerdo del Senado y tendrán un mandato de dos años, renovable por un sólo período de igual duración. Todos los miembros trabajarán “ad-honorem”.

Roberto Lavagna

Los objetivos del CES son “diseñar políticas de mediano y largo plazo, consensuadas entre todos los sectores”, Para ello, buscará “crear un espacio de participación ciudadana, que canalice inquietudes, problemáticas y propuestas en lo productivo, social y político, y generar un espacio de cooperación entre los sectores económicos y sociales”.

También busca “fomentar la interacción y la comunicación entre los agentes políticos, económicos y sociales; analizar e investigar sectores sociales y económicos, las disparidades regionales; hacer el seguimiento de soluciones, formación de capital humano y físico, y la inserción estratégica en el plano internacional”. Tendrá una Asamblea Plenaria y Comisiones de Trabajo y tendrá recursos de la Ley de Presupuesto.

Serán funciones del CES diseñar un Programa Nacional de Desarrollo Sustentable e Inclusivo; emitir opinión sobre los proyectos de Ley, proyectos de Decretos y/o proyectos de inversión públicos o privados. También se le confiere competencia para elevar proyectos de ley sobre temas económicos, laborales, sociales, productivos, ambientales, o de cualquier otra política pública que tengan impacto a nivel nacional. Los aprobados por acuerdo del Consejo, serán remitidos al Poder Ejecutivo para que los envíe al Congreso en un plazo máximo de 10 días hábiles.

En sintonía con esos objetivos, la economista Mercedes Marcó del Pont señaló en su último informe de la Fundación de Investigación para el Desarrollo (FIDE) conocido ayer que “el pacto social debe apuntar a recuperar el crecimiento y el empleo”. Y opinó que “el acuerdo social requiere de un compromiso muy fuerte de la dirigencia sindical y empresarial en torno a la prioridad de dar sustento al proceso de estabilización y recuperación del crecimiento y el empleo. Es evidente que para que esos objetivos sean alcanzados el pacto social debe trascender un simple compromiso de precios y salarios.”

Mercedes Marcó Del Pont

La ex presidenta del Banco Central, que podría ocupar un cargo clave en el gobierno de Alberto Fernández, referente económica de Matías Kulfas y de Cecilia Todesca, pidió además incluir cuestiones vinculadas con el desempeño productivo, como la productividad y las condiciones para la acumulación productiva.

En las conversaciones con Fernández, Lavagna repasó también parte de las medidas propuestas durante la campaña electoral, enfocadas a mejorar el poder adquisitivo, el consumo, la producción y las inversiones, especialmente en las Pymes, que fueron su foco de las recorridas de campaña. Para “ponerle plata al bolsillo de la gente”, sus principales ejes fueron bajarle los impuestos a la pequeña y mediana empresa, darle mayor poder adquisitivo a los trabajadores y jubilados, bajar el impuesto a las ganancias para los trabajadores, regular el mecanismo de ajuste de la cuota para aquellos que ha hayan tomado un crédito UVA según el aumento de salarios y no la inflación; devolución de impuestos a quienes compren con tarjeta de crédito y de débito, aumentar las jubilaciones y el salario mínimo de los trabajadores.

El ex candidato de Consenso Federal promueve el “cero por ciento” de impuesto a las ganancias a las Pymes que reinviertan sus utilidades. Para las grandes, piensa en distintos mecanismos: amortización acelerada y devolución inmediata del IVA sobre bienes de capital instalados. Busca abaratar el proceso de inversión y creación de empleo.

También apunta a eliminar impuestos de los servicios públicos para bajar el costo de las boletas de gas y de energía eléctrica. Todo eso buscaría derivar recursos al consumo. También planea un programa de capacitación en oficios para beneficiarios de planes sociales, que se coordine entre organismos del Estado, el sector privado, los sindicatos y la sociedad civil, orientado a reconvertirlos en trabajadores con formación técnica y actitudinal.

Además, Lavagna propone renegociar el acuerdo con el FMI para extender los plazos del pago e impulsará la recompra de bonos del 2020 al 2024 incluido. Eso buscaría aliviarles la carga al próximo gobierno y al siguiente. Sobre la reforma previsional, apuntaría a elevar la edad jubilatoria, y a avanzar en una reforma laboral preservando derechos adquiridos y en un contexto de crecimiento para generación de empleo, como en Vaca Muerta. De todo esto, habrá que ver qué está dispuesto a aceptar Fernández en el caso de que ambos decidan trabajar juntos para el próximo gobierno.

VACA MUERTA, ACUERDO LABORAL, DEUDA Y PACTO SOCIAL, LAS RECETAS DE FERNANDEZ PARA LA CRISIS

Vaca Muerta

ALBERTO FERNANDEZ COMBINARÁ MEDIDAS ORTODOXAS Y HETERODOXAS; VIAJARÁ A LOS ESTADOS UNIDOS PARA VISITAR A TRUMP; ACELERARÁ UN RÉGIMEN ESPECIAL PARA INVERSIONES EN PETROLEO Y GAS, RENEGOCIARÁ LA DEUDA Y EL ACUERDO CON EL FMI. NEGOCIARÁ CON LA CGT

Por Mariano Obarrio

En los días previos a la transición del mando, el presidente electo Alberto Fernández prepara un conjunto de medidas, proyectos de ley y decisiones políticas orientados a reactivar la economía, lograr el equilibrio fiscal, el superávit comercial y generar dólares. El principal motor de la economía que imagina el presidente del Frente de Todos es un desarrollo más rápido del programado para las inversiones en el yacimiento de Vaca Muerta de petróleo y gas no convencional. Quiere que ese proyecto sea el motor de la recuperación económica como la soja lo fue durante el gobierno de Néstor Kirchner.

También imagina una reforma laboral acordada por sectores para mejorar la creación de empleo, avalado por la CGT; la renegociación de la deuda privada y una reprogramación con el FMI; una reforma tributaria para bajar la presión fiscal y favorecer a la producción, y la creación de un Consejo Económico y Social para acordar precios, salarios, tarifas y políticas de mediano y largo plazo. En ese organismos se gestionará “Un nuevo contrato social”, según dicen en el entorno del presidente electo.

En el entorno de Fernández dan por seguro que no impulsará ninguna  reforma constitucional, como propuso un sector del kirchnerismo más radicalizado. También aseguran que los controles de cambio permanecerán por mucho tiempo y que el Banco Central aplicará medidas ortodoxas y heterodoxas, aunque no dieron por ahora precisiones, en las que trabaja el equipo económico que lidera Matías Kulfas, posible ministro de Economía.

Banco Central

Una de sus primeras acciones de gobierno será viajar a los Estados Unidos, donde se reunirá en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump. La intención es comenzar allí un camino para reprogramar la deuda con el Fondo Monetario Internacional y luego con los acreedores privados. En principio, la intención es la renegociación “a la uruguaya”, es decir con estiramiento de plazos y sin quita de capital e intereses.

Donald Trump

Para contener el precio de los alimentos en lo inmediato, una gran preocupación por su incidencia en la inflación, Fernández prevé mandar al Congreso una ley de Góndolas para la cual tiene consenso de todos los bloques parlamentarios. Al mismo tiempo se debatirá el presupuesto 2020 sobre la base del que envió el gobierno de Macri, pero modificado. Sin embargo, el gran proyecto de Fernández, el que definirá a la primera etapa de su gobierno, será el de inversiones para Vaca Muerta.

Los colaboradores de Fernández consideran que las exportaciones de hidrocarburos serán las grandes generadoras de dólares del exterior, algo así como las exportaciones de soja lo fueron entre 2002 y 2006, la mejor época de superávits gemelos que lograron los gobiernos de Eduardo Duhalde y luego de Néstor Kirchner, bajo la conducción económica de Roberto Lavagna. Precisamente, Fernández quiere que Lavagna sea parte de su equipo, quizás como presidente del Consejo Económico y Social.

El proyecto de ley para promover nuevas inversiones en yacimientos de hidrocarburos convencionales y no convencionales consistiría en un nuevo régimen de protección a inversiones. Se aplicaría especialmente para Vaca Muerta y se analiza la creación de un fideicomiso del que no puedan tomarse los dólares de los inversores. Se buscaría acelerar de ese modo a 5 años las inversiones previstas para 10 años (28.000 M U$S).

El modelo que está en análisis se tomaría de un esquema similar al de EE.UU. con un régimen especial de facilidades para inversores. En Vaca Muerta se apunta a que sea la punta de lanza de las inversiones y a generar unos 500 mil puestos de trabajo.

También el equipo del Frente de Todos busca promover el desarrollo de la minería, especialmente del litio en provincias como Jujuy y Salta. Para lo cual no se descarta un régimen de protección de inversiones similar.

En materia de facilidades para crear empleo, Fernández analiza con sus equipos tomar de la experiencia del acuerdo de flexibilización laboral que el sindicato de los petroleros, que lidera Guillermo Pereyra, hizo con el gobierno de Neuquén, que luego fue refrenado por el gobierno de Mauricio Macri. Ese acuerdo produjo 30.000 nuevos empleos en el sector del petróleo y el gas. Se buscaría replicar esa experiencia a otros sectores en negociaciones bilaterales, sin llegar a tratar un proyecto de reforma laboral.

Guillermo Pereyra, de petroleros

Todo esto tendría el acuerdo de la CGT, que dirige Héctor Daer, una de los principales bases de apoyo político del presidente electo.

Para bajar la presión tributaria, Fernández imagina una reforma impositiva que beneficie principalmente a las Pymes y aplicaría sólo suba a retenciones a la soja pero no a otros rubros. La reforma fiscal seguramente será parte de la negociación dentro del Consejo Económico y Social que además buscará un congelamiento de precios y acuerdos de suba fuerte de salarios y jubilaciones por seis meses. Con esto procura desindexar la economía y asegurar la paz social para tomar otras medidas.

Beneficios a las Pymes

En materia judicial, Fernández analiza una reforma judicial de unificación de los fueros federal, penal y penal económico para diluir el poder de los jueces de Comodoro Py.

VALDES DIJO QUE ALBERTO “TENDRÁ BUENA RELACION CON LOS EE.UU. Y CON EL GRUPO DE PUEBLA” – PROGRAMA 2 – 11 – 2019

UNAS CUANTAS VERDADES

Primera hora

https://radiocut.fm/audiocut/1era-hora-unas-cuantas-verdades-en-cultura979-9631/

Segunda hora

https://radiocut.fm/audiocut/2da-hora-unas-cuantas-verdades-9316/

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LOS MEJORES MOMENTOS

MARIANO OBARRIO, APERTURA DE PROGRAMA

https://radiocut.fm/audiocut/editorial-mariano-obarrio-en-cultura979-7604/

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NESTOR GRINDETTI, INTENDENTE REELECTO DE LANUS JUNTOS POR EL CAMBIO

https://radiocut.fm/audiocut/nestor-grindetti-intendente-lanus-en-cultura979/

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EDUARDO VALDES, DIPUTADO DEL PARLASUR FRENTE DE TODOS

https://radiocut.fm/audiocut/eduardo-valdes-diputado-del-parlasur-en-cultura979/

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RODOLFO SANTÁNGELO, ECONOMISTA

https://radiocut.fm/audiocut/rodolfo-santangelo-economista-en-cultura979/

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EL GOBIERNO TENDRÁ EQUILIBRIO FISCAL HASTA NOVIEMBRE, PERO FERNÁNDEZ TENDRÁ DEFICIT DE 200 MIL MILLONES DE PESOS AL 31 DE DICIEMBRE

EL GOBIERNO ACOMODÓ LOS GASTOS E INGRESOS HASTA EL CIERRE DEL MES ACTUAL. PERO EL GASTO ESTACIONAL DE DICIEMBRE IMPLICA UN ROJO DE 0,93% DEL PIB SEGÚN IARAF. DESPUES DE ASUMIR, FERNÁNDEZ DEBERÁ PAGAR MAS

Por Mariano Obarrio

El gobierno saliente de Mauricio Macri asegura que entregará a su sucesor, Alberto Fernández, las cuentas en orden. Sostiene que hasta octubre tiene cumplidas las metas establecidas en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y que a fines de noviembre también se cumplirán. El problema que tendrá Fernández es después de asumir el 10 de diciembre próximo, porque los gastos estacionales de diciembre harán que ese mes el déficit primerio sea de 200.000 millones de pesos, un 0,93% del PBI, según estudios privados.

Esos gastos que tiene el Estado en diciembre son estacionales, porque debe afrontar el pago básicamente de los aguinaldos en los salarios de los empleados públicos, las jubilaciones y las asignaciones universales por hijo. Según el gobierno de Macri, ese rojo primario será del sólo el 0,5% del producto para entonces.

“Si bien todvía no tenemos los números, también se cumple la meta fiscal en octubre y seguramente en noviembre”, dijo una fuente del Ministerio de Hacienda que dirige Hernán Lacunza.

Por otra parte, el Ministerio de Hacienda informó que el resultado acumulado entre enero y septiembre de 2019 arrojó un superávit primario de 22.892 millones de pesos, de 0,1% del PBI, lo cual implica un sobrecumplimiento de las metas del Fondo Monetario Internacional de lograr el déficit cero.

Esto es porque los ingresos totales fueron de 2,824 billones de pesos, un 50% más que en 2018, y los gastos primarios fueron de 2,802 billones de pesos, un 37,9% más que el año pasado.

De ese modo, el ministro Lacunza asegura que desde 2011 es la primera vez que se registra un resultado primario positivo.

Sin embargo, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que dirige Nadín Argañaraz, el próximo presidente deberá tomar “la decisión de cómo financiar todo el déficit primario de 2019”, que se concentrará todo en diciembre por los gastos estacionales. Y confirmó: “En IARAF proyectamos como mínimo del 0,93% del PIB”.

Todo el déficit primario de 2019 se concentrará este año en el mes de diciembre. Esto no pasaba en los últimos años. Se tenía déficit primario durante casi todos los meses previos.

El gráfico de Iaraf muestra que en 2016, 2017 y 2018, el déficit que se fue acumulando mes a mes fue aumentando, pero en todos estos años el último mes marcó la aceleración más relevante. Según el informe de esa consultora, “en 2019, la dinámica mensual del resultado primario marca que hasta septiembre (último dato oficial disponible) se acumuló superávit primario”.

Teniendo en cuenta la estacionalidad habitual entre los gastos e ingresos del presupuesto, en el escenario considerado como el más probable, “esto implica que el déficit primario esperado para este año debiera producirse durante el último trimestre”.

Sin embargo, dice el informe de Iaraf, el ejercicio 2019 no es un año “habitual”. Y menos en diciembre, por cuanto el día 10 de ese mes se producirá un recambio de Presidente. El estudio indica que es un escenario posible que frente al freno de los ingresos tributarios, y para sostener resultados primarios positivos, se decida el “adelantamiento” a noviembre de ingresos no tributarios o de capital por un 0,2% del PIB, que en una situación normal o habitual se hubieran registrado en diciembre.

Esos ingresos, por ejemplo, podrían ser la venta de activos del Fonde de Garantía de Sustentabilidad de la Anses. Esto permitiría a la administración saliente “cerrar” “su” año en noviembre con un resultado primario acumulado positivo. De ese modo le entregaría a la gestión Fernández un esquema de cuentas equilibradas, pero luego debería ser el Presidente entrante el que deba afrontar el déficit de casi 200.000 millones de pesos que se podría producir en el último mes del año.

Esto es así porque todo el déficit concentrado en diciembre verificaría una brecha fiscal primaria de alrededor de un punto del PIB, que expresado en pesos alcanzaría alrededor de $200 mil millones. Por eso, el estudio de Iaraf, dice que “el próximo gobierno deberá definir de arranque cómo financia este desequilibrio”. El acuerdo con el FMI establece una meta de déficit primario de 0,48% del PIB. Por ende, desde el inicio ya es posible que se tenga que tomar una decisión respecto al cumplimiento del acuerdo con el FMI.

TRUMP LLAMÓ A FERNANDEZ Y ACORDARON REUNIRSE EN DICIEMBRE EN WASHINGTON, DESPUES DE LA ASUNCION

EL PRINCIPAL PUNTO DE LA AGENDA SERÁ LA RENEGOCIACIÓN CON EL FMI Y LA DEUDA PRIVADA. TAMBIEN LAS INVERSIONES. LA CONVERSACIÓN FUE “CORDIAL Y CONCRETA” Y DEJÓ PRESUMIR UNA “MUY BUENA SINTONÍA”. EL CONTACTO LO GESTIONÓ JORGE ARGUELLO

Por Mariano Obarrio

En medio de los preparativos para su viaje a México hoy a la noche, el presidente electo, Alberto Fernández, recibió hoy a las 17 el llamado del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y poco tiempo antes había recibido una carta personal de la canciller federal de Alemania, Angela Merkel. Con el presidente Trump, Fernández quedó en un acuerdo muy concreto: Fernández lo visitará en la Casa Blanca pocos días después de que asuma, el 10 de diciembre próximo.

El artífice de la comunicación fue Jorge Argüello, especialista en política internacional de los equipos de Alberto Fernández. Arguello fue representante permanente de la Argentina ante las Naciones Unidas (2007-2011), embajador ante los Estados Unidos (2011-2013) y embajador ante Portugal (2013-2015).

Jorge Arguello, artífice del contacto entre Trump y Fernández

El llamado se venía gestionando en los últimos días entre Arguello y los representantes de Trump. El presidente de los Estados Unidos decidió llamarlo hoy, pese a que estaba ocupado en su defensa por el proceso de impeachment que se le sigue en el Congreso de los Estados Unidos.

La Casa Blanca llamó a la embajada norteamericana en la Argentina y la embajada se contactó con Arguello, que lo puso en contacto con Fernández, que estaba en sus oficinas de México al 300. “Yo lo quiero visitar en la Casa Blanca, Presidente”, le dijo Fernández a su interlocutor. “Yo lo quiero recibir a usted, Presidente”, contestó Trump, que demostró fuerte interés en mantener una relación más que cordial con Fernández.

“La conversación fue cordial y concreta. Se van a llevar muy bien estos dos líderes. El resultado más palpable es que Alberto va a visitar a Trump en Washington, en la Casa Blanca, pocos días después de asumir el 10 de diciembre próximo”, aseguró un colaborador de Fernández muy interiorizado en los detalles de la charla.  Según aseguran allegados a Fernández, la agenda será muy ordenada y trabajada.

Desde la perspectiva de Trump, la necesidad de establecer un diálogo fluido con Fernández está a la vista: necesita ganar un aliado en el conflicto subyacente en la región entre los gobiernos populistas y los países que respetan la economía de mercado y las relaciones con el mundo. En rigor, busca que la Argentina siga perteneciendo al Grupo Lima, integrado por los países que rechazan al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. En ese sentido, Trump buscaría que nuestro país siga, aunque con lógicos matices, la línea trazada por la política exterior de Macri.

“Se llevaron excelentemente bien. Percibimos mucha sintonía y estamos muy contentos”, aseguró otro dirigente del entorno del presidente electo. Los principales puntos de la agenda de la reunión con Trump será la renegociación de la deuda que el gobierno argentino tiene con el FMI y con los acreedores privados. En ambos casos, Fernández es partidario de una reprogramación de los plazos de pago sin quita de capital ni intereses.

El segundo tema podrían ser las inversiones norteamericanas en la Argentina y un punto que Fernández tiene en primer lugar en la agenda: un esquema de protección de inversiones para Vaca Muerta, que se tomaría del modelo norteamericano.

También los allegados a Fernández pusieron de relieve que hoy recibió una carta personal muy amistosa de la canciller de Alemania, Angela Merkel. Tanto los Estados Unidos como Alemania son dos países clave en el directorio del FMI.

Angela Merkel, canciller de Alemania

En la charla con Trump no estuvieron presentes dos asuntos de máximo interés de los EE. UU. en la región: el conflicto por Venezuela por los excesos del régimen de Nicolás Maduro, ni los desplantes injustificados del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que hoy anunció que no vendrá a la asunción de Fernández. Bolsonaro es aliado de Washington y Maduro es el principal enemigo de Trump en la región.

Respecto de Venezuela, Fernández plantea que no acepta la intervención militar ni la injerencia de otros países, pero respalda el informe de la comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, que reveló violaciones a los derechos humanos, asesinatos, persecuciones políticas y torturas.  

Si bien el nombre que se maneja para la Cancillería desde el 10 de diciembre, por ahora, es el de Felipe Solá, que acompañará a Fernández a la visita que hoy emprederá a México, la conversación de hoy entre Trump y Fernández reveló que un lugar clave en la agenda internacional será para Jorge Arguello, un dirigente del peronismo que nació en el territorio porteño y hoy es diplomático y dirige la Fundación Embajada Abierta, un foro de debate y opinión sobre política exterior.

“La percepción es que ambos presidentes se van a entender muy bien porque trazaron objetivos muy claros para la visita de Fernández a Washington. Es una charla que tiene alta significación”, dijeron en el equipo del presidente electo. El motivo formal del llamado de Trump fue felicitarlo por el triunfo en las elecciones del domingo último. Los colaboradores de Alberto Fernández pusieron de relieve que Trump decidió llamarlo en un día complicado por los ataques de la oposición norteamericana en el proceso del impeachment que se le sigue al presidente de los EE.UU.

Trump, frente al Congreso de los Estados Unidos

Según un comunicado difundido por el equipo de Fernández, Trump instruyó a su equipo en el Fondo Monetario Internacional para colaborar con la Argentina. “He instruido al FMI para trabajar con usted. No dude en llamarme”, dijo, según dejaron trascender los colaboradores de Fernández.

“Felicitaciones por la gran victoria. La vimos por televisión”, dijo Trump. “Usted va a hacer un trabajo fantástico. Espero poder conocerlo inmediatamente. Su victoria ha sido comentada en todo el mundo”, agregó el mandatario norteamericano. “Tenemos que hacer cosas juntos”, le contestó Fernández a Trump.

LA DERROTA FUE “DIGNA”, PERO OBLIGA A REVISAR SEVEROS ERRORES Y A HACER UNA FUERTE AUTOCRITICA

MACRI NO RESOLVIÓ URGENCIAS ECONOMICAS DE SECTORES MEDIOS QUE LO VOTARON PARA DESTERRAR PARA SIEMPRE AL POPULISMO; ADEMAS NO HIZO LAS ALIANZAS PARA GENERAR GOBERNABILIDAD Y UNA MAYORIA GANADORA

Por Mariano Obarrio

La derrota fue “digna”, pero requiere autocrítica para revisar severos errores en la gestión y en la política. El presidente Mauricio Macri, por mala praxis, no pudo resolver el problema económico de los sectores medios que lo votaron para desterrar para siempre el populismo. Además, incurrió en mala praxis política: no buscó a tiempo alianzas con algún peronismo “amigable” que le garantizara gobernabilidad y una mayoría ganadora. En cambio, buscó seducir a sectores “progres” que nunca lo iban a votar, y así expulsó a sus votantes duros del “centro” del espectro ideológico.

Contra eso no hubo alquimias salvadoras. La mística de la fiscalización, las caravanas del “Sí, se puede”, y los llamados a votar a los haraganes que no habían ido a las PASO nunca podían alcanzar. La derrota obedeció a dos factores irremontables:

1-La inflación, la crisis, los despidos, los tarifazos y la presión tributaria generaron una mayoría que quería desalojar a Macri del poder. Y que encontró en el peronismo la mejor herramienta para lograrlo. Así como en 2015 Macri ganó porque los sectores medios votaron “contra Cristina”, ayer Alberto Fernández ganó porque se votó “contra Macri”.

2-En 2015 el peronismo estaba dividido, pero hoy está unido. Daniel Scioli obtuvo hace cuatro años 37,1% en la primera vuelta y Sergio Massa 21,4%. Macri, el 34,1. Con un mayoritario voto “prestado” de Massa, Macri ganó el ballotage por 51 a 49. Pero ayer, el votante mayoritario de Massa apoyó a Fernández y un 6% se quedó con Roberto Lavagna. Se entiende: Massa había regresado a la boleta del peronismo.

Mala gestión económica y mala praxis política. La crisis económica por un lado y la falta de alianzas por el otro condujeron a Macri a la inevitable derrota. Hay que admitir que la mística de las marchas del “Sí se puede” fue muy meritoria: le dio 40 puntos, 8 más que en las PASO. Fue su casi techo de 2017, cuando obtuvo 41. Pero no se podía perforar ese techo –técnicamente imposible- sin aliados peronistas y sin gestión de la economía. Macri y Marcos Peña lo reconocieron cuando “al final del día” incorporaron a Miguel Pichetto a la fórmula presidencial. Y cuando apuraron medidas de recuperación del consumo. Pero fue poco, tarde y mal.

La economía y la política fueron dos problemas de fondo que no podían resolver ni los fiscales ni la mayor presencia en las urnas. Allá por 2016, desde la marcha del 1-A entre el Obelisco y la Plaza de Mayo, Macri confió en que el peronismo “no vuelve más”. Y se terminó convenciendo. Pero hizo lo necesario para retornarlo al poder. El responsable detrás del trono fue Jaime Duran Barba.

Jaime Duran Barba

La estrategia de la polarización contra Cristina Kirchner fue definitivamente errónea. Le marcó a la sociedad quién era la figura por la cual tenía que votar para expresar el “castigo” contra Macri. El propio Presidente convirtió a Cristina en su principal opositora. Le hizo campaña. Ella estaba en retirada y acusada en decenas de casos de corrupción. Pero la resucitó. Mientras el Gobierno hablaba de ella, Cristina callaba y acumulaba sin hablar. Será ahora una de las dos patas del nuevo gobierno. Alberto y Ella.

Incluso, la idea de agigantar el fantasma de su regreso, le repercutió negativamente en la economía, con mercados nerviosos por la vuelta del populismo y con una persistente suba del riesgo país y del dólar. Mal negocio político y económico.

Macri también desaprovechó la oportunidad de retirarse, preservarse como arquitecto de la alianza, y ceder su candidatura presidencial a María Eugenia Vidal. O al menos de desdoblar la elección de la provincia de Buenos Aires para que ella pudiera pelear en mejores condiciones la provincia y así preparar un terreno para las presidenciales. Como Alfredo Cornejo o Gerardo Morales lo hicieron en sus provincias, Mendoza o Jujuy. Obligó a Vidal a jugar en el peor terreno.

Desde antes de asumir, el Presidente se traicionó a sí mismo y mantuvo el modelo K, pero más “emprolijado”. Nunca dio la batalla del gasto público, origen la crisis económica, financiera y cambiaria. Supuso por consejo de Marcos Peña y Duran Barba que el déficit fiscal se iba a licuar con la lluvia de inversiones de los primeros dos años. Y en el mientras tanto, había margen para resolver el rojo fiscal con más deuda hasta que los nuevos capitales le dieran el crecimiento económico y las exportaciones que le garantizaría mayores ingresos para cubrir el déficit. Carlos Melconián tenía la receta contraria: había que bajar el gasto. Pero el economista ortodoxo tuvo una corta vida en el Banco Nación.

El gobierno de Macri decidió no mostrar la herencia recibida y sólo tardíamente exhibió un informe “El Estado del Estado” que no tuvo la difusión necesaria porque era un mamotreto de cientos de páginas imposible de resumir en un texto asimilable para la gente. Y no pasó de ser una noticia fugaz en los diarios.

No sólo no bajó el gasto Macri, sino que lo incrementó. Más recursos para las jubilaciones, más planes sociales, más obra pública, más ministerios, de 16 a 22, más secretarías de Estado y más nombramientos de funcionarios en todos los niveles, sin reducir las capas geológicas anteriores. A eso se le llamó “gradualismo” fiscal. Había que dar buenas noticias. Incluso, redujo ingresos: bajó impuestos y eliminó retenciones. La única variable de ajuste fue eliminación de subsidios a la energía con la suba abrupta, desprolija y torpe de las tarifas de gas, luz y transportes. Enorme costo político y muy pobre beneficio fiscal. En el aumento de tarifas no existió el “gradualismo”.

Hizo un blanqueo de 117 mil millones de dólares en 2016 cuyos beneficios no se sintieron. La recaudación extra fue de 100 mil millones de pesos, que fueron a parar a mayor gasto previsional. Cuando el desequilibrio fiscal era una bola de nieve, Macri anunció una reducción de 1000 cargos, que antes había creado. También luego debió reducir ministerios de 20 a 10, y debió dar señales de echar a familiares directos de funcionarios. Todas medidas que implicaban un reconocimiento de decisiones erróneas.

Desde el comienzo de su mandato, Macri renunció al control de precios por un prejuicio ideológico. Pese a devaluar el peso un 50% al asumir confió en que los formadores de precios no iban a aumentarlos porque, tal como dicen los manuales, ese fenómeno era sólo una cuestión de oferta y demanda. Los empresarios le fallaron en precios y en inversiones. En 2016 los precios se dispararon. Por las expectativas inflacionarias, los empresarios no dejaron de remarcar “por las dudas”. Y no generaron inversiones por la falta de competitividad, la presión tributaria por el elevado gasto fiscal, los costos laborales, la falta de crédito y las tasas por las nubes.

La promesa de “pobreza cero” se fue desvaneciendo con las sucesivas crisis. Y la de “unir a los argentinos” comenzó a chocar con la necesidad de agigantar la grieta para polarizar contra Cristina Kirchner. La tercera, la lucha contra el narcotráfico, tuvo algunos logros, pero aún queda camino por recorrer. La pobreza creció y la grieta se reabrió. Ambas, fortalecieron al peronismo. El 26 de septiembre de 2016, Macri pidió que se lo juzgara en el futuro por sus resultados frente a la pobreza. Ayer fue el futuro: rindió el examen y resultó desaprobado por 8 puntos.

Macri sólo buscó aplacar la inflación vía enfriamiento de la economía mediante la política de aspirar los pesos con las tasas inalcanzables de las Lebac y las Leliq. Sin consumo, sin actividad económica y sin inversiones, no hubo ingresos. Sólo estancamiento con inflación, endeudamiento y déficit. Sabía en febrero de 2018 que la economía pendía de un hilo y que una suba de la tasa de la Reserva Federal de los Estados Unidos podría generar un vendaval que dejara a la Argentina sin crédito externo y frente a una corrida contra el peso. Apostó a que no sucediera. Pero ocurrió.

Se colocó deuda –U$S 9000 millones- en diciembre de 2017 para cubrir el año por si arreciaba la crisis. Y arreció nomás en abril de 2018. En 2017 Macri estaba convencido de su reelección luego del triunfo de las elecciones de medio término. Obtuvo, igual que ayer, un 41%, pero entonces ganó sólo porque el peronismo estaba dividido en tres: Unidad Ciudadana (los K), Frente Renovador (Sergio Massa) y los peronismos provinciales de los gobernadores. Pero eso no iba a ser para siempre…

Luego de haber sancionado la reforma previsional con un estallido de violencia en el Congreso en diciembre de 2017, sin explicarla previamente con una estrategia comunicacional adecuada, el Presidente dedicó el año 2018 a debatir una ley que supuso iba a distraer a la gente de la inminente crisis, lo iba a posicionar en “el mundo” y en los organismos internacionales, y que iba a generarle simpatías con el arco “progresista” que le pedía Duran Barba. Pero en definitiva esa agenda le abrió una enorme grieta en la sociedad y una fisura en su electorado duro: la legalización del aborto y el avance de la ideología de género.

El Congreso perdió casi todo el año con ese debate estéril. No se habló de otra cosa. No hubo medidas ni reformas de peso. Fue un año perdido. Y Macri terminó salpicado por el enojo de los “celestes” propios y de los “verdes” ajenos que no lograron el objetivo. Un negocio político ruinoso. Al final de la película, por la mala praxis económica se le iban a fugar votos a José Luis Espert y a Roberto Lavagna. Por las torpezas políticas, a Juan José Gómez Centurión. Pocos, pero los perdió. Para peor, la “solución” a la crisis en 2018 fue el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el único que podía prestarle dinero al país. Y los acuerdos con el FMI no traen votos. El ajuste no se hizo sobre la política sino sobre los impuestos y sobre las retenciones. Es decir sobre la economía real. Más recesión.

Solo cuando Duran Barba le avisó que perdía votos a jirones por la suba de precios y la escalada del dólar, y el regreso de Massa a un peronismo reunificado era cuestión de horas, Macri instrumentó un control de precios y el plan Ahora 12 -remedos del kirchnerismo- para alentar el consumo. Y cuando fue derrotado en las PASO, se decidió bajar impuestos, hacer un plan contra el hambre, mejorar el salario mínimo, fijar controles cambiarios y a “reperfilar” todas las deudas. Aplicó así las sucesivas recetas recomendadas por Roberto Lavagna durante su campaña. Pero ya era tarde. Las matemáticas, la falta de aliados y el bolsillo no perdonan.

Portavoz de información y valores humanos