De Viedma al Norte, delirios de una Estadista en apuros

El cortoplacismo de la Doctora llega a extremos inesperados. Propuso trasladar la Capital a Santiago del Estero por el solo hecho de estar en esa provincia, y tener algo para anunciar a pocos días las elecciones de intendentes locales. Paradójicamente lo hizo invocando una necesidad estratégica y de largo plazo. Pero su objetivo era perentorio: revolucionar a una provincia con ideas demagógicas.
Santiago del Estero, como todo el interior argentino, es un lugar maravilloso y lleno de potenciales riquezas. Es sin dudas un lugar de futuro y parte de la Argentina que viene. Pero la Doctora la eligió, para el traslado, por otros motivos. Es la provincia de un amigo suyo: “su” presidente provisional del Senado, Gerardo Zamora, al que ella designó para reemplazar en algún momento de necesidad al propio Amado Boudou, caído en desgracia por problemas con la Justicia.
Es el gobernador radical más fiel al kircherismo. El que le garantiza a Ella triunfos electorales por más del 80%. Muchos recursos canalizó el Gobierno nacional a través de Santiago del Estero. Muchos manejos de dinero público que algún día habrá que investigar.
Invocó, para trasladar la nueva Capital, la necesidad de tener salida al Pacífico para exportar nuestros productos a Oriente, porque desde Occidente sólo vienen, dijo, malas noticias. Pero Santiago no tiene costas marítimas ni puertos, y además las exportaciones suelen salir hacia sus destinos por agua o por tierra desde el lugar donde se producen los bienes que se venden al exterior y no desde una Capital por el sólo hecho de serlo.
Hay en la Argentina decenas y centenares de amenazas, desafíos y conflictos más urgentes por solucionar. El país está en una crisis económica, política y social. La Doctora aumentó el gasto público a niveles escandalosos, y la inflación carcome a la economía. Pero el poder tiene sus necesidades. No es casualidad, entonces, que Santiago sea la mejor provincia para llevar la Capital. Es el paraíso del kirchnerista medio: allí no se mueve una hoja de un árbol sin que lo controle hoy Zamora o los Juarez en su momento.
El tiempo parece oportuno para Ella al instalar semejante debate. El anuncio revela a una Estadista en apuros. Con esta discusión, la Doctora supone que los buitres, el megacanje, el default, el adelantamiento de bonos, la recesión, la inflación, los despidos y la parálisis del consumo quedarán en las últimas páginas de los diarios. El sentido de la oportunidad es una virtud del líder.
Señaló sorprendentemente que no le importan las encuestas porque está por encima de ellas, aunque las haya usado para mantener en alto la negociación dura y radicalizada con los buitres. Si San Martin hubiera hecho una encuesta, seguro le daba negativa y no cruzaba los Andes, opinó, sin ponerse colorada.
Los propios antecedentes no son tan alentadores: Raul Alfonsín pretendió trasladar la Capital a Viedma y su obra faraónica aún se puede ver en los cimientos abandonados de lo que serían los edificios públicos.
La Doctora abraza políticas que siempre dieron pésimo resultado. El control de precios de Gelbard para frenar la inflación, que terminó con la economía durante el gobierno de Isabel Perón; el megacanje de Cavallo y De la Rúa, adaptado a los nuevos tiempos de cambio de jurisdicción; el atraso cambiario con fuerte gasto y endeudamiento de Menem, y el default patriótico de Rodríguez Sáa.
Es un combo explosivo: parece una enamoradiza persistente de las recetas amarillentas y fracasadas. Una desafiante a la historia, voluntarista y tenaz.
Cualquier traslado de la Capital, a cualquier provincia, implicaría obras. Miles de obras. Miles de millones de pesos en nuevas instalaciones: edificios públicos, un aeropuerto, caminos, rutas, ministerios, un Parlamento, nuevas viviendas, una nueva sede judicial y decenas de organismos públicos nacionales.
También supone el traslado de miles de empleados, a los que hay que alojar en nuevos barrios, más edificios, con nuevos servicios, centros de compras, y muchas obras más.
El gasto y la emisión treparían a niveles incalculables hoy. ¿Qué mejor reactivador de la economía que la obra pública? John Maynard Kicillof puede defender esa tesis. Seguramente lo tiene todo estudiado. Aunque la obra pública debe tener un sentido productivo y no se vislumbra ninguno en este proyecto.
¿Qué mejor disimulo para tapar la corrupción que tanta necesidad de gastar los dineros públicos en pos de una epopeya épica, estratégica y de largo plazo? En suma, el traslado de la Capital servirá sólo como anuncio de campaña para una elección de intendentes; como un premio a los incondicionales; como una bomba de humo para correr del foco de la atención pública los temas urgentes; como una ayuda a los políticos incondicionales al proyecto; como un pretendido dinamizador de la economía, y como una excelente oportunidad para llenarse los bolsillos para todos los funcionarios vinculados a la obra pública.
¿Al país? Solo le dejará algunas ruinas con formas de cimientos inconclusos como los que hoy se pueden ver muchos terrenos abandonados de Viedma.

Textual 

Fragmentos de la pieza oratoria de la Doctora a sus fieles seguidores en Santiago del Estero

“…entonces, comenzar a repensar, como decía Julián Domínguez, la ubicación de nuestra Capital Federal, tal vez, más al centro del país, tal vez, aquí podría ser en el centro del país, Santiago del Estero, Madre de Ciudades.”

“Si para tomar una decisión, decir una palabra o ver si se va a tal lado o a tal otro hacen una encuesta, yo creo que si San Martín hubiera encuestado si tenía que cruzar la Cordillera de los Andes, le hubiera dado negativa. Estoy absolutamente segura.”

“Pero bueno, afortunadamente, las grandes decisiones del país, las decisiones trascendentes y los líderes naturales del país, nunca toman decisiones en base a las encuestas, sino en base a las necesidades estratégicas de un país”

Escuchá a Mariano Obarrio todos los sábados de 9 a 11 por radio El Mundo AM 1070 (o haciendo click aquí)

4 comentarios en “De Viedma al Norte, delirios de una Estadista en apuros”

  1. “la obra pública tiene que tener un sentido productivo” bien dicho Mariano Siempre pensé que no entiendo por qué no se construyen viviendas económicas para todos los que las necesitan. Se reactivaría el trabajo y la construcción es madre de industrias. Es que los políticos no tienen sensatez?

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