Inquieta al Sciolismo los limites que fija el Gobierno

La Nación, sábado 22 de agosto

Pese a que la presidenta Cristina Kirchner aseguró que había decidido no enojarse nunca más, su discurso de anteayer por cadena nacional, sonriente y con un tono conciliador, demostró fastidio y desconfianza hacia el candidato a presidente del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, al punto de que en el sciolismo hicieron la lectura de que la mandataria buscó “marcarle la cancha”.

Según pudo saber LA NACION, Scioli está resignado a que la Presidenta buscará condicionarlo durante toda la campaña hasta las elecciones presidenciales del 25 de octubre próximo y aún hasta el final de su mandato, el 10 de diciembre próximo. Por eso ayer había preocupación en el entorno sciolista por la difícil incursión a la Casa Rosada.

“El perfil propio se irá construyendo gradualmente si ganamos las elecciones, después de asumir”, dijo un funcionario de la provincia. “El temor es el ruido enorme que puede producir en la campaña si no se modera, como quieren los gobernadores del PJ”, confió otra fuente del sciolismo.

Según confiaron a LA NACION fuentes de la Casa Rosada, Cristina comentó en su intimidad que se involucrará más en lo que queda de la campaña. Considera que en la etapa anterior ella se apartó y Scioli obtuvo en las primarias un 38,4% de los votos, menos de los 50 puntos que ella sacó en las PASO de 2011. Ese contraste lo manifestó dos veces en su último discurso por cadena nacional. “Esta campaña no es contra Scioli, sino contra el Frente para la Victoria, no empezó ahora, sino en 2011 cuando triunfamos en las PASO, con el 50% de los votos”, destacó Cristina.

El deseo de “marcarle la cancha” a Scioli, a juicio de kirchneristas y sciolistas, quedó al desnudo en varios pasajes. Ella le recordó a Scioli que era “amigo” del candidato presidencial de Cambiemos, Mauricio Macri, a quien le atribuyó complicidad en la caída del gobierno de Raúl Alfonsín en 1989. “Leía declaraciones de Daniel [Scioli], que le habías visto la peor cara al jefe [por Macri]; yo sé que vos eras amigo de él, y la verdad que muchas veces uno sufre desilusiones”, dijo la mandataria.

“La cara, Daniel, es la misma que tuvo siempre, del grupo que contribuyó a que cayera Alfonsín, que fue absuelta por la Corte menemista en el contrabando de Sevel, que causó la división en tres partidos de Morón cuando cayó Rousselot por la estafa de las cloacas. Es la misma cara de siempre”, lo adoctrinó, sonriente.

Luego en uno de los balcones de la Casa Rosada, la Presidenta les subrayó a sus militantes que Scioli y su candidato a vicepresidente, Carlos Zannini, mano derecha de Cristina, “seguirán y continuarán estas políticas” como una seria advertencia contra una “traición al pueblo” al candidato presidencial que estaba a su lado. Cristina desconfía de que Scioli haya dicho antes de las PASO que “cambiará lo que haya que cambiar”. “¿Saben por qué [seguirán esas políticas]? Porque han participado de ellas, pero porque hay un pueblo que no está dispuesto a dar ni un solo paso marcha atrás”, dijo.

Además, la Presidenta anunció un proyecto de ley que supone un serio condicionamiento para cualquier futuro presidente, incluido Scioli. Prohibiría la venta de las acciones que la Anses tiene en varias empresas privadas sin antes acordarla con los dos tercios del Congreso. Scioli y Macri tienen ese plan entre sus proyectos. La Presidenta, además, enumeró decenas de obras hídricas nacionales y excluyó las de la provincia gobernada por Scioli. Cristina no mencionó ninguna que sirviera para evitar las inundaciones en los municipios afectados hace dos semanas.

El sciolismo también interpretó con suspicacia la bandera que colgó la militancia de un balcón del Patio de las Palmeras. Decía: “Zannini para la Victoria”. Habían borrado el nombre de Scioli. La ministra de Economía bonaerense, Silvina Batakis, también generó tensiones cuando dijo que había reservas escasas en el Banco Central, en medio de la suba del dólar paralelo a 15,55 pesos.

En todos los ministerios del Gobierno está avanzado el presupuesto de 2016 y sólo falta que el ministro de Economía, Axel Kicillof, lo envíe al Congreso a mediados de septiembre. Pero no hubo ninguna consulta con Scioli, a quien Cristina apoya para que sea su sucesor..

Incomodidad del Gobierno al confirmarse que Ariel Vazquez militaba en la UCR

La Nación, sábado 22 de agosto

La sospechosa muerte del militante radical Jorge Ariel Velásquez dejó ayer al gobierno de Cristina Kirchner en una situación de visible incomodidad. Pocas horas después de que la Presidenta aseverara por cadena nacional que “la víctima no era militante radical” y que la oposición quería “usar políticamente su muerte”, aparecieron fotos y testimonios que evidenciaron que Velásquez militaba en la juventud radical.

Incluso, la jefa del Estado se había solidarizado con la agrupación Tupac Amaru, que lidera la dirigente social kirchnerista Milagro Sala, y dijo que Velásquez “estaba afiliado al Partido por la Soberanía Popular”, que conduce la propia Sala, a la cual buscó victimizar.

Pero los familiares de Velásquez dijeron públicamente que esa afiliación había sido compulsiva porque Sala exige ese requisito a los jóvenes para poder estudiar en la escuela de adultos Germán Abdala, lo cual mostró el oscuro rostro del clientelismo jujeño. Más aún, abrió las sospechas de que Velásquez, al pasarse a la UCR, pudo haber sido víctima de un ajuste de cuentas político.

Apenas se enteró anteayer del deceso del joven militante, la Presidenta pidió informes urgentes al gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, a sus fuerzas de seguridad e inteligencia, y a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, nexo oficial con Sala. Su ministerio le transfiere a Tupac giros mensuales millonarios del presupuesto nacional.

El temor de la Presidenta consiste en que el caso exponga a su aliada Sala, a quien ubicó como quinta candidata a diputada por el Mercosur y cuyos militantes están sospechados de haber atacado a la víctima, justo en una provincia donde el Frente para la Victoria (FPV) tendrá el 25 de octubre una elección complicada.

Según pudo saber LA NACION, ése fue el motivo por el cual Cristina le dedicó ayer varios párrafos a la defensa de la controvertida Sala. En Jujuy, el FPV ganó las elecciones presidenciales: su candidato Daniel Scioli obtuvo 41,6% de los votos y los opositores Sergio Massa (UNA) y Mauricio Macri (Cambiemos) 26,9% y 23,2%, respectivamente. Pero en las elecciones de diputados nacionales, UNA y Cambiemos presentaron una lista unificada que le ganó al FPV por 50,5 a 39,7%. El dato que inquieta a Cristina, a Scioli y a Fellner, que buscará su reelección: UNA y Cambiemos llevarán un candidato a gobernador unificado, el radical Gerardo Morales.

Cerca de Fellner y Scioli aseguraron a LA NACION que ellos exigen el esclarecimiento del caso, pero confían en la fiscal Silvia Farall, que dijo que se trataba de un robo, pese a que otros testigos mencionaron una pelea de Velásquez con militantes de Sala el día anterior a las PASO. Esto incomodó a Fellner, a Scioli y a Cristina Kirchner. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, buscó ayer minimizar el tema, y dijo que “no pareciera tener nada que ver con lo político” y que “hay tres personas detenidas” que “no tienen nada que ver” con la militancia..