Un Scioli desconocido que celebró en Tucumán, en medio de un incendio de la democracia

Un triunfo peronista deslegitimado y fraudulento como el de Tucumán coloca a Scioli en una debilidad extrema. Necesitaba una “victoria” clara e incuestionable, allí donde había apoyado al régimen autoritario de Alperovich junto a todos los gobernadores del PJ, en una muestra de fuerza hacia Cristina Kirchner. Pero el propio aparato de Alperovich le incendió la fiesta. ¿Si tan seguro estaba de ganar el peronismo para qué recurrió a la violencia, al fraude y a la quema de urnas? Tucumán pone a todo el peronismo bajo sospecha de estar robándose la democracia.
Scioli, estaba debilitado por Cristina, se pegó al peor rostro del clientelismo y la corrupción: la adulteración de los resultados en las urnas. La Presidenta le indicó el jueves último por cadena nacional que pese a que él tiene el apoyode los gobernadores, su eventual gobierno no tendrá que salirse del modelo K, justo cuando él había dicho que “vamos a cambiar lo que haya que cambiar” para pisarle electorado a “Cambiemos”. Esta dialéctica no le molestaba tanto a Cristina hasta que creyó que Scioli estuvo atrás de la denuncia de Lanata contra Aníbal.
Desde entonces sospecha de que Scioli tiene una alianza secreta con el Grupo Clarin. Lo retó en público en la Casa Rosada y Kicillof le dijo a los militantes “nuestro único candidato es el modelo”, durante un acto y con Scioli al lado.
Cristina advirtió que ni imaginen “que alguien traicione los intereses del pueblo” y también estaba Scioli a su derecha.
El gobernador quiere aferrarse al PJ para no quedar atado de pies y manos, pero el peronismo le pide que para ello defina un perfil propio, independiente de Cristina, que él no se anima a interpretar. Scioli tiene terror a ser el Dualde de Menem en 1999. Marcó diferencias, criticó la convertibilidad, y el riojano le hizo perder las elecciones con De la Rúa. Necesita resolver la cuadratura del círculo: ser él mismo y al mismo tiempo no enojar a Cristina.
Scioli necesita el voto de la clase media pero es capaz de avalar el fraude y la violencia en Tucumán cantando la marcha peronista junto a Manzur y Alperovich y de descalificar a los radicales por protestar por un crimen político en Jujuy. No tiene problemas en operar ante la Justicia para salvar a Cristina de algunas causas, de negar el crimen de Nisman y de salir en defensa del caudillo Insfrán en contra de Tevez, un ícono de las clases populares -a quienes Scioli dice representar-, además de ser compañero de fútbol y de tertulias de él y de Karina en La Ñata.
Parece desborado porque perdió en “su” Mar del Plata y en todo el interior de la provincia de Buenos Aires; bajó su nivel de votantes en la Primera y la Tercera, el conurbano duro, y sufrió palizas en La Plata y Bahía Blanca. Scioli perdió el rumbo del discurso y se le rompió la brújula de viejo zorro de la política. Parece desesperado por el triunfo a cualquier precio y, hombre de fé y esperanza, de diálogo y consenso, terminó convalidando minimizando la violencia y la quema de urnas en Tucuman, algo que simboliza algo así como incendiar la democracia.
Hay un Scioli desconocido, que hasta cambió su gesto en el rostro. Pasó de la calma al nerviosismo, de la sonrisa a la tensión, de la respuesta conciliadora al agravio. No debe ser fácil convivir con Zannini, ni con De Pedro ni con Kicillof en una misma lista. Menos aún tener a Aníbal Fernández como candidato a gobernador, todo un contrapeso en la boleta.
Pero eso no debe llevar a Scioli a convalidar los atropellos contra lo más sagrado: las elecciones. Sólo se cargó el 81% de los votos. No se computaron el 19% de las mesas, mayoría de la capital, donde ganó Cano. El PJ perdió en varias ciudades tucumanas importantes. Manzur se proclamó ganador con el 11,6 % de mesas escrutadas invocando una “tendencia irreversible”, en medio de tiros, tomas de escuelas, cortes de luz, agresiones graves a gendarmes, ataques a balazos a los locales de los opositores y represión con balas de goma a quienes marchan a protestar por el fraude. La oposición podría revertir varios puntos en Capital y quedaría en tela de juicio si era tal la diferencia en el interior provincial. ¿Quién hubiera ganado si hubiera prevalecido la transparencia? Scioli suele pedir que no se vuelva al pasado y hemos vuelto a la Década Infame y al Fraude Patriótico de los conservadores para preservar sus privilegios. Scioli parece no advertir que esta clase de “triunfos” en las urnas pueden ser grandes derrotas en la política, tarde o temprano.

2 comentarios en “Un Scioli desconocido que celebró en Tucumán, en medio de un incendio de la democracia”

  1. Que la sociedad todavia,no reaccione ante estos funcionarios,COMO EL CASO DE DANIEL SCIOLI,ME LARMAhttp://www.buendianoticia.com/nota/1640/se-descubren-nuevos-bienes-de-scioli-pero-en-la-plata-la-justicia-no-activa-la-causa-por-jorge-vitale-15082015-

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