Cristina agita el miedo al caos y al derrumbe para ganarle a Macri – Programa emitido el 31-10-2015

Programa emitido el sábado 31 de octubre de 2015

Editorial
Mariano Obarrio
Mariano Obarrio, conductor UCV
Mariano Obarrio, conductor UCV

Verdades en la Mesa I 
Mariano Obarrio y José Antonio Diaz

José Antonio Diaz, columnista UCV
José Antonio Diaz, columnista UCV

 Verdades en la mesa II
Mariano Obarrio, José Antonio Diaz  y Marina Carbajal

Entrevista II
José, “Pepe”,  Scioli  

Últimas Verdades 
Mariano Obarrio y Marina Carbajal 
Marina Carbajal, analista político-económica
Marina Carbajal, analista político-económica

Escuchá a Mariano Obarrio en Unas Cuantas Verdades los sábados de 10 a 12 en FM Concepto 95.5 (o hace click acá)

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El fantasma de la ingobernabilidad para desgastar a Macri

LA NACIÓN, sábado 31 de octubre de 2015

La principal expresión de la tregua entre la presidenta Cristina Kirchner y el candidato presidencial del Frente para la Victoria (FPV), Daniel Scioli, fue la redefinición de la campaña para el ballottage del 22 de noviembre que incluye el objetivo de atacar al postulante de Cambiemos, Mauricio Macri, a partir de agitar el fantasma de la ingobernabilidad y de la eliminación de los beneficios sociales para reducir la pobreza.

Las mediciones en encuestas posteriores a la derrota electoral del domingo último determinaron que los principales flancos débiles de Macri son el peligro de que no garantice la gobernabilidad ni la continuidad de los logros sociales de la gestión kirchnerista.

“Macri es visto por la gente como un empresario rico, al que no le interesa la pobreza y no puede sostener la gobernabilidad. Esa crítica entra en la gente”, dijo a LA NACION una fuente oficialista. Confrontarán los dos perfiles: “Es Scioli contra Macri”.

La Presidenta inauguró ese cambio en su discurso de anteayer en la Casa Rosada ante miles de militantes en el que agitó el caos si no se respeta el modelo. “No quiero ver que se desmorone lo que nos costó años”, dijo al final de su arenga.

Se trata de la campaña del miedo al cambio: nosotros o el caos. Alentarán el temor a perder beneficios y a que Macri no pueda aprobar leyes en el Congreso y tenga desorden social en las calles.

En sus discursos, Cristina mencionó las políticas que ella considera exitosas y que Macri y el resto de la oposición desaprobaron en sucesivas votaciones legislativas. Advirtió que el candidato opositor podría pagarles a los holdouts y revisar las estatizaciones de YPF, de Aerolíneas Argentinas y de Aguas Argentinas.

“Después no puede decir me arrepiento. Te arrepentís vos, pero se jodieron los 40 millones de argentinos”, advirtió anteayer.

Luego de la tregua entre el kirchnerismo y el sciolismo, la Casa Rosada y el equipo de Scioli tenían cierta euforia por un supuesto repunte tras el acto de anteayer entre el candidato del FPV y doce gobernadores del PJ en Tucumán.

También había mejores ánimos por el apoyo de Cristina a Scioli durante sus discursos de anteayer, donde pidió la continuidad del modelo, aunque lo hizo sin mencionar al candidato. En los días previos, Scioli había recibido fuertes críticas de funcionarios y dirigentes del kirchnerismo por el ajustado triunfo del domingo último, por 36 a 34% de los votos, que lo podría debilitar para la segunda vuelta.

“Ahora estamos todos juntos y vamos para adelante. Tomaremos la agenda de propuestas de Massa para buscar el voto massista”, dijo un allegado a Scioli y a Cristina.

El candidato, precisamente, anunció anteayer que apoyará el 82% móvil para los jubilados, aunque la Presidenta recordó luego que vetó esa ley en 2010, y la eliminación del impuesto a las ganancias para los trabajadores (ver página 23).

En los últimos días, circuló la versión periodística de que el asesor en campañas brasileño João Santana podría aportar algunas ideas a Scioli, aunque en el equipo sciolista lo negaron.

Se trata de un experto en campañas negativas y en ballottage que asesoró a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, para ganar las elecciones del año pasado.

Las ideas fuerza de esa campaña eran: “Cuando uno da un paso al frente en la vida necesita preservar lo que conquistó. No podemos dejar que los fantasmas del pasado vuelvan y se lleven todo lo que conseguimos con tanto esfuerzo. No podemos rendirnos a las falsas promesas. Brasil no puede volver atrás”.

Precisamente, Scioli vinculó ayer a Macri con la Alianza y con la crisis de 2001, lo acusó de buscar “la competitividad vía el ajuste, que es bajar los salarios reales”. Pidió no votar “en contra de los propios intereses de los trabajadores”.

“Tengamos cuidado ahora, no nos autocastiguemos. Las devaluaciones ya las vivimos en el pasado, es pérdida del salario real. Lo dicen ellos, dejar librado al mercado el tipo de cambio. Son recetas que ya fracasaron”, dijo Scioli.

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, advirtió que Macri podría liberar a los represores de la última dictadura militar. La orden a todos los funcionarios es instalar el miedo al pasado.

Aumenta la tensión entre el kirchnerismo duro y el entorno de Scioli

LA NACIÓN, sábado 31 de octubre de 2015

2111290h765En medio del fuerte enfrentamiento en el peronismo, la presidenta Cristina Kirchner suspendió ayer una reunión en Olivos con el candidato presidencial del Frente para la Victoria (FPV), Daniel Scioli, acordada el día anterior para aliviar tensiones entre el kirchnerismo y el sciolismo por el pase de facturas tras el mal resultado electoral del domingo último.

La cancelación desató nuevos rumores de conflicto y la lectura de que la mandataria hizo una nueva demostración de poder, enojada con Scioli por su triunfo ajustado en las urnas, por 36 a 34% de los votos, que lo dejó debilitado con miras al ballottage del 22 de noviembre próximo.
Para bajar la tensión, los voceros oficiales kirchneristas y sciolistas aseguraron que “nunca hubo una reunión prevista”, pese a que el dato había trascendido anteayer de fuentes de ambos sectores y durante más de 24 horas no fue desmentido. Además, el propio Scioli se lo comentó a los intendentes que lo visitaron anteayer.

Ayer a las 9 el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, se dirigió a la sala de periodistas para informar que “la Presidenta no tiene previsto recibir a Scioli”. La expectativa que generó la noticia en los diarios molestó a la Presidenta.

Mientras tanto, dirigentes y funcionarios del kirchnerismo acentuaron sus críticas a Scioli, que fueron respondidas desde el sciolismo. El clima de controversia no cedía.

En lugar de la reunión entre Cristina y Scioli, la Presidenta le ordenó a Aníbal Fernández que convocara a la Casa Rosada al jefe de gabinete bonaerense, Alberto Pérez, para buscar un acercamiento público.

Según allegados a ambos, la reunión fue tensa, pero se acordaron pautas de convivencia (ver aparte). También prepararon el acto oficial que Cristina Kirchner hará hoy, a las 18, en la Casa Rosada, con arenga a los militantes. Allí estará Scioli, que por la mañana, a las 11, se mostrará con otros gobernadores del PJ en Tucumán, donde asumirá Juan Manzur.

En la Casa Rosada agregaron que Aníbal Fernández le recriminó a Pérez la supuesta “traición” y “fuego amigo” que denunció públicamente en los últimos días y que ayer reiteró por la mañana ante los periodistas. Cerca de Pérez negaron esas quejas.

Fernández atribuye al sciolismo su derrota por la gobernación de la provincia de Buenos Aires frente a María Eugenia Vidal. Responsabiliza a Scioli; a su ministro de Justicia, Ricardo Casal, y al ex precandidato a gobernador del FPV Julián Domínguez por una denuncia que lo vinculó con el narcotráfico.

La Presidenta reivindicaría hoy a Aníbal, lo que podría incomodar al sciolismo, que lo considera el padre de la derrota del domingo, en un cruce de acusaciones que enrareció el clima.

Si bien Aníbal Fernández y Pérez buscaron acercar posiciones, el jefe de Gabinete les dijo a los periodistas antes que “la única que se comportó como se comportan los que te bancan cuando te bancan fue la Presidenta”. “De los demás no tengo mucho por reconocer”, agregó, en referencia a Scioli.

La ofensiva verbal de Fernández fue acompañada por fuertes críticas de referentes no oficiales del kirchnerismo. La titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, aseguró que Scioli “no es querido ni creíble”, pero que “hay que votarlo sí o sí”.

“Claramente, hay traidores adentro y hay que denunciarlos”, añadió la dirigente, en un respaldo a Fernández.

El director de la Biblioteca Nacional y referente de Carta Abierta, Horacio González, le pidió que cambie los nombres de su eventual gabinete.

“De Scioli, al que votamos con la conciencia repleta de conjeturas y reticencias, esperamos que redefina con claridad un frente social avanzado, más incisivo, e incluso se esfuerce en rever los nombramientos apresurados que implican gestos hacia la misma derecha económica globalizada que tiene su eximio portavoz en Macri”, escribió González en una columna en el diario Página 12.

Otro intelectual de Carta Abierta, el secretario de Pensamiento Nacional, Ricardo Forster, también reclamó que Scioli piense en un eventual gabinete “con otros nombres”.

El presidente del Banco Provincia, Gustavo Marangoni, hombre de estrecha confianza de Scioli, les respondió a los integrantes de Carta Abierta y les pidió que dejen “de distraer con huevadas”. “A mí me gusta ver los dinosaurios en Jurassic Park, no en la política”, los atacó.

Cristina recibe a Scioli para cerrar filas y calmar la interna kirchnerista

LA NACIÓN, miércoles 28 de octubre de 2015

En medio del clima de ruptura que se respira en el Gobierno por el resultado electoral del domingo último, la presidenta Cristina Kirchner regresó anoche de Río Gallegos y recibirá hoy en Olivos al candidato presidencial del Frente para la Victoria (FPV), Daniel Scioli, para disipar los rumores en el oficialismo de que ella, la agrupación La Cámpora, algunos intendentes y ministros le quitarían apoyo al gobernador bonaerense en el ballottage del 22 de noviembre.

Además, la primera mandataria convocó para mañana a un acto oficial de anuncios de gobierno en la Casa Rosada, al cual invitó a la militancia de La Cámpora para arengarla en los patios internos. Tanto el kirchnerismo como el peronismo esperan ese discurso.

Luego de un silencio de cinco días, Cristina podría fijar allí su postura respecto de las elecciones presidenciales en las que Scioli triunfó por apenas dos puntos (36 a 34% de los votos) y quedó debilitado para una segunda vuelta.

Según pudo saber LA NACION, algunos ministros de la Casa Rosada, entre ellos el jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, amenazan con “no trabajar” para el triunfo de Scioli en noviembre. Fernández es el gran derrotado por haber perdido la gobernación bonaerense frente a María Eugenia Vidal, de Cambiemos.

Las versiones de quite de colaboración incluyeron al ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, y a algunos gobernadores e intendentes del conurbano. “Muchos van a dejar a Scioli en soledad. El desánimo, los pases de facturas y la bronca es fuerte”, dicen en Balcarce 50.

“Varios ministros, intendentes y gobernadores que ganaron o perdieron en sus pueblos ya resolvieron su futuro y se quedaron sin caja y sin fierros”, señaló un allegado a uno de ellos a LA NACION.

Frente a estas versiones, y ante rumores de que Scioli iba a plantear en su campaña hacia el ballottage más autonomía respecto de la Presidenta, el propio gobernador pidió la reunión con Cristina Kirchner para cerrar filas y desmentir cualquier toma de distancia de ella y de su modelo.

En un diálogo tenso, el primero luego de las elecciones, la Presidenta aceptó recibirlo hoy en Olivos aunque la reunión, hasta anoche, no era oficial ni tenía horario confirmado.

Los sciolistas negaban que les hubieran ofrecido cargos a los aliados massistas José Manuel de la Sota y Roberto Lavagna. Sin embargo, desde el massismo ratificaban esos sondeos informales, e incluso revelaron otros provenientes del entorno presidencial. Pero en cada caso aseguraban que Massa los rechazó y que se acercará al candidato presidencial de Cambiemos, Mauricio Macri.

Para agregar tensión en el oficialismo, Aníbal Fernández, que había denunciado anteayer “traiciones y fuego amigo” del propio FPV para provocar su derrota, anunció ayer, enigmático: “Por ahí mañana (por hoy) digo algunas cositas más para que todo estemos en su lugar”. Y agregó: “Por alguna razón no querían que yo llegara a la provincia de Buenos Aires; a quién le quitaba yo negocios sería bueno saberlo”.

Según pudo saber LA NACION, Fernández deslizó anteanoche en una mesa íntima que en diciembre próximo daría un paso al costado de la política en forma definitiva, que no quiere formar parte de ningún proyecto y que “no jugará” en el ballottage en forma activa.

Desde el sciolismo y cerca del peronismo histórico había preocupación por el protagonismo excesivo de Fernández y rogaban para que Scioli o la Presidenta lo llamen a silencio. “Que se calle, Aníbal perdió por su imagen negativa y arrastró la boleta de Scioli”, decían muy cerca del gobernador.

Aníbal se siente traicionado por Scioli y por el ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, a los que acusa de la difusión de una denuncia periodística en su contra que lo vinculaba al tráfico de efedrina y al triple crimen de General Rodríguez de 2008. Les imputa que con ella buscaron favorecer a Julián Domínguez, que disputaba contra él la interna por la candidatura a gobernador del FPV.

De todos modos, Fernández buscó mostrar reconocimiento a Scioli al decir que “tiene todas las posibilidades de ganar” en la segunda vuelta.

El malestar de Cristina Kirchner es con Scioli, por haber mostrado un perfil diferente respecto del modelo económico y amenazar ahora con tomar mayor distancia del kirchnerismo. Pero el enojo es también con Aníbal Fernández, a quien le recriminó en la noche del domingo haberle mentido en los números de las encuestas, según trascendió.

 

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Fue una noche negra, de velorio y de muchos pases de factura internos

Participación en el programa de Marcelo Longobardi en Radio Mitre emitido el martes 27 de octubre de 2015

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Hay pases de factura que vuelan para todos lados”

Anibal Fernández

“Algunos dicen que era un pésimo candidato y un excelente gobernador.”

Sobre las acusaciones de Anibal Fernandez

“Lo de Lanata no tiene que ver con ninguna conspiración del sciolismo.”

“Lo que cuestionan en el anibalismo es que los hayan dejado entrar al penal”

“…la verdad es que cuando tenes un pedido de acceso a un penal, podes patearlo para adelante y Casal no lo hizo.”

Cristina

“Cristina está muy afectada por la derrota de Aníbal Fernández.”

“A raíz del ataque del Grupo Clarín, ella terminó abrazando a Aníbal Fernández y terminó hundiéndose.”

En el oficialismo

“Dicen que Scioli terminó no teniendo un discurso claro sobre el modelo, que no supo defender los beneficios del modelo K y que eso le valió esta muy mala elección a nivel nacional y a nivel provincia de Buenos Aires.”

En el Sciolismo

“En el sciolismo dicen que La Cámpora y el kicrhnerismo le hicieron mucho daño a Scioli, lo esmerilaron mucho.”

“Sobre todo, todo esto de haberlo desautorizado en una gran cantidad de oportunidades, cuando se hablaba de los fondos buitres o de propuestas de Scioli que luego eran cuestionadas.”

En el Frente Renovador

“Massa y Sáenz están elaborando una propuesta para salir a negociar con Macri.”

Juan Manuel Urtubey

“El nombre de Urtubey desapareció.”

“Si se tenía que ir a una segunda vuelta, se tenía pensado ofrecerle el cargo a De la Sota.”

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Aníbal adjudicó su derrota a un complot interno del FPV

LA NACIÓN, martes 27 de octubre de 2015 

El gobierno de Cristina Kirchner ingresó en tiempos de pases de facturas por la contundente derrota electoral del domingo. La primera reacción del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue negar a rajatabla la acusación de “mariscal de la derrota” que le llegó desde el entorno de Daniel Scioli y denunciar una “traición” de “fuego amigo” que atribuye a Scioli, Julián Domínguez, Ricardo Casal y Florencio Randazzo, aunque no los identificó.

Los acusó sin nombrarlos de ser los ideólogos de la denuncia que el programa Periodismo para todos (PPT), de Jorge Lanata, hizo por Canal 13 el 1° de agosto pasado sobre su supuesta conexión con el tráfico de efedrina y con el triple crimen de General Rodríguez, de 2008. Admitió que nunca pudo reponerse de ese daño a su imagen.

La primera acusación la hizo por la madrugada al ingresar en la Casa Rosada. Por la tarde, al retirarse, profundizó su ataque, fastidiado y abatido.

“Por el invento de Lanata y que mis compañeritos, algunos traidores del propio movimiento, utilizaron para su propio beneficio, tengo la tranquilidad de la conciencia y voy a hacer la denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA” anunció el jefe de Gabinete. “Alguno va a tener que dar explicaciones, no me voy a callar la boca”, advirtió.

El clima era denso en Balcarce 50. Según Fernández, ese escándalo fue determinante para que perdiera anteayer la gobernación como candidato del kirchnerismo frente a la postulante de Cambiemos, María Eugenia Vidal, por 39,5% contra 35,1% de los votos.

Por otra parte, el jefe de ministros consideró que Vidal “hizo un golazo”, le deseó suerte en su gestión y admitió que “a lo mejor llegó el momento de dar un paso al costado”.

Según confiaron a LA NACION altas fuentes del Gobierno, Aníbal considera que Scioli nunca se opuso a que su ministro de Justicia, Casal, autorizara el ingreso del equipo de PPT al penal de General Alvear. En esa cárcel, Lanata entrevistó a Martín Lanatta, condenado a cadena perpetua por el triple crimen, y éste involucró a Fernández.

Según el ex candidato, ese informe estaba dirigido a favorecer al precandidato a gobernador del FPV preferido de Scioli, Julián Domínguez, en las PASO del 9 de agosto, aunque al final las ganó Aníbal.

También le factura a Randazzo, ministro del Interior y Transportes, no haber trabajado lo suficiente como dirigente de la provincia para el triunfo del FPV. Sugirió que ese complot incluyó a Randazzo y a Domínguez. “Hicieron tanto daño como se ha podido para que a uno como candidato no le fuera bien. Hubo traición de otros dirigentes, que lo pagaron en sus distritos”, deslizó Fernández.

En la Casa Rosada aseguraron también que Cristina Kirchner, que ayer viajó a Río Gallegos.

“…quedó muy afectada por la derrota en Buenos Aires y por la escuálida elección de Scioli” a nivel nacional, del 36,8% de votos, la peor de toda la historia del peronismo.

Para muchos sciolistas, el padre de la derrota fue Aníbal Fernández, pero también algunos acusaron a Cristina Kirchner, por el armado de las listas cristinistas y sus continuas cadenas nacionales. Otros señalaron a La Cámpora, aliada de Aníbal, y al candidato a vicepresidente, Carlos Zannini, por la imagen del kirchnerismo puro, y al ministro de Economía, Axel Kicillof, que hizo anuncios irritantes para la gente.

En su reaparición matutina, Aníbal reconoció a Vidal y la elogió:

“Cuando un jugador le pega con la parte interna del pie izquierdo y la clava en el ángulo, usted tiene dos opciones: criticar al arquero o reconocer que hizo un golazo”.

Fernández reconoció que “hubo un corte de boleta” en su distrito, que casi alcanzó los 800.000 votos, pero negó “haber llevado a la rastra” a Scioli. “Hubo gente de mi partido que hizo lo imposible para que me fuera mal”, denunció Aníbal Fernández, y aseguró: “Ese fuego amigo creyó que me paraba en una elección, pero no se dio cuenta de que se hacía un agravio a sí mismo”.

 

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Zannini, el custodio K de los dos búnkeres

LA NACIÓN, lunes 26 de octubre de 2015

Carlos Zannini estuvo con gesto adusto y preocupado durante toda la noche. Se movió entre el hotel Intercontinental y el Luna Park, los dos búnkeres que montó ayer el Frente para la Victoria.

En una de las sedes, estaba Aníbal Fernández con la militancia de La Cámpora y el cristinismo duro. En la otra, estaban el sciolismo y algunos referentes kirchneristas. La virtual fractura quedó en evidencia con los dos comandos de campaña. Entre esos dos escenarios se movió anoche Zannini, que regresó de Santa Cruz en el Tango 01 junto con la Presidenta.

Zannini no habló con periodistas en toda la noche. Sólo dijo a LA NACION que estaban esperando los datos de Santa Cruz y que no tenía nada. En la provincia patagónica los Kirchner ponían anoche en juego su poder después de 24 años, con Alicia como candidata a gobernadora y Máximo como postulante a diputado nacional.

Zannini estuvo en Río Gallegos y arribó a Buenos Aires cerca de las 20. Cristina Kirchner se fue de inmediato a la quinta de Olivos a seguir la definición desde allí. Mientras que su secretario de Legal y Técnica enfiló hacia el Luna Park y el hotel Intercontinental.

A las 21.12 llegó al hotel Intercontinental con su esposa y visitó a Aníbal Fernández en el piso 19. Por entonces, sin datos oficiales, especulaban con una victoria del jefe de Gabinete en la provincia de Buenos Aires. Pero a la medianoche, con los primeros cómputos reales, la situación se modificó y el kirchnerismo comenzó a dar como válida la posibilidad de perder el distrito más grande a manos de Cambiemos, que llevó allí como candidata a María Eugenia Vidal.

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Al Luna Park

Después de visitar a Aníbal Fernández y de estar con la cúpula de La Cámpora, se fue para el Luna Park, ornamentado de naranja, el color que identifica al sciolismo. Allí, en el mítico estadio porteño, Zannini no se despegó de Scioli, su compañero de fórmula.

En el Luna Park, fue el representante del kirchnerismo casi en soledad. Estuvo solo hasta la llegada de Oscar Parrilli, el titular de la Agencia Federal de Inteligencia. Recién a la las 23.30, llegaron Daniel Filmus, Agustín Rossi y otras figurar del FPV.

Durante el discurso de Scioli, Zannini se mantuvo a su lado, firme, pero con las manos inquietas, como si estuviera nervioso. Debajo del escenario, lucía un gesto adusto y preocupado a la espera de los resultados oficiales. Pocos veces se lo vio sonreír.

El sciolismo le hizo sentir su incomodidad: fue el representante en soledad del kirchnerismo duro en el Luna Park, ya que el resto del oficialismo, incluso La Cámpora, estaba en el Intercontinental.

Aníbal Fernández: derrotado y rodeado del kirchnerismo puro

LA NACIÓN, lunes 26 de octubre de 2015

El peronismo se dividió para esperar los resultados de las urnas. El candidato a gobernador bonaerense del Frente para la Victoria, Aníbal Fernández, se refugió en el hotel Intercontinental, lejos del Luna Park y de Daniel Scioli, donde la derrota le dio la mayor sorpresa de su vida política: cayó por 39% a 34% de los votos, a manos de María Eugenia Vidal, de Cambiemos.

Fue la noche negra del kirchnerismo. Del Luna Park llegaban noticias de que el sciolismo le colgó a Aníbal Fernández el rótulo de “padre de la derrota” por haber arrastrado hacia abajo al candidato presidencial. En su búnker, el jefe de Gabinete de la presidenta Cristina Kirchner se rodeó del ultrakirchnerismo en pleno, ese que reniega del sciolismo y respaldó a Fernández luego de las denuncias que lo vincularon con el narcotráfico.

Los máximos referentes K subían de a uno al piso 19°, donde Fernández tenía su habitación. Lo hacían sonrientes, seguros de su suerte, y al bajar y salir del ascensor, no podían ocultar sus gestos adustos y caras largas por la evidente derrota.

La sensación de tragedia fue ganando a la plana mayor de La Cámpora, al plantel superior de Fútbol para Todos y a gran parte del sindicalismo kirchnerista y de los aliados y funcionarios de confianza del candidato.

Las presencias en el hotel confirmaron la división evidente entre el sciolismo y el PJ, por un lado, y Aníbal, La Cámpora y el kirchnerismo, por el otro. Desafiando el sinsabor electoral, en la puerta del hotel, sobre la calle Moreno, unos 2000 jóvenes camporistas y de Unidos y Organizados creían en un “triunfo de Aníbal por 5 puntos sobre Vidal” mientras entonaban sus estribillos habituales con bombos y redoblantes.

El aire festivo no se veía dentro del Intercontinental. Ni en el piso 19° ni en el segundo subsuelo, donde funcionarios, familiares, amigos y aliados charlaban entre un nutrido catering, con bebidas y café.

“Está todo mal aquí, hay broncas de todo tipo y nadie entiende nada; es una noche negra”, dijo a LA NACION uno de los que bajó de la habitación que ocupó Fernández.

Consultado por la causa de ese fastidio, explicó:

“Hay mucha confusión porque se perdieron bastiones fuertes: La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca, Tres de Febrero, ¡Quilmes!”, exclamó la fuente, al señalar el pago chico de Aníbal Fernández.

Los funcionarios más cercanos al candidato a gobernador advirtieron que Fernández no hablaría con la prensa ni daría discursos. Sólo hará hoy su evaluación, en su habitual contacto matutino con los periodistas al llegar a la Casa Rosada.

El búnker del Intercontinental fue cerrado a la prensa. Sólo accedían los funcionarios kirchneristas, familiares, amigos y aliados de Aníbal Fernández, que arribó a las 20.12 con su esposa, Silvina Zabala, secretaria de Gabinete, y subieron a su habitación. Acto seguido llegó Martin Sabbatella, su candidato a vicegobernador. Luego apareció Lucas Gancerain, el secretario de Coordinación Presupuestaria, mano derecha en el manejo administrativo del jefe del Gabinete.

Desde entonces desfilaron figuras que revelaron las alianzas de Fernández: Ricardo Echegaray, Gabriela Cerruti, Víctor Santamaría, Hugo Yasky y la plana mayor de La Cámpora: Andrés Larroque, Juan Cabandié, Eduardo De Pedro, Mariano Recalde y Cecilia Naón. Estos cerraron filas luego de las denuncias contra Aníbal por la efedrina.

Sorprendió la nutrida presencia de periodistas deportivos: Alejandro Apo, Marcelo Araujo, Tití Fernández, Julio Ricardo y el titular de Fútbol para Todos, Pablo Paladino. El “anibalismo puro”.

Del radicalismo K asistieron Leopoldo Moreau y Eduardo Santín. También llegaron ministros, como Axel Kicillof y Débora Giorgi, y viejos amigos, como Rodolfo Gabrielli, María del Carmen Alarcón y María Laura Leguizamón. Hubo sindicalistas, como Roberto Baradel, Ariel Basteiro, Omar Plaini y Carlos Quintana.

Se temió lo peor cuando por los monitores vieron que Scioli hablaba en el Luna Park, con aire derrotado y “discurso de segunda vuelta”. No volaba una mosca. No había euforia ni muestras de alegría.

La “grieta” fue una política de Estado: no fue magia

La famosa grieta no fue magia. El régimen de los Kirchner planteó la división de la sociedad como una de las principales políticas de Estado. El ideólogo de esa estrategia fue el fallecido Ernesto Laclau, un filósofo y politólogo posmarxista y gramsciano que reivindicaba el neopopulismo, que es el sistema que rige en Argentina, Venezuela y Ecuador, por citar algunos casos. El conflicto es la esencia de la democracia y no hay democracia sin conflicto, sin antinomia y sin confrontación. Esta debe llevarse al primer plano y siempre debe haber un enemigo oculto para imponerse sobre él en batallas épicas y concitar el consenso del pueblo.

El verdadero líder de masas debe librar una batalla cultural contra todos los enemigos del pueblo, que son todas las instituciones y sectores “conservadores” que solo buscan frenar el “proceso de transformación”.

La prensa que informa con libertad debe ser desacreditada porque responde a esos poderes económicos ocultos, los empresarios deben ser perseguidos, trabajadores cooptados, los gobernadores disciplinados, los diputados presionados y la Justicia doblegada. La división de la sociedad es el éxito del modelo, el reaseguro de la democracia. La garantía de que, tornándose el líder carismático en el defensor de los intereses del pueblo, los críticos de él serán repelidos en la vida institucional y vapuleados en las urnas.

En efecto, el pintoresco pensador muerto a principios de 2014, que vivía en Londres pero dictaba recetas para los países pobres de América latina, consideraba que el líder de masas es aquel que gana las elecciones y que en ello consiste el único secreto de la democracia. En las urnas, la voluntad del pueblo es inapelable. Y aquellos que pierden deben ser directamente eliminados del sistema de toma de decisiones. La facción domina, con mano dura y de modo sectario. No deben existir las minorías, salvo si quieren sumarse a la “revolución” en contra de los enemigos del pueblo y de la Nacion. La disidencia es inadmisible.

Las voces críticas merecen ser estigmatizadas, descalificadas, humilladas y escrachadas como la oligarquía, la anti-patria y el cipayismo. Son empleados de los poderosos y por lo tanto toda la crítica que hagan del populismo y de su inapelable noción de la distribución y el populismo, será interesada. Porque sólo defienden poderes conspirativos y destituyentes.

Según el finado Laclau y sus acólitos, el Poder Judicial, el Poder Legislativo, la Constitución, la prensa y el empresariado son poderes fácticos, conservadores y funcionales a los grupos de poder económico y a las corporaciones hegemónicas. Toda la crítica de ellos es inválida.

El neopopulismo es el único camino hacia la ampliación de derechos colectivos, para los cuales, si es necesario, se debe pasar por encima de todos esos poderes ocultos y de los derechos individuales como el de la propiedad, la libre circulación la libertad de cambios o de comercio. Para la Laclau, el único factor valedero de la democracia es el respaldo al líder de masas. Las minorías pasan a ser meras amenazas para el triunfo épico del pueblo.

Por eso, es necesaria, para el éxito de esa revolución, una eficaz división de la sociedad en dos bandos: el de ellos y el de nosotros. Hay que garantizar la antinomia, agudizar las contradicciones y el conflicto. La “democratización” de todas las instituciones supone ponerlas al servicio del poder político que gane las elecciones, porque sólo eso es la democracia. No hay República, con división de poderes. Eso es una noción conservadora y enemiga del cambio. La suma del poder público debe ser del líder que obtenga los votos. Sin contrapesos, sin controles, debe ser total.

La política es la confrontación permanente, según la Biblia de Laclau. Las relaciones de poder son binarias. Nosotros o ellos. Pueblo u oligarquía. Nacional o cipayo. Popular o corporativo. El conflicto es la esencia de la democracia porque permite cristalizar e identificar el enemigo común para poder agrupar a todo el que está en frente y reivindica a la Patria.

El presidencialismo debe ser fuerte y las reelecciones deben ser eternas según Laclau, cuya esposa, Chantal Mouffe, escribió En torno a lo político que marcó a fuego a la Presidenta y a su “vamos por todo”. También la revista de Laclau Debates y Combates fue leída en todos los más altos círculos kirchneristas. De su prédica nació la “batalla cultural” que Carlos Zannini le enseño a los revolucionarios jóvenes de La Cámpora, que aprovecharon esa batalla para encubrir su propia corrupción y hacer caja con millares de sueldos de militantes de corazón y de bolsillo empleados en el Estado.

En el maoísmo que reivindica Zannini de los años 60, la Revolución Cultural se utilizó para eliminar a los enemigos internos que amenazaban al régimen comunista chino. Esa “revolución” costó millones de muertos, pero fueron un precio menor del triunfo del pueblo chino.

La batalla cultural de Zannini y Laclau era más modesta, sólo pretendía sacar de la cancha o dividir al Grupo Clarin y desacreditar a los medios de prensa, empresarios, sindicalistas o partidos que se opusieran al régimen. Pero tuvo efectos colaterales funestos: enfrentó a periodistas, a amigos, a familiares, a empresarios, a sindicalistas, a economistas y dirigentes políticos. Instauró la violencia verbal colectiva como costumbre diaria, un coletazo lamentable del discurso agresivo de las cadenas nacionales; convenció a gran parte de la sociedad de que “el otro”, si discrepa conmigo o se cruza en el tránsito, es el enemigo público número uno. Y tuvo la habilidad de hacerlo bajo el lema de que “la Patria es el otro”.

La confrontación, según Laclau, reagrupa a los pueblos identificando un enemigo externo al que hay que combatir. Es batalla permanente. El líder debe apelar siempre a las masas para legitimarse y fundar su acción en contra de ese enemigo. Muchas de las teorías de Laclau y su esposa Mouffe provienen del teórico nazi Carl Schmitt para quien el enemigo externo es una primera necesidad, esencial, en la política. Porque hace a la diferenciación y a la definición del líder. Este se define en cuanto a la diferencia amigo-enemigo.

Y el enemigo es público, sin atenuantes. Pero sin él es imposible la política. Por lo tanto, no se debe tender a moderar las diferencias, ni disimularlas ni a superarlas, sino a ponerlas en un primer plano. Quizás por ello Cristina Kirchner suele comentar que la justificación histórica del régimen nazi fue la respuesta al Tratado de Versalles, que era una humillación inaceptable para la nación alemana y por lo cual se tornaba comprensible esa reacción popular que entronizó a Hitler. La confusión filosófica e histórica de Cristina Kirchner, y sus consecuencias nefastas para la sociedad argentina, hace imprescindible que el próximo turno presidencial eche mucha tierra sobre los libros de Laclau para tapar la grieta.

La grieta, legado del kirchnerismo que el sucesor deberá cerrar. Programa emitido el sábado 17 de octubre de 2015

Programa emitido el sábado 24 de octubre de 2015

Editorial
Mariano Obarrio
Mariano Obarrio, conductor UCV
Mariano Obarrio, conductor UCV

 

Entrevista I 
Federico Casal, abogado de las hijas del fiscal Nisman

Federico Casal, abogado
Federico Casal, abogado

Verdades en la mesa I
Mariano Obarrio y Marina Carbajal

Entrevista II
Alejandro Tullio, Director Nacional Electoral  
Alejandro Tullio, Director Nacional Electoral
Alejandro Tullio, Director Nacional Electoral
 Verdades en la mesa II
Mariano Obarrio y Marina Carbajal
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Entrevista III
Ignacio Rodriguez Varela, abogado
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Escuchá a Mariano Obarrio en Unas Cuantas Verdades los sábados de 10 a 12 en FM Concepto 95.5 (o hace click acá)

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