Scioli y Massa deberían competir en primarias para contrarrestar efecto Pro-Unen

Si bien es casi imposible que ocurra por varios motivos, Daniel Scioli y Sergio Massa deberían competir en primarias abiertas del justicialismo, para contrarrestar el efecto de la convocatoria de Mauricio Macri a Elisa Carrió y Ernesto Sanz a integrar un frente opositor no peronista que se cristalice en una PASO, un fenómeno que de concretarse abriría una expectativa de concentración de votos anti K.

Todavía esta alianza no-PJ está en gestación. Pero de concretarse, ni Scioli ni Massa se podrían confiar de ganar con seguridad en una primera vuelta o en un ballottage contra un frente que aglutine a todo el arco no kirchnerista y no peronista. Quizás esta sea la primera novedad política.

Por otra parte, para ordenar definitivamente el sistema de partidos, si Macri y UNEN confluyen en un frente opositor no peronista, sería necesario (para el justicialismo en general) que el peronismo defina un liderazgo único en las urnas, presente un solo candidato en 2015, y no concurra dividido y debilitado a las generales de octubre en la que cada uno parece tener un tercio del electorado.

De ese modo, habría dos grandes “partidos” ordenados como en las democracias más avanzadas para una contienda nacional: un gran frente peronista y una coalición amplia no peronista. Sería una competencia clara y definida.

Sin embargo, hoy no hay chances de una alianza posible entre los dos candidatos peronistas: Massa y Scioli presumen que en realidad el otro saldrá tercero en las PASO y que el electorado derrotado terminará volcándose en las generales “en el voto útil” por la opción peronista más ganadora.

Ambos quieren pescar en el cardumen del otro. Pero ninguno acepta sentarse a conversar con el otro. Para estos peronistas no hay nada peor que el otro peronista.

Lo más curioso es que si uno de los dos fuera gobierno, seguramente intentará conquistar la tropa del adversario. Es el peronismo y siempre allí todos corren en auxilio del ganador: la peor traición es el llano y el triunfo es el mejor ordenador de lealtades.

Massa no quiere ir a una PASO con Scioli porque ello significaría competir dentro del Frente para la Victoria y aceptar su carta orgánica, con sus reglas de juego formales y también con su falta de reglas de juego en las prácticas electorales.

Scioli considera que Massa se fue del peronismo y que él tiene el derecho ganado a usufrucutar del aparato de gobernadores, intendentes y del poder institucional que ocupa el PJ-K. En realidad, ninguno quiere porque especulan con poder alzarse en las generales de octubre con los votos del tercio de la torta que le pertenece hoy al otro.

¿Cómo es esto? Massa considera que si va al ballottage contra Scioli podrá captar todos los votos del macrismo y de UNEN y derrotar al Gobierno, con Scioli incluido. Y especula con que si le toca competir con Macri podrá recoger en su ambulancia a los peronistas heridos de Scioli.

En cambio, Scioli especula con que Macri saque más votos que Massa en las PASO y que los votantes massistas desalentados del peronismo disidente se encolumen detrás de su liderzgo, peronista al fin. La disputa es por el “voto útil”. Aunque el sciolismo admite que los massistas-no peronistas tambien se irían con Macri.

Para que ello ocurra, Massa debería quedar tercero a media docena de puntos por debajo de Macri. Si entre ellos hay paridad en las PASO tambien la habría en la general, comentan los sciolistas.

¿Y si gana Macri con su alianza con UNEN porque el voto peronista se divide? En ese caso, Scioli y Massa deberán explicar a los gobernadores, intendentes y legisladores del peronismo que dividieron el partido pensando más en sus especulaciones personales que en la suerte del movimiento.

El precio de eso es muy caro para cualquier peronista que debe dejar de administrar una provincia o una intendencia por el capricho de los jefes superiores. Los intendentes fueron a Olivos a pedir que no haya más divisiones y colectoras el día de la elección general. El peronismo pasa facturas.

Por otra parte, la derrota de Scioli y Massa sería la mejor noticia para Cristina: habrá logrado colocar decenas de diputados de la Cámpora que no tendrán otros referentes que la Doctora y que respetarán su conducción para oponerse a todas las políticas del ultraderechista Macri.

Scioli y Massa juegan un juego riesgoso en el PJ. Uno de ellos quedaría afuera. En cambio, un acuerdo entre ambos para participar en las PASO les hubiera garantizado a ambos que el que gana gobierna y el que pierde acompaña (y se prepara desde adentro del gobierno para poder suceder mañana al vencedor de hoy).

Pero ese acuerdo, obligatorio en otras épocas en el peronismo, ya está lejos. Lo intentaron Eduardo Duhalde, José Manuel de la Sota, Juan Carlos Mazzon y todos los gobernadores con historia en el PJ. Solo gastaron mucha plata en cafe.

Era un jugada con historia peronista. Antonio Cafiero rompió en 1985, fundó la Renovación (hoy Massa el Frente Renovador), ganó la gobernación bonaerense en 1987 pero luego disputó una gran interna con Menem en 1988. Perdió. Pero cafiero no dividió el voto peronista en las presidenciales de 1989.

Luego comenzaron las divisiones en serio: Menem conspiró contra Duhalde en 1999 y éste se desquitó del riojano fragmentando al peronismo en 2003: en las generales compitieron Menem, Kirchner y Rodríguez Sáa. Duhalde logró bloquear a Menem y entronizó a su verdugo: Kirchner.

Rodríguez Saá entro y salió del kirchnerismo. Menem pactó la impunidad y los fueros y está dentro de las filas K, olvidado en una banca de Senador. Ahora, los Kirchner, los Scioli y los Massa vuelven a fracturar al peronismo ante los impotentes caudillos del interior y los barones del conurbano.

Un acuerdo hoy es un imposible. Todos llevaron las rencillas demasiado lejos y es imposible volver de tantas agresiones políticas y personales. Si Massa y Scioli pierden contra Macri, la Doctora intentará revivir al kirchnerismo con algún defín de su sector. Pero esas son alquimias que siempre fracasan.

Escuchá a Mariano Obarrio los sábados de 9 a 11 en “Unas Cuantas Verdades” por Radio El Mundo AM1070

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