El gobierno quiere el blanqueo por los jubilados y para reactivar la economia – Programa emitido el sábado 28 de mayo

Editorial
Mariano Obarrio

Mariano
Mariano Obarrio, conductor UCV

Verdades en la mesa
Mariano Obarrio y José Antonio Díaz

José Antonio
José Antonio Díaz, columnista económico UCV

Entrevista I
Jorge Triaca

Jorge Triaca
Jorge Triaca, Ministro de Trabajo

 

Entrevista II
Diana Goral

Diana Goral
Diana Goral, Fiscal General

Entrevista III
Sergio Weretilnek

weretilneck
Alberto Weretilnek, Gobernador de Río Negro

 

Últimas Verdades
Mariano Obarrio y José Antonio Diaz

Mesa Mariano y José
FM Concepto 95.5

El veto de la Ley antidespidos cerró un capítulo. Programa emitido el 21 de mayo

Editorial
Mariano Obarrio

Mariano Obarrio
Mariano Obarrio, conductor UCV

Verdades en la mesa
Mariano Obarrio y José Antonio Díaz

José Antonio
José Antonio Díaz, columnista económico UCV

Entrevista I
Mario Das Neves

Mario Das Neves
Mario Das Neves, Gobernador de Chubut

Entrevista II
Joseph Humire

Joseph Humire
Director ejecutivo, Center for a Secure Free Society

Entrevista III
Alfredo Atanasof

alfredo atanasof
Alfredo Atanasof

Últimas Verdades
Mariano Obarrio y José Antonio Diaz

Mesa Mariano y José
FM Concepto 95.5

 

Macri presionado por el Congreso y Cristina procesada por la Justicia – Programa emitido el sábado 14 de mayo

Editorial
Mariano Obarrio

Mariano Obarrio
Mariano Obarrio, conductor UCV

Verdades económicas
José Antonio Díaz

José Antonio
José Antonio Díaz, columnista económico UCV

Entrevista I
Nicolás Massot

Nicolas Massot
Nicolás Massot, jefe bloque PRO en Cámara de Diputados de la Nación

Entrevista II
Guillermo Lipera

Guillermo Lipera
Guillermo Lipera, presidente del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires

Entrevista III
Marco Lavagna

Marco Lavagna
Marco Lavagna, Diputado Nacional PBA (Frente Renovador)

 

Entrevista IV
Martín Redrado

Martín Redrado
Martín Redrado, ex presidente BCRA

Últimas Verdades
Mariano Obarrio y José Antonio Diaz

Mesa Mariano y José
FM Concepto 95.5

Programa emitido el 7 de mayo

Editorial
Mariano Obarrio

Verdades en la mesa
Mariano Obarrio y José Antonio Díaz

Entrevista I
Graciela Ocaña

Entrevista II
Héctor Daer

 

Entrevista III
Hugo Quintana

Últimas Verdades
Mariano Obarrio y José Antonio Diaz

No todo es la macro, Macri… También es la política

Cristina Kirchner había descubierto que todo el secreto de la economía era poner dinero en los bolsillos de la gente para asegurar el consumo (y de paso los votos). Por arte de magia, una mano invisible iba a empujar a los empresarios a que invirtieran sin parar, iba a mejorar la productividad, aumentar el empleo y las empresas iban a traer los dólares porque ella les garantizaba consumo y rentabilidad.

Y lo decía con todas las letras, de ese modo, en el atril. Ustedes inviertan, yo les aseguro el consumo con el modelo: la redistribución del ingreso y ampliación de derechos.

No importaba que aumentara el gasto público, la emisión o la inflación. Ni que el régimen se robara todo. Ni que las obras no se terminaran. Ni que los trenes chocaran. Ni que aumentara la pobreza. Ni que hubiera que tapar todo con planes sociales y con prensa amiga. Ni que los testaferros llenaran bolsos, valijas y aviones dirigidos a pagar cometas y lavar dinero, adentro y afuera.

Pan y circo. Dinero en el bolsillo y futbol para todos.

El modelo de inclusión social, redistribución del ingreso y matriz diversificada estaba condenado al éxito. Más dinero para el pueblo, más consumo, más inversión y sanseacabó. Crecimiento a tasas chinas para siempre. Cuando fallaba era porque “se nos cayó el mundo encima”. O por culpa de la prensa, los militares, los sindicatos, los empresarios, los formadores de precios, los especuladores, los banqueros, las cuevas… ah no, esos son de los nuestros.

Había que tener una mente muy colonizada por el imperio, ser muy gorila o tener oscuros intereses para no entender esa verdad tan simple que hasta un niño podía comprender y que Néstor y Cristina le enseñaron a su pueblo. Mientras recaudaban a lo bestia.

Las nociones de economía no importaban, eran meras construcciones conservadoras. Cipayismo. Solo importaba la política, el líder, su relación con el pueblo. Populismo puro.

El problema fue la realidad. La inflación creció hasta el 700%, la devaluación 260%, se fugaron 30 mil millones de dólares y el populismo se desmadró: la pobreza trepó al 29%, 18 millones de planes sociales, déficit energético, importación de combustibles por 13.000 millones de dólares, cortes de luz y de gas, cepo cambiario, trabas a las importaciones y exportaciones y default.

La economía se estancó, el dólar se atrasó, los costos escalaron, la competitividad cayó y comenzaron suspensiones y despidos, aunque siempre disimulados por los aprietes a empresarios, al estilo Moreno.

El desajuste implosionó pero ahora la culpa era de la gente, que quería cambiar por Macri. El Plan Bomba. Llegó el cartonero.

El péndulo se fue al otro extremo. Para revertir tanto desequilibrio montado por ineptos y fanáticos, Mauricio Macri apuesta todo a resolver la macroeconomía: bajar el déficit, la inflación y a esperar las inversiones y la obra pública. Sigue a rajatabla su receta. Eliminó el cepo, devaluó, cortó el gasto, subió tarifas, bajó impuestos y retenciones, frenó la emisión y salió del default. Y la verdad lo hizo muy bien.

El efecto del ajuste era esperable: la inflación se dispara, las tarifas angustian, la nafta, los colegios, las prepagas, el supermercado, todo aumenta, y las empresas despiden pero ya no está la mano dura de Moreno.

El sinceramiento era necesario, pero sin anestesia duele y mucho. Problema de los populistas. Otra mano invisible se ocupará de arreglar las cosas en el segundo semestre. La que generará riqueza y solita la redistribuirá. La política es veneno, contamina a los idóneos, sólo importa la gestión, el profesionalismo técnico y afuera los políticos.

El pensamiento mágico no es solo del populismo estatista. Entre el populismo y el mercado debe mediar la política, esa anestesia que sirve para las cirugías más importantes, sin que el paciente muera por exceso de dolor.

Esa que hace que los ajustes sean más llevaderos y preparan a la sociedad para un nuevo tiempo. Esa que sirve de puente entre el sufrimiento y la prosperidad. Eso que hace un padre de familia cuando debe privar a sus hijos de costumbres caras y a cambio le regala cosas más económicas.

Esa que, mientras esperamos la bonanza, puede apelar a la mística. Una agenda social con foco en recuperar los recursos humanos, a los que menos tienen, con trabajos intensivos, breves y movilizadores detrás de una ilusión tangible.

Un plan de trabajo-formación que integre empresas, sindicatos, Iglesia, ONGs y organizaciones sociales con municipios, provincias y Nacion para recuperar parques, desiertos, barrios, hospitales, escuelas, veredas, clubes, canchas de fútbol, polideportivos. Con cuadrillas organizadas por barrios, en todos los rubros del mercado, con financiamiento internacional y con una mesa de diálogo entre todos los sectores. ¿Por qué no? Eso es política. No todo es la macro, Macri. Es la política…

La tecnocracia debe hacer su trabajo. Y está muy bien. La política el suyo. Es lo que amiga al líder y a su pueblo. Es el motor de arranque de un sueño. Si sólo se busca generar expectativas con anuncios de obras e inversiones, que necesariamente requerirán tiempo, hay un riesgo grande. No enamoran los anuncios: hay experiencia reciente de atriles, cadenas nacionales, autocelebraciones, que nunca se cumplieron. Tal vez ahora sea diferente pero faltan meses para comprobarlo. ¿Mientras tanto? El movimiento se demuestra andando. El puente entre el ajuste y el gran país que soñamos requiere de otra agenda y de nuevas herramientas. Es la política.

 

¡FELIZ DIA DEL TRABAJADOR! BRINDEMOS POR MAS TRABAJADORES Y MENOS OLIGARQUIA NUEVA RICA SIGLO XXI

No pueden desearnos Feliz Día los que le robaron al pueblo trabajador y se convirtieron así en oligarquía nueva rica del Siglo XXI. Tampoco pueden felicitar a nadie quienes apañaron y aún defienden a quienes saquearon en bolsos, valijas y bóvedas, los recursos de todos en nombre de los Trabajadores y los que no hicieron más que traicionarlos.

La “dignidad del trabajador” incluye la obligación de honrarlo con el servicio, sin servirse de él ni de sus recursos. Los trabajadores que hoy pagamos más ganancias que los jueces –que no tributan por cierto- debemos hacerlo porque los supuestos representantes de la distribución del ingreso robaron nuestra plata al grito de “con la del pueblo no se jode”.

No pueden decir Feliz Día del Trabajador quienes en todo el año 2015 dejaron de pagar 8300 obras públicas mientras emitían dinero para aumentar sus gastos de campaña, de cometas, de subsidios y de clientelismo, y con ello dejaron en la calle a 30 mil obreros de la construcción, paralizaron la cadena, y elevaban la inflación, que es el peor impuesto sobre los Trabajadores. No les crean, compañeros, nos estafaron y abusaron de nuestra confianza durante muchos años.

Tampoco pueden decir Feliz Día del Trabajador quienes degradaron la cultura del trabajo con dádivas y prebendas con los cuales quisieron disciplinar a los pobres y los obligaban a buscar la limosna y la caridad en lugar de trabajo. Eso sí, siempre debían estar dispuestos a ir a los actos para aplaudir a la gritona. La mentira fue advertida por el pueblo que puso limites claros y les dio la espalda a los impostores.

Estos farsantes lograron 2 o 3 millones de jóvenes que no trabajan ni estudian y que quedan a merced del comercio de drogas para sobrevivir. Que sólo sueñan con convertirse en delincuentes para no trabajar. Consiguieron arruinarles la vida a miles de hijos y de familias con padres ausentes y enajenados. Que venden 1 gramo de marihuana a 50 pesos y 1 gramo de cocaína a 400 y que sólo se llevan el 20%.

Más allá de la changa, esos y otros miles de jóvenes tienen ahora serias dificultades para insertarse en el mercado laboral por su falta de costumbre, disciplina y compromiso con el trabajo. Los patrones ya no confían en sus cualidades y deben afinar las búsquedas al máximo porque si bien hay miles de desocupados quedan pocos “trabajadores”.

La peor destrucción que dejaron aquellos oligarcas nuevos ricos del Siglo XXI, enfermos del poder, no fue haber destruido puestos de trabajo sino haber destruido la cultura trabajadora y así haber aumentado a 18,3 millones los planes sociales y haber reducido, entre otras cosas, en 500 mil personas la población económicamente activa según el Indec.

Desear un Feliz Día del Trabajador es apostar a recuperar nuestros recursos humanos, con planes integrales e intensivos de formación. Con un gran acuerdo de integración entre Gobierno, empresas, sindicatos, organizaciones sociales, sociedad civil, Iglesia, provincias, municipios y otros tantos actores que deben formar, capacitar, generar trabajos de corto plazo, rápidos y efectivos, sobre la base de las necesidades urgentes de nuestra deteriorada infraestructura y de nuestros desaprovechados recursos naturales.

La urgencia por mejorar nuestra infraestructura básica, los barrios, las escuelas, las calles, las plazas y los hospitales debería ser la oportunidad para que todas las fuerzas vivas de un país se conjuguen mancomunadamente para generar equipos de trabajo en el terreno para formar y capacitar a los nuevos trabajadores de la recuperación económica y del futuro. Quién lo haga podrá gritar con fuerza FELIZ DIA DEL TRABAJADOR!