El sciolismo busca superar la pelea por la interna bonaerense

LA NACIÓN, lunes 24 de agosto de 2015

Luego de una fuerte crisis interna que duró casi tres semanas, la presidenta Cristina Kirchner acordó un endeble pacto de convivencia con el candidato presidencial del Frente para la Victoria (FPV), Daniel Scioli. Pero antes hubo una feroz pelea que involucró al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, por un lado, y por otro al gobernador bonaerense, Scioli, y sus ministros de Justicia, Ricardo Casal, y de Seguridad, Alejandro Granados.

Según pudo saber LA NACION, Scioli dio explicaciones en estas semanas a cada una de las recriminaciones de la Presidenta y ella aceptó sus argumentos de manera parcial. La desconfianza continúa y el interrogante que quedó flotando en el oficialismo es cómo será la convivencia futura entre el kirchnerismo y Scioli, y más aún si éste llega al poder en diciembre próximo.

Aníbal Fernández, que era precandidato a gobernador del FPV, acusó ante Cristina a Scioli, a Casal y a Granados por el informe del periodista Jorge Lanata en Canal 13 del domingo 2 de agosto, una semana antes de las primarias del 9 de agosto, que lo vinculó al triple crimen de General Rodríguez de 2008 y al tráfico de efedrina. Los culpó de hacer campaña aliados a Clarín en favor del otro precandidato a gobernador del FPV, Julián Domínguez.

La principal acusación de Aníbal a Scioli y a Casal era que habían dejado ingresar “seis veces” (en realidad, fueron dos veces) a los periodistas Lanata y Rodrigo Alegre en el penal de General Alvear para entrevistar a Martín Lanatta, condenado a cadena perpetua por el triple crimen. Lanatta vinculó a Aníbal con las tres muertes y con la efedrina. Según confiaron a LA NACION altas fuentes oficiales, Scioli explicó a la Presidenta y Aníbal que Casal los autorizó porque existía un permiso de la jueza de ejecución de Mercedes, Marcela Otermin, al Servicio Penitenciario de la provincia.

“Scioli explicó que Casal le avisó a Aníbal que había una orden judicial, pero que Aníbal no le dio pelota porque dijo no conocer a Lanatta. Entonces Casal autorizó y Scioli aseguró que él, ocupado en la campaña, nunca se enteró de esa gestión”, dijo un funcionario del Poder Ejecutivo.

“No era una orden, sino un permiso. Casal tendría que haber dilatado todo hasta después de las PASO. Pedir más informes, aprobación de los familiares de las víctimas, etcétera. Hay maneras.”, reflexionó la fuente.

En el equipo de Lanata precisaron que ellos ingresaron sólo dos veces, una Alegre y otra el propio Lanata.

En el Gobierno dicen que “Scioli no podía desconocer que Lanata iba a entrar en la cárcel, pero no quiso enfrentarse al Grupo Clarín ni a Lanata antes de las elecciones y comprarse un escándalo”. Scioli hizo trascender que está enojado con Casal. Cristina y Aníbal aceptaron las explicaciones, pero no terminan de creerle. Sigue la desconfianza.

El escándalo interno estalló el lunes 3 de agosto, pero se mantuvo en reserva. La Presidenta le creyó a su jefe de Gabinete y le dio su apoyo público para las PASO, en detrimento de Domínguez. Finalmente, ganó Aníbal las primarias 21 a 19%.

Desde el lunes 10, el mal manejo de la crisis de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires fue el campo de batalla verbal entre Aníbal Fernández y Scioli, por lo que se sucedieron tensas conversaciones secretas entre Scioli, Cristina y Aníbal Fernández. Pero el origen de la tensión era la efedrina.

También varios gobernadores del PJ, como Eduardo Fellner (Jujuy), José Luis Gioja (San Juan) y Maurice Closs (Misiones), que representan a sus pares, conversaron con ministros y funcionarios allegados a Olivos: Eduardo De Pedro, Carlos Zannini y Axel Kicillof. Los caudillos del PJ pedían “aflojar las peleas y tranquilizar las aguas” porque “esta inestabilidad puede hacernos perder las elecciones presidenciales del 25 de octubre”.

Aníbal y Cristina aceptaron bajar el tono porque todos, incluido Scioli, necesitan mejorar el 38,4% de los votos en las PASO para poder ganar en primera vuelta las presidenciales.

En Olivos, Cristina culpó a Scioli de tener buena relación con el Grupo Clarín; de menospreciar a La Cámpora en el búnker del Luna Park tras las PASO; de no dejar hablar el domingo del triunfo a Zannini, candidato a vicepresidente de Cristina; de haber sacado un mal resultado sin presencia de ella en la campaña, y de haber dicho “que va a cambiar lo que haya que cambiar” del modelo. Las inundaciones eran una discusión colateral.

Scioli y Aníbal limaron diferencias la última semana. Se hicieron bromas en público el jueves último cuando el primero firmó la refinanciación de la deuda provincial en la Casa Rosada y al día siguiente hicieron un acto de campaña juntos.

La Presidenta creyó en una conspiración: Scioli y Casal jugaban para Julián Domínguez contra Aníbal en los mismos estudios de Canal 13. Hasta Domínguez había ido a bailar al show de Marcelo Tinelli, amigo de Scioli. Era el complot perfecto de Scioli, Canal 13 y el Grupo Clarín.

Por eso Aníbal atacó a Scioli cuando dijo que tras su viaje a Italia en plenas inundaciones le preguntó si “trajo alfajores”. Interpretó el humor de Olivos..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s