Debut y despedida del proyecto de regulación de las reestructuraciones deuda

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERALa propuesta del gobierno de la Doctora frente a la ONU para regular las futuras reestructuraciones no tiene futuro. Será presentada formalmente por el G-77 más China, un grupo de países emergentes que en el ámbito de Naciones Unidas sólo sirve para la declamación política y cuyos manifiestos raramente impactan sobre el orden financiero internacional.
No es un cuerpo estrictamente técnico y generalmente actúa con un enfoque político.
Según avezados diplomaticos de carrera, de esos que fueron desplazados por La Cámpora de la Cancillería porque son estudiosos y tienen mucha experiencia como para aceptar sus excentricidades, las propuestas del G-77 están de entrada viciadas.

“Tienden a reflejar una influencia anti-occidental y a ser rechazadas por el mundo desarrollado”, señaló un Embajador.

“…ni siquiera son llevadas a la práctica por los 133 gobiernos del propio Grupo”, reveló.

Ese bloque amontona países de todas las orientaciones; desde Zimbabwe, Cuba, Irán, Siria, Venezuela y Argentina, pasando porChina, India, Brasil, los demás sudamericanos, africanos, asiáticos y árabes petroleros hasta Singapur.
hetort1Por otro lado, el proyecto del canciller Héctor Timerman tiene implicancias técnico/financieras y difícilmente recibiría el voto de países clave.
Los países desarrollados no aceptan discutir sobre la deuda financiera en un foro estrictamente político, como la Asamblea General de ONU y desde una situación numéricamente minoritaria. Menos si la iniciativa ha sido promovida por Argentina, que tiene una postura de enfrentamiento con el sistema financiero internacional y está desconociendo una sentencia judicial. En suma, vamos a una experiencia parecida a la de la presentación a La Haya, donde EE.UU. dice que no acepta la jurisdicción y Timerman pide que conteste formalmente.
hetor2No existen precedentes de la aprobación “express” de una “Convención” por parte de la Asamblea General. Lo normal es un extenso proceso previo de negociación; la adopción de la Convención sobre Derecho del Mar, por ejemplo,  fue precedida de una Conferencia especial de casi una década. Sólo es posible “imponer” una resolución mediante el voto de una mayoría, pero para pronunciamientos estrictamente políticos. Las Convenciones de la  ONU contribuyen a conformar la gobernanza global y, consecuentemente, aspiran a la universalidad a través del consenso; el voto es solo in extremis y después de haber agotado todas las instancias negociadores.
Hector_Timerman_2474314bNuestro informante agrega que aún si la Asamblea General aprobara y abriera a la firma una “convención”, si ésta no recibiera el voto o posterior firma/adhesión de los países claves, tendría un valor muy limitado y meramente simbólico. Entre otras cosas porque, a diferencia de las decisiones del Consejo de Seguridad, las resoluciones de la Asamblea General de ONU son solo recomendaciones sin valor legal u efecto operativo alguno y no obligan a los Estados.

Escuchá a Mariano Obarrio en Unas Cuantas Verdades, todos los sábados de 9 a 11 por Radio El Mundo AM 1070, (o haciendo click en aquí) 

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