La impostura de la Doctora no tiene límites

La impostura de la Doctora no tiene límites. Dice que su gobierno nunca creó impuestos, pero el impuesto inflacionario está matando a la economía, pulverizó la competitividad y está desenmascarando el modelo. Además, elevó alícuotas de impuestos y retenciones, la presión tributaria es la mas alta en años, agravada y alimentada por la suba de precios, el déficit fiscal y el enorme gasto público.

Asegura que nacionalizó YPF y la rescató del colonizador español, y que nunca debería haber sido privatizada, pero ella fue la principal impulsora de los proyectos privatizadores de la petrolera nacional en los 90, cuando en 1992 defendió el pase a manos privadas como legisladora provincial de Santa Cruz y Oscar Parrilli lo justificó y celebró como miembro informante e hizo votar la ley como diputado nacional.

En 1999 la Doctora respaldó como senadora nacional la compra de Repsol impulsada por Menem y ella era esposa del gobernador petrolero Nestor Kirchner, que se había beneficiado durante toda la década con el cobro de regalías y generó los “fondos de Santa Cruz”, girados al exterior con asesoramiento de Domingo Cavallo.

Sostiene que el déficit fiscal no es por mala administración de su gobierno, sino por las elevadas importaciones de energía y los subsidios necesarios para que no se caiga la economía. ¿Y que son las subas de importaciones y el pago de subsidios sino mala administración del recurso energético? ¿Quién perdió el autoabastecimiento en los 2000? Entonces alecciona que en los 90 había petróleo excedente para exportar porque no había industrias y la gente no trabajaba tanto como ahora. Sin embargo, además del natural crecimiento de la demanda cayeron la producción y las reservas de hidrocarburos en su gestión. En este punto cruje el relato.

La crítica a los 90 la comprende a ella. Fue amiga y compañera de ruta de Cavallo, que era principal asesor economico de su marido gobernador, lo recibía en Santa Cruz semanalmente, lo reivindicó como el mejor cuadro técnico del menemismo, y dijo que era el que llevaba adelante la gestión del riojano mientras este se iba a jugar al golf. (Ver video)

Ella respaldó la convertibilidad, se presentó a elecciones durante toda la década del 90 junto a la boleta de Carlos Menem, y rechazó la posterior devaluación de Duhalde porque junto con Néstor Kirchner, que declinó ser jefe de gabinete del bonaerense, decían que el país iba a estallar y que Duhalde podía verse obligado a renunciar en 15 días. Esa devaluación tan temida, y hecha a los apurones, luego serenó la crisis y fue uno de los pilares del record de recaudación de su marido presidente junto con la suba del precio de la soja.

Entonces, ella y él, sí se acercaron a Duhalde y hasta lo usaron como padrino político para ser gobierno. Tomaron su discurso y el de Roberto Lavagna y lo radicalizaron. Todo lo anterior, que ellos defendieron cuando otros reclamaban el cambio de rumbo, era entreguismo, basura, Consenso de Washington, neoliberalismo.

Pero claro, nadie se acordaría de los 90, cuando ella, la Doctora, sostenía que ya no existen las categorizaciones de derecha y de izquierda porque se cayó el Muro de Berlín. Defendía la alianza del peronismo con el liberalismo, y elogiaba las políticas de Cavallo. Hoy en sus discursos no hace más que descalificar a la derecha, la vincula con las políticas de los 90, y se presenta como la creadora de una nueva corriente política y económica predestinada a dejar su huella en la historia, una epopeya revolucionaria que liberará para siempre a la Nación de los cipayos y gorilas.

La impostura de la Doctora no tiene límites.

Escuchá a Mariano Obarrio todos los sábados de 9 a 11 en Unas Cuantas Verdades por radio El Mundo AM1070 o haciendo click aquí.

Un comentario en “La impostura de la Doctora no tiene límites”

  1. Agregaría que la compra encubierta de parte de YPF a Repsol por los Kirchner a través de Eskenazi fue la causa de la falta de exploración de petróleo durante los últimos años, pues los K querían pagar las acciones con las ganancias de YPF sin poner un mango. Entonces se retiraban el 100 % de las ganancias en lugar de invertir en la empresa. Privilegiaron su interés personal sobre el interés del país. Y ahora tenemos que importar. Qué patriotas!!!!!!

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