El silencio es salud: la Doctora nos deja el silencio por Nisman y le pide a Techint que calle

La Doctora terminará convenciendo a todos de que tiene muchas cosas que ocultar en la muerte de Alberto Nisman. Sus reacciones frente a los hechos son la obra de una persona autodestructiva y fuera de control. Ayer dividió a la sociedad entre “nosotros” y “ellos” en torno a la muerte más conmocionante de la democracia, como si fuera una cuestión partidista, y dijo amenazante que “a ellos les dejamos el silencio”. Se refería a la oposición y a los fiscales que convocan a la marcha del 18F, precisamente la “marcha del silencio”. Nunca un Gobierno atacó a los dolidos convocantes a una marcha en homenaje a un muerto.

Ni siquiera la dictadura militar descalificaba a las madres que marchaban en silencio para pedir por sus hijos. Nunca un gobierno atacó, menosprecio y humilló de esa manera a quienes piden el esclarecimiento de un asesinato y menos si la víctima es un fiscal que buscaba Justicia. ¿Como un Gobierno puede fustigar a los deudos de un muerto por el sólo hecho de serlo? La línea lógica nos dice que quien ataca al muerto, a quienes lo reivindican o a los que claman justicia, no está de acuerdo con esa causa, es decir: ni con la victima, ni con que se haga justicia.

Cualquier gobierno de este mundo, aunque tuviera cosas que esconder, hubiera convocado desde el primer día a “investigar hasta las últimas consecuencias” y hubiera encabezado él mismo las movilizaciones. Si la Doctora dijo que los culpables están en la oposición, en los buitres, en los espías y en la prensa, y que ella y su gobierno son las principales víctimas, ella misma debería no sólo ir a la movilización sino ser la oradora central de ese acto.

¿Qué problema tiene la Doctora con una marcha por la muerte de un fiscal que ella misma dijo que fue asesinado por mafias o espías que querían perjudicarla? ¿Por qué le tiene tanta bronca a Nisman, a sus defensores y a la gente preocupada por el futuro del país? ¿Qué temor le genera la marcha? ¿Por qué amenaza a los que la convocan? No hace más que reforzar las hipótesis, por ahora infundadas, de que su gobierno -o algún sector descontrolado del Estado- conoce algo más del crímen político y que lo encubre.

El Gobierno justifica su ataque al 18F en que es una “movilización opositora”. No nació como tal y si hoy tiene esa connotación es porque la propia Casa Rosada, y la misma Presidenta, la convirtió en una marcha opositora. Porque a fuerza de tantos ataques convirtió en enemigos y adversarios políticos a quienes la convocan y a quienes adhieren. No tendría por qué haber sido una expresión de la oposición solamente. Su gobierno tendría que haber participado de esa movilización y así le hubiera quitado connotación política. Cualquier muerte debe ser reivindicada e investigada y esclarecida. ¿Por qué el Gobierno pelea contra quienes quieren esos objetivos?

En el mismo discurso la Doctora vapuleó al Grupo Techint porque, haciendo uso de su libertad de expresión, criticó un controvertido convenio de inversiones con China que le otorga facilidades a ese país para hacer negocios en posible desmedro de intereses de empresarios argentinos. Las críticas de Cristina eran por el sólo hecho de que la siderúrgica dio su opinion pese a que será proveedora de un ente de San Juan que construirá una represa hidroeléctrica con financiamiento chino. ¿Acaso participar de una obra impide opinar libremente en la Argentina sobre temas que exceden largamente a esa obra propiamente dicha?

¿No era que silenciar las opiniones de los demás era “predemocrático” hace dos viernes justo antes de que Capitanich rompiera en público un diario Clarin para sobresalir en su pelea interna con Anibal Fernández? La Doctora se había lamentado de que no la dejaban interferir verbalmente en la causa Nisman. Y ayer dictaminó que Techint no puede opinar sobre China porque ese país va a financiar un proyecto del cual participa el grupo.

La lógica de la Presidenta es que el financiamiento hace inmune de críticas a quien lo presta. O sea, si alguien con poder financia a otro que no lo tiene, ese otro queda limitado en su libertad para opinar sobre quien le presta el dinero, por más que sea un Estado o un organismo público que tenga intenciones hegemónicas. Esa es la lógica de la corrupción. El dinero silencia. El dinero garantiza la hegemonía.

Por otra parte, todo este razonamiento no tiene en cuenta que la propia Cristina se burló de los chinos y de su manera de hablar español cuando estaba de visita en China para buscar inversiones y financiamiento de ellos con su colega Xi Jinping.

La Doctora dijo por cadena nacional que Techint “escupía al cielo” e invitó a los chinos a desafectar a la siderúrgica del negocio. “Los chinos van a ver que hacen”, amenazó. Y dobló la apuesta. “Nosotros también vamos a ver qué hacemos”. Otra vez, un razonamiento “predemocrático”.

Simultáneamente, ella dijo que “no somos una repúbliqueta bananera” mientras cientos de militantes rompían todas las flores del Patio de las Palmeras y ella misma usaba la cadena nacional para castigar a sus adversarios y contarnos que su hijo se había comprado una heladera con el Plan Ahora 12 porque también es argentino.

En ese mundo de silencios para unos y excesos verbales para otros, la Doctora exhortó a “dejarle el silencio” a quienes quieren la verdad en el caso de Nisman. El silencio en la Argentina siempre se asoció a la ausencia de palabra, a la falta de libertad de expresión, o a la muerte como solución a las contradicciones políticas. El silencio es salud, era el eslogan de la dictadura militar. El silencio señala a quien ya no puede hablar ni denunciar, ni decir su verdad.

Su frase no podía ser menos feliz. El silencio existe en los cementerios. El silencio se les aplica a los enemigos, a los que hay que doblegar, someter y eliminar. El silencio dice mucho más que las palabras en un régimen político que lo usa para su provecho.

2 comentarios en “El silencio es salud: la Doctora nos deja el silencio por Nisman y le pide a Techint que calle”

  1. Yo confié en Cristina cuando la vote y jamás me correspondió ningún plan. Confié en tener Patria. Pero viene defraudándome tanto. El discurso divisorio me convenció de asistir a la Marcha por respeto a Nisman a su familia, a la colectividad judía. Y voy por respeto a mi patria. No voy a seguir el juego de intereses foráneos.

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