El desarrollo del interior no depende de mudanzas faraónicas

El principal argumento de la Doctora-Estadista para mudar la capital es la necesidad de desarrollar económicamente el Norte. Esta premisa encierra una fuerte contradicción: la propaganda oficial asegura que la Argentina disfruta de un modelo productivo con inclusión social y matriz diversificada, que dio lugar a la “década ganada”. No se ve entonces la necesidad de gastar recursos en un objetivo, y menos en una ciudad, que ya recibió muchos beneficios de esa década.
En cambio los críticos de la Doctora dicen que sólo instaló un modelo populista con planes sociales y subsidios clientelares para fortalecer el poder político. Si esa es la lectura, mejor sería que la Estadista no avance en semejante proyecto faraónico. Esto solo servirá para profundizar ese modelo de atraso y pobreza, que nos entristece más cada día.
Por donde se lo mire, el argumento de la mudanza para desarrollar el Norte no cierra. O estamos en el “país de las Maravillas” que describe la Doctora o en diez años los kirchneristas desaprovecharon todo el viento de cola que tuvieron. Dios y la Patria se lo van a demandar.
El Norte, el Sur, el Centro y Cuyo tienen que desarrollarse. Pero ello no se logrará trasladando la capital cada diez años a cada región. Se logrará con planes estratégicos de desarrollo, atacando la inflación, dando seguridad jurídica y reglas de juego claras; con infraestructura, formación y educación necesarias para la producción de cada región.
Y fundamentalmente atrayendo y promoviendo inversiones que potencien las riquezas naturales: el litio en Jujuy, el oro y el cobre en la región cordillerana, la madera en Misiones, los productos agropecuarios propios de cada área, la industria agroalimentaria y las economías regionales; el desarrollo energético, el gas, el petróleo y demás fuentes alternativas. Infraestructura, tecnología y educación.
Seducir a los capitales, pero no trasladando ciudades capitales.
Solo así, con inversiones, educación y desarrollo genuino podrá surgir la Argentina que soñamos. Integrada, poblada y pujante.
Para la política migratoria y la necesidad de poblar el territorio, otra de las obsesiones que suelen estar detrás de los delirios de mudanza, debiéramos pensar un plan de formación laboral para capacitar a los jóvenes que hoy son atraídos hacia las zonas marginales de los grandes aglomerados urbanos de modo que estén capacitados para responder a la demanda laboral de los nuevos polos de desarrollo productivo. ¿De qué serviría, en cambio, fundar nuevas capitales que solamente llenaran edificios de empleados públicos?
Por más deslumbrantes que resulten los planes de mudanzas, no debemos dejarnos encandilar por la luz del país de los espejos. Porque sin crecimiento genuino solo veríamos las nuevas capitales repletas de agentes del Estado, militantes, burócratas y lobbistas de empresas cuyos negocios dependan de los beneficios que les otorgue el funcionario de turno. Entre tanto, los años y las inversiones que demanden su construcción solo servirían para generar una falsa ilusión de crecimiento cuando, paradójicamente estaríamos desviando recursos, que siempre son limitados, de aquellas inversiones que genuinamente contribuirían a nuestro crecimiento y desarrollo.

Escuchá a Mariano Obarrio todos los sábados de 9 a 11 en Unas Cuantas Verdades por radio El Mundo AM 1070 (o haciendo click aquí) 

 

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