La Presidenta acusó de golpistas a jueces y fiscales por la marcha del 18-F

LA NACIÓN

Domingo 22 de febrero de 2015

La presidenta Cristina Kirchner dobló ayer la apuesta en su pelea contra el Poder Judicial y elevó al extremo la escalada con los jueces y fiscales. Mediante una carta pública denunció que “el verdadero hecho político e institucional de la marcha del 18-F fue la aparición pública y ya inocultable del Partido Judicial” al que descalificó por “opositor”, “destituyente” e intentar “desestabilizar al Poder Ejecutivo y desconocer decisiones del Poder Legislativo”.

Se trató de su primera respuesta a la masiva “Marcha del Silencio” del miércoles último, convocada por los fiscales como homenaje a la sospechosa muerte del fiscal de la AMIA Alberto Nisman. La Presidenta terminó de enfurecerse por la complicación al día siguiente de varias causas judiciales que afectan a funcionarios kirchneristas.

De su puño y letra, la mandataria publicó una extensa “reflexión” en su página web y en su cuenta de Twitter mientras descansaba en la residencia oficial de Chapadmalal, de donde regresaría hoy.

“¿Viste lo que te dije sobre el Partido Judicial? Porque además de ser Partido, es opositor y destituyente del Gobierno. Pero no de cualquier Gobierno. De este Gobierno”, ironizó con su pluma Cristina Kirchner.
La particular dureza de la carta generó reacciones negativas entre los principales referentes opositores, así como entre jueces y fiscales (ver página 10).

Por el contrario, fue apoyada por las figuras oficialistas que hablaron del tema. El ministro del Interior y precandidato presidencial kirchnerista, Florencio Randazzo, respaldó la ofensiva de Cristina.”Ni el partido judicial, ni los buitres de afuera, ni los rapiñeros de adentro podrán detener este proyecto político”, dijo en un comunicado. También Daniel Scioli habló tras la difusión de la carta. “Algunos buscaron la oportunidad de un golpe político, tanto en la desgracia como en la marcha. Han querido aprovechar una situación para sembrar zozobra, desesperanza. Se han puesto muy en evidencia”, señaló. El ministro Julio De Vido y el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, también apoyaron la carta de Cristina Kirchner.

La Presidenta dejó los eufemismos de lado. “El 18-F fue decididamente una marcha opositora, convocada por fiscales y apoyada por jueces y todo el arco político opositor”, dijo en su misiva cargada de adjetivos.

“El 18-F no es el homenaje a un fiscal, ni siquiera un reclamo insólito de justicia, sino el bautismo de fuego del Partido Judicial”, arremetió.

Señaló en su ofensiva que el Poder Judicial “articula con los poderes económicos concentrados y fundamentalmente con el aparato mediático monopólico, intentando desestabilizar al Poder Ejecutivo y desconociendo las decisiones del Legislativo. O sea, un súper poder por encima de las instituciones surgidas del voto popular”.

Cristina dijo que se trata de “el nuevo ariete contra los Gobiernos Populares, que suplanta al Partido Militar en el rol que, en el trágico pasado, asumiera respecto de Gobiernos con Legalidad y Legitimidad democrática”.

“Este Partido Judicial -agregó- funciona como armadero de causas, al mismo tiempo cajonea otras.”

En su carta de 17.647 caracteres y 2985 palabras, titulada “El 18-F, bautismo de fuego del Partido Judicial”, la mandataria escribió que “la libertad de prensa, por suerte no sufre mella. La cadena nacional del desánimo y el odio, comandada por Clarín, goza del privilegio de la libre expresión los 365 días del año”.

A Clarín y LA NACION criticó especialmente por la compra de Papel Prensa y la supuesta lentitud judicial en avanzar con esa causa, y por las cifras de concurrentes que dieron de la marcha del 18-F, basadas en datos de la Policía Metropolitana y de las fuerzas de seguridad nacionales.

“Basta mirar las tapas de ambos diarios del día 19 de febrero -conjeturó sobre LA NACION y Clarín- y sus documentos fotográficos para que la cifra mencionada de ¡400.000 personas! resulte patéticamente absurda y políticamente armada” (ver página 12). “¿Por qué entonces ese evidente empecinamiento en agregarle ceros a una marcha?”, se preguntó.

Después se refirió directamente a los fiscales que convocaron a la manifestación. “No deja de ser una curiosidad que dos de ellos (los fiscales) fueron acusados por familiares de las víctimas de obstaculizar la causa Amia y la tarea del propio Nisman”, denunció.

Interpretó que la marcha “no fue para nada un acto de homenaje” y que “se pudo ver en vivo y en directo, a dirigentes políticos riéndose a carcajadas y a manifestantes llevando carteles con leyendas ofensivas e insultantes contra el gobierno”.

“Tampoco fue una marcha del “silencio”, porque el mismo fue sonoramente roto por un orador sindical integrante de una central obrera ferozmente opositora al gobierno”, dijo en referencia a Julio Piumato, que encabezó el 18-F junto a los fiscales por ser titular del sindicato de trabajadores judiciales, que hace dos años era kirchnerista.

En su ataque furioso, Cristina señaló que “fue una marcha de varios integrantes de un Poder del Estado, el Judicial, contra otro Poder de la Constitución: el Ejecutivo”. Y en su visión conspirativa, vinculó al “Partido Judicial” con “los grandes medios y grupos económicos”.

LA DEFENSA DE TIMERMAN

El canciller Héctor Timerman dijo ayer que tiene conocimiento de que el fiscal fallecido Alberto Nisman había preparado un escrito en el que pedía su detención, y afirmó que se defenderá en los tribunales contra la acusación. “Yo sé que Nisman preparó un borrador pidiendo mi arresto, yo sé que lo que él denunció no es cierto y me defenderé en los tribunales”, afirmó Timerman en una entrevista con la BBC. El canciller expresó que está preparado para defenderse ante los tribunales: “Estoy listo, puedo ir mañana, a la hora que me llamen”. “No tengo nada que esconder. Ni la Presidenta ni yo hicimos nada malo, al contrario, hicimos más que cualquier otro gobierno para saber quién cometió el terrible crimen contra la AMIA”, dijo en relación con el atentado contra la mutual judía; acusó al Grupo Clarín de estar “usando el caso” y defendió el memorándum con Irán..

Sin nexos con la Justicia, preocupa al Gobierno el avance de las causas

LA NACIÓN

Domingo 22 de febrero de 2015

El temor real de la presidenta Cristina Kirchner es que la legitimación de los fiscales y los jueces por la masiva Marcha del Silencio del miércoles último en homenaje al fiscal Alberto Nisman termine por acelerar varias de las 300 causas en trámite contra sus funcionarios y familiares y complique el regreso al llano de todos ellos a partir de diciembre próximo.

“Cristina está decidida a morir con las botas puestas. Su plan es doblar la apuesta”, confiaron a LA NACION altas fuentes de Balcarce 50. Está convencida de que esos jueces y fiscales la quieren condenar y poner en prisión luego de que deje el poder. “Hay causas complicadas y el tema de fondo es cómo irse y construir una salida del poder sin problemas judiciales”, comentó uno de sus asesores del Poder Ejecutivo.

La Casa Rosada rompió todos los puentes con los jueces. Incluso los de la ex SIDE: perdió a todos los interlocutores con ellos. Sólo le queda la pelea política y las bravuconadas. Uno de los casos que más le preocupan a Cristina es que el juez federal Claudio Bonadio podría citar a indagatoria en marzo próximo a Máximo Kirchner, hijo de la Presidenta, y al empresario Lázaro Báez por la causa de Hotesur SA, donde se investiga presunto lavado de dinero. Y la propia Cristina podría quedar imputada en la denuncia por encubrimiento a Irán en el atentado a la AMIA que inició Nisman y continúa el fiscal Gerardo Pollicita. Máximo Kirchner no tiene fueros y eso preocupa en Olivos.

También inquieta la posibilidad de que Bonadio involucre al ministro de Planificación, Julio De Vido, en la causa por la tragedia de Once, donde aún no está imputado.

La estrategia para enfrentar a jueces y fiscales es culparlos de “golpistas” y “destituyentes”. Mientras tanto, Cristina evalúa si en lugar de volver al llano intentará ocupar una banca con fueros parlamentarios.

El otro plan es la amenaza lisa y llana. El secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, les dijo anteayer a jueces y fiscales que “ni lo sueñen, ni saben dónde se meterían” si investigan causas, en una amenaza velada que generó polémica.

El nerviosismo ganó a la Casa Rosada el día posterior al 18-F cuando se evaluó la masiva adhesión a la Marcha del Silencio y en esas horas fue confirmado el procesamiento del vicepresidente Amado Boudou que lo dejó al borde del juicio oral; el juez federal Claudio Bonadio fue ratificado en la causa Hotesur y fue citada a indagatoria la procuradora del Tesoro, Angelina Abbona.

Al día siguiente fue arrestado Alejandro Vandenbroele por pedido de la justicia uruguaya y un juez de Nevada resolvió difundir públicamente la ruta del dinero K.

El Gobierno no tiene en carpeta ningún conejo de la galera como los intentos anteriores de controlar la Justicia con una reforma judicial o “democratización” y un nuevo Código de Procedimientos Penales para favorecer a los fiscales cercanos.

Un funcionario confió ayer que el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, podría intentar una gestión ante los jueces de Comodoro Py. El estudio de Darío Richarte y Diego Pirota, con lazos con la ex SIDE que comandaba Antonio “Jaime” Stiuso, fue desplazada de la defensa de funcionarios, entre ellos, de Amado Boudou. “Todos los puentes están rotos”, dijo un funcionario. Incluso, el ahora jefe de la Secretaría de Inteligencia, Oscar Parrilli, fue rechazado como interlocutor por los jueces. ¿Qué se le puede confiar?”, dicen allí. Un alto funcionario confió a LA NACION “que la carta de Cristina no es buena porque va a unificar corporativamente a los fiscales y a los jueces” y que “profundizará la fractura” que parece irreversible..