Cristina busca despegarse de una eventual derrota kirchnerista

LA NACIÓN, martes 10 de noviembre de 2015

En sus últimos discursos, la presidenta Cristina Kirchner comenzó a preparar el terreno para una eventual derrota del Frente para la Victoria (FPV) en el ballottage del 22 de este mes. En caso de producirse, ella buscará salvarse del pase de facturas y culpar al candidato presidencial, Daniel Scioli, por no haber defendido lo suficiente el modelo económico y así ella quedaría como única líder de la futura oposición.

Así lo confirmaron a LA NACION diversas fuentes del Gobierno, del peronismo y del sciolismo. Eso explica las tensiones de los últimos días en la campaña oficialista: con su encendida defensa del modelo y el fantasma del caos social para el caso de que gane Mauricio Macri, de Cambiemos, Cristina busca garantizarse su futuro protagonismo político, aun en el llano.

“Ella le echará toda la culpa a Scioli por no defender el modelo y diferenciarse”, dijo a LA NACION un intendente del conurbano del PJ.

En los pasillos de la Casa Rosada recordaron que el jueves 29 de octubre, ante miles de militantes, Cristina Kirchner enumeró los supuestos logros de su modelo y dijo que con ellos obtuvo el 45% de los votos en 2007, el 54% en 2011 y que le causó “extrañeza” que Scioli sacó 36,8%.

“En el sciolismo hay enojo porque Cristina lo culpará, si pierde, de no pegarse al modelo”, dijo un alto funcionario.

El peronismo también interpreta como una señal negativa las continuas omisiones del nombre de Scioli en los discursos presidenciales.

En el último acto oficial, en el Polo Tecnológico, la jefa del Estado fue dura con el postulante del Frente para la Victoria: “No van a tener que elegir entre San Martín y Belgrano, porque no están. Tampoco entre santos, que están en el cielo. Hay que elegir entre dos modelos”. El candidato es “el proyecto”.

La lectura en el peronismo fue: si gana Scioli, triunfará el modelo. Si pierde, según ella, la derrota será toda del gobernador bonaerense.

La otra parte del plan de Cristina, esbozada en sus discursos, consiste en garantizarse protagonismo en caso de que Macri sea el próximo presidente. Buscaría el papel de principal líder de la oposición para criticar al líder de Cambiemos, que, según ella, retrocedería en “las conquistas y la ampliación de derechos de la década ganada”.

Lo dejó claro cuando exclamó a voz en cuello el viernes último: “Después no vengan de vuelta con el que se vayan todos porque yo no voy a ir a ninguna parte y voy a estar para recordar que tuvimos la oportunidad de seguir creciendo”.

Después remató: “Vamos a quedar todos los que estamos y todos los que somos”. Antes comparó a Macri con el ex presidente Fernando de la Rúa: le pronosticó una crisis similar a la de 2001, “con helicópteros y muertos en la Plaza de Mayo y el país dado vuelta”. Una luz verde a La Cámpora y sus seguidores más radicalizados.

La sospecha en el peronismo de que Cristina se prepara para una eventual derrota se extiende y disgusta a quienes apoyan a Scioli. El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, criticó el viernes la designación de dos funcionarios de La Cámpora, Julián Álvarez y Juan Forlón, como auditores en la Auditoría General de la Nación. Opinó que esos nombramientos debería hacerlos Scioli, si ganara. Su voz es la de gran parte de los gobernadores del PJ.

Un asesor de Scioli dijo a LA NACION que “los nombramientos de funcionarios, jueces y fiscales, así como la remoción de jueces incómodos, hacen creer que ya estamos derrotados y entonces Cristina busca garantizarse la impunidad y llevarse hasta los floreros antes de irse”.

Quizás por ello en el peronismo comenzaron las críticas hacia la Presidenta. Luego de que Florencio Randazzo le recriminó que ella “eligió a Scioli y los resultados están a la vista”, el intendente electo de José C. Paz, Mario Ishii, la responsabilizó de “armar todas las listas con gente de La Cámpora que no tiene votos”. También la culpó de no dejarle libertad a Scioli para que haga su campaña.

Pepe Scioli pidió la renuncia de Randazzo el jueves y al día siguiente el jefe de campaña de Scioli, Alberto Pérez, dijo que el candidato no piensa lo mismo que su hermano. Pero también aclaró: el candidato no es “el modelo”, como pretende Cristina. El candidato, dijo, es Daniel Scioli.

Los planes para el día después
  • Si el oficialismo pierde el ballottage, una estrategia sería culpar a Daniel Scioli por no haber defendido lo suficiente al Gobierno
  • Según el peronismo, si Scioli gana, la victoria será del modelo. Si pierde, la derrota será sólo de él
  • En caso de que Macri elegido, Cristina buscará asumir el rol de la líder de la oposición, desde donde cuestionará el “retroceso” en las conquistas de su gobierno

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