Capacitar a los empleados públicos y sanear la planta, metas del nuevo ministerio

 LA NACIÓN, lunes 30 de noviembre de 2015

El futuro ministro de Gestión y Modernización, Andrés Ibarra, tendrá los objetivos de capacitar a los empleados públicos, jerarquizar la carrera de los funcionarios, sanear la planta de contratados que no trabajan, concursar los cargos, incorporar tecnología a la administración para mejorar la calidad de atención al público y garantizar la transparencia con la publicación de compras y licitaciones en Internet.

“Si hay incorporación de gente en el Estado con sólo el fin de pagarles un sueldo, no se está cumpliendo con la ley. En ese caso se van. El que no trabaja no tiene que estar en el Estado”, dijo Ibarra a LA NACION.

Y aclaró: “Los principales interesados en ello son los propios empleados del Estado que trabajan y están comprometidos, que los hay y muy buenos en la administración. No quieren tener al lado a personas que no trabajan y cobran un sueldo”.

La idea así sería discernir entre los que cumplen funciones y los que no, independientemente de quién los haya nombrado.

Al mismo tiempo, aspira a aplicar la política de “gobierno abierto”, que Ibarra instrumentó en la ciudad para garantizar la transparencia de la administración, con la publicación en Internet de datos sensibles, compras y licitaciones. Desde la Nación, se propondrá trasladarlo a las provincias y los municipios para hacer más eficientes los servicios.

El objetivo declamado es mejorar la atención al ciudadano a través de la informatización de los trámites y de sistemas eficientes. Tendrá a su cargo la política de recursos humanos, en coordinación con todos los ministerios, y proyectos de tecnología e innovación.

Será un desprendimiento de la Jefatura de Gabinete, que dirigirá Marcos Peña: se fundará sobre la estructura de la actual Secretaría de Gabinete, que hasta hoy agrupaba a las subsecretarías de Gestión y Empleo Público, de Tecnologías de Gestión y de Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia.

Tendrá la antipática misión de cumplir la promesa de campaña del presidente electo, Mauricio Macri: “El Estado no puede ser un aguantadero de La Cámpora”.

Viejo amigo del presidente electo y ex directivo del grupo Macri, Ibarra es en la actualidad ministro de Modernización de la ciudad de Buenos Aires y tiene perfil bajo, muy técnico y abocado a la gestión.

Quizá como primer paso, ayudará a las áreas de recursos humanos de cada ministerio u organismo estatal a revisar los miles de contratos temporarios por seis meses o un año que el gobierno de Cristina Kirchner incorporó desde 2007 y aún sigue publicando en el Boletín Oficial. También revisará las designaciones sin concurso.

Según Ibarra, menos de 5% de los directores nacionales y generales están concursados y la enorme mayoría fueron nombrados por regímenes de excepción. El nuevo ministerio deberá continuar además los 9000 concursos pendientes de la administración de Cristina.

Los tres objetivos declarados son:

  • El fortalecimiento del empleo público, la formación y jerarquización de la carrera administrativa, la organización y los sistemas de recursos humanos.
  • Crear nuevos sistemas de gestión con incorporación de tecnología en todas las áreas del gobierno: expedientes electrónicos, sistemas de compras, liquidación de haberes, mejora de trámites y calidad de la atención. Se buscará expandirlo a provincias y municipios.
  • Conformar el sistema de transparencia de “gobierno abierto”, con publicación de datos de gestión y de las licitaciones.

De 56 años, licenciado en Economía, casado y con cuatro hijos, Ibarra trabajó en Sideco y en el Correo Argentino durante la gestión de Franco Macri. En 1993 fue director financiero y comercial de Autopistas del Sol, donde controló los recursos humanos y consiguió financiación por 380 millones de dólares para la ampliación del Acceso Norte.

Había ingresado al grupo Macri por un aviso clasificado. También fue gerente general del Club Atlético Boca Juniors durante la presidencia de Macri y juntos escribieron Pasión y gestión.

Atención al ciudadano y gobierno abierto

Andrés Ibarra, Min. de Gestión y modernización

El área a su cargo dependerá de la Jefatura de Gabinete, que estará a cargo de Marcos Peña

Más tecnología

Ibarra ocupa hoy el Ministerio de Modernización de la ciudad de Buenos Aires, desde donde aplicó iniciativas de “gobierno abierto” con la incorporación de tecnología

Trámites online

Uno de los objetivos, además de jerarquizar la función pública, es mejorar la atención al público a través de la informatización de los trámites

 

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Rodríguez y Bullrich se reunieron para la transición en Seguridad

 LA NACIÓN, domingo 29 de noviembre de 2015

La accidentada transición entre el gobierno saliente y entrante siguió ayer con la seguridad ciudadana. La ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez, recibió ayer a las 10 en su despacho del barrio de Palermo, a su sucesora en el cargo, Patricia Bullrich, y ambas comenzaron con un proceso de reuniones en un clima de cordialidad y colaboración.

Empezó así un proceso de entrega de informes sobre el estado de la gestión que continuará esta semana con más reuniones entre Bullrich y Rodríguez, a las que se sumará el poderoso secretario de Seguridad, Sergio Berni.

El propio Berni llamó el miércoles último a la nueva ministra para felicitarla y ponerse a disposición, con miras al recambio de gobierno del 10 de diciembre próximo.

Según pudo saber LA NACION de fuentes allegadas a Bullrich, el encuentro se produjo en un clima “de muy buena onda, información fluida, gran predisposición y apertura de todos los programas en marcha del ministerio”. De hecho, Berni se comunicó con Bullrich antes de que la propia presidenta Cristina Kirchner le diera luz verde al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, para que destrabara la transición.

Hasta ese momento, la Presidenta le había informado fríamente a su sucesor, el presidente electo Mauricio Macri, que sus ministros sólo estarían disponibles a partir del 9 de diciembre, lo que fue interpretado como falta de colaboración.

Sin embargo, varios ministros comenzaron a tomar contacto con sus sucesores para no quitarles colaboración y la Presidenta debió ceder y poner en marcha el traspaso.

Es así como por orden de la Presidenta, Rodríguez recibió ayer a Bullrich, durante dos horas, en la sede ministerial de la calle Gelly y Obes 2289. Una hora a solas y en la segunda se sumaron sus equipos.

Sobre el traspaso de parte de la Policía Federal a la ciudad de Buenos Aires no hablaron: acordaron tratar el tema de las fuerzas federales de seguridad junto con Berni en los próximos días. Berni es un opositor tenaz al traspaso a la Ciudad, porque los jefes se oponen.

Tampoco se trató la situación salarial de los efectivos. Todo ello se abordará en las próximas reuniones. El gobierno electo de Mauricio Macri declarará la emergencia en seguridad y también creará una agencia nacional contra el crimen organizado que podría estar integrada, entre otros organismos, por el área investigativa de la Policía Federal, que permanecerá en la órbirta nacional.

Según informó la agencia DyN, además, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, acordó para el lunes próximo un encuentro con su sucesor, el diputado electo Emilio Monzó. Se encontrarán a las 17 en la Cámara baja para “acordar la transición”.

Anteayer, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, recibió a su sucesor Marcos Peña y Axel Kicillof (Economía) a Juan José Aranguren (Energía). Además, Florencio Randazzo (Interior y Transporte) tomó contacto con Rogelio Frigerio (Interior) y con Guillermo Dietrich (Transportes); Alberto Sileoni (Educación) con Esteban Bullrich, y Carlos Casamiquela (Agricultura) con Ricardo Buryaile .

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El cerebro de la gestión macrista que busca devolverle jerarquía a la Jefatura de Gabinete

 LA NACIÓN, domingo 29 de noviembre de 2015

Luego de 12 años, volverán a la Casa Rosada las reuniones de gabinete. El encargado de coordinarlas durante el futuro gobierno de Mauricio Macri será el designado jefe de ministros, Marcos Peña, operador de mayor confianza del presidente electo y el funcionario que se perfila con mayor volumen político.

De 38 años, Peña conducirá además la estrategia comunicacional de la administración y se perfila como principal vocero de Macri. El que habilita quién, cuándo y cómo se comunica una política oficial.

Durante los gobiernos del ex presidente Néstor Kirchner y de la mandataria saliente, Cristina Kirchner, nunca hubo reuniones de gabinete. El jefe de Estado mantiene relación directa y radical con todos los ministros. Macri delegará en Peña la coordinación entre ellos, aunque no prevé hacer reuniones plenarias todas las semanas.

“Marcos será facilitador y coordinador de todo el gabinete, mantendrá relaciones políticas con todos los líderes de la oposición, con los gobernadores y con todos los partidos políticos”, confió a LA NACION un funcionario macrista.

Para la gestión cotidiana, se apoyará en dos expertos en administración de presupuesto, que vienen del sector privado. Son Gustavo Lopetegui, ex LAN, que dirigirá la Secretaría de Gabinete, y Mario Quintana, ex Farmacity, futuro secretario de Coordinación Administrativa y Evaluación Presupuestaria.

Lopetegui podría atender los ministerios más económicos; Quintana los más políticos y sociales.

Para conducir la estrategia y contenidos de la comunicación, Peña designó al periodista Jorge Grecco, ex Clarin y ex Perfil, como secretario de Comunicación Pública, que sucederá a Alfredo Scoccimarro. Tendría a su cargo la administración de la pauta publicitaria oficial.

El jefe del Gabinete será el principal vocero presidencial, pero no el único, según sus allegados. Los ministros de cada área difundirán las medidas específicas y Macri hará conferencias de prensa.

Para los contenidos, se descuenta que Peña trabajará cerca del asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba, pero éste no tendría cargo oficial y hasta ayer no se sabía qué lugar, interno o externo, ocupará.

La agencia oficial de noticias Telam no figurará más en la órbita de Jefatura de Gabinete; la absorberá Hernán Lombardi, que será director del Sistema Nacional de Medios Públicos (Canal 7 y Radio Nacional). Pero la caja de más de 2000 millones de pesos de la pauta publicitaria quedaría en la Jefatura de Gabinete. Pendiente de resolución está Fútbol para Todos. Depende del jefe del Gabinete, pero cerca de Peña existe gran misterio. Lo seguro es que se buscará financiar parte del costo de 1700 millones de pesos anuales con publicidad privada.

De máxima confianza de Macri y perfil bajo, Peña es reconocido por sus pares por su capacidad intelectual y de trabajo. Se graduó como politólogo en la Universidad Di Tella. También se le atribuye un estilo verticalista y una tendencia a cerrarse sobre su círculo de jóvenes asesores incondicionales.

Sindicado como el cerebro, los ojos y oídos de Macri, Peña fue llevado a Pro por la actual vicepresidenta electa, Gabriela Michetti, con quien después la relación se enfrió. Integra la mesa chica del Presidente electo y ganó influencia en las decisiones. Sus amigos aseguran que no tiene apetencias personales y que su único objetivo es que a Macri le vaya bien. Su mano derecha, Fernando De Andreis, será secretario general de la Presidencia, por lo que ambos ocuparán los dos despachos del primer piso de la Casa Rosada más cercanos al de Macri. Otro íntimo de Peña, Fulvio Pompeo, que dirigió el plan de política exterior de Pro, será secretario de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete. Un enlace con la Cancillería con foco en recuperar la relación con los países del mundo occidental.

De su entorno más cercano, Juan Gentile, apodado “Juano”, virtual vocero de Peña, estará en el equipo pero aún sin cargo definido.

Por otra parte, Peña controlará el Plan Belgrano, de infraestructura básica y productiva, de 30.000 millones de dólares, que será una Secretaría de la Jefatura a cargo de José Cano. Paula Bertol será secretaria de Asuntos Parlamentarios.

La Secretaría de Habitat se transferirá al Ministerio del Interior; la de Integración se disolverá, y la de Gabinete, que contiene al área de Función Pública, se separará para conformar el nuevo Ministerio de Gestión y Modernización que dirigirá Andrés Ibarra.

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Cristina, aislada, debió ceder a la transición – Programa emitido 28-11-2015

Programa emitido el sábado 28 de noviembre de 2015

Editorial
Mariano Obarrio

Mariano Obarrio, conductor UCV
Mariano Obarrio, conductor UCV

Verdades Económicas
Mariano Obarrio y José Antonio Diaz

José Antonio Diaz, columnista UCV
José Antonio Diaz, columnista UCV

Entrevista II
Andrés Ibarra, futuro Ministro de Gestión y Modernización
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Andrés Ibarra, futuro Ministro de Gestión y Modernización
Verdades en la Mesa
Mariano Obarrio y José Antonio Diaz
Entrevista II
Martín Sabbatella, Presidente AFCA
Martín Sabbatella, AFCA
Martín Sabbatella, AFCA
Verdades en el Mundo
Mariano Obarrio y Marina Carbajal
Últimas Verdades
 

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Cristina cedió en su intransigencia para que Aníbal y Peña iniciaran la transición

 LA NACIÓN, sábado 28 de noviembre de 2015

Luego de fuertes críticas dentro del PJ y de su propio gabinete por su falta de colaboración inicial con el gobierno electo, la presidenta Cristina Kirchner flexibilizó ayer su postura y habilitó a su jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, para que convocara a quien será su sucesor en la próxima administración, Marcos Peña, con quien acordó, en una reunión a solas, poner en marcha la transición.

Con un encuentro en la Casa Rosada, que fue definido como “cordial”, establecieron un mecanismo formal para el traspaso de todos los ministerios y para la transferencia del mando al presidente electo, Mauricio Macri, el 10 de diciembre próximo.

Según confiaron a LA NACION fuentes de ambos sectores, tanto Fernández como Peña organizarán a sus respectivos ministros para fijar una agenda de reuniones bilaterales públicas y formales la semana próxima. Así los ministros entrantes podrán jurar con información mínima del estado de las cuentas públicas, los recursos y la marcha de los expedientes en cada área.

Tras el descongelamiento del primer encuentro en la Casa Rosada, Peña dijo a la prensa que “fue una charla muy cordial y muy buena para trabajar los temas de la transición que viene”.

Y agregó: “Nos parece muy positivo que podamos ayudar a hacer una transición más relajada,más ordenada”.

En su cuenta de Twitter, Aníbal Fernández informó: “Por expresas instrucciones de la señora Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, he recibido hoy viernes feriado, a Marcos Peña, nuevo jefe de Gabinete de Ministros de la inminente gestión del señor presidente electo, Mauricio Macri. Buena charla y temas variados”. Y agregó: “Quedamos en volver a vernos para seguir conversando”.

“Haremos una transición ordenada. Se harán todas las reuniones de los ministros la semana próxima y de manera formal”, dijo a LA NACION un allegado a Peña.

En la Casa Rosada se supo además que el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, se pondría a disposición de su futuro reemplazante, Pablo Clusellas, y delegará la primera gestión de contactos en el subsecretario técnico, Carlos Liuzzi.

El hecho de que Aníbal Fernández invocara una “expresa instrucción de la Presidenta” para convocar a Peña puso de manifiesto el giro y el retroceso de la mandataria sobre la postura inflexible de falta de colaboración de hace tres días, con la cual especulaba con convertirse en la futura jefa de la “oposición al ajuste”.

El martes último, Cristina Kirchner recibió a Macri en la residencia de Olivos y le notificó, en medio de una tensa reunión de 20 minutos, que sus ministros sólo estarán disponibles para la transición desde el 9 de diciembre, el día anterior a la asunción. En buen romance, no habría transición. “La reunión no valió la pena”, dijo entonces Macri.

Esa actitud reticente de Cristina desató una ola de críticas en el PJ y Cristina comenzó a ceder al quedar aislada en su propio gabinete. Muchos ministros del Poder Ejecutivo, en forma autónoma, tomaron contacto en forma reservada con sus contrapartes macristas para ponerse a disposición y varios gobernadores se comunicaron con Macri y sus allegados para abogar por sus provincias. Como correlato de ello, se rompió el bloque de diputados en la escandalosa sesión de anteayer.

Ante estas señales de alarma, Cristina Kirchner recibió anteanoche a casi todo el bloque de senadores del Frente para la Victoria y se mostró más conciliadora. Ordenó cederle a Cambiemos la presidencia provisional de Senado.

“Otra cosa sería mal vista y no haremos nada que comprometa la gobernabilidad”, les ordenó. “Está mucho más lógica, esperemos que le dure”, dijo a LA NACION uno delos presentes.

Un allegado a Peña aseguró que “hubo buena predisposición y sirvió para desdramatizar la transición, porque antes no había colaboración”. Otros sectores del macrismo señalaron que “no hay que confiarse y hay que mirar todo con lupa”.

Hasta ayer se hacían contactos informales. El ministro del Interior y Transportes, Florencio Randazzo, acordó reuniones con sus futuros sucesores, Rogelio Frigerio, por Interior, y Guillermo Dietrich, por Transporte.

El ministro de Justicia, Julio Alak, preparó un informe acorde con las buenas prácticas de la OEA, muy detallado, para recibir a Germán Garavano. “La señal de ayer es clara, la semana que viene empezamos y espero el llamado de Garavano”, dijo Alak.

En su informe figuran planes estratégicos, proyectos de leyes y obras pendientes, temas para los próximos 90 días como licitaciones de chapas patentes, cedulas o cárceles.

El secretario de Seguridad, Sergio Berni, se comunicó con Patricia Bullrich; el ministro de Educación, Alberto Sileoni, con Esteban Bullrich; su par de Agricultura, Carlos Casamiquela, con Ricardo Buryaile.

Axel Kicillof dejó trascender que aún no se reunió con Alfonso Prat-Gay porque todavía no lo llamó, pero que sí lo hizo con Juan José Aranguren, futuro ministro de Energía.

Otros lo hicieron en forma reservada, para no ser acusados de falta de colaboración y ello dejaba descolocada a la Presidenta.

El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, exhortó al peronismo a preservar la gobernabilidad del futuro presidente y no complicar su gestión. El presidente electo, Macri, recibió a los mandatarios electos de La Rioja, Sergio Casas; de Neuquén, Omar Gutiérrez, y de Córdoba, Juan Schiaretti.

Además, el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, mano derecha de Macri, también habló con Urtubey; el gobernador saliente de Córdoba, José Manuel de la Sota, y el gobernador electo de Chubut, Mario Das Neves. En ese clima de diálogo, la Presidenta debió descongelar la tensión y habilitar la transición.

Los primeros datos para el traspaso

Transición

Aníbal Fernández y Marcos Peña establecieron un mecanismo formal

Agenda

Acordaron instruir a sus ministros para fijar una agenda de reuniones públicas hasta el 10 de diciembre

Compromiso

Se entregará información del estado de las cuentas públicas, recursos disponibles y marcha de los expedientes en cada área, el pago a proveedores y licitaciones pendientes

Banco Central

El equipo económico de Macri desconoce cuántas reservas existen de libre disponibilidad

Energía

La futura gestión aspira a revisar el nivel de subsidios en gas, petróleo y demás combustibles para fijar un esquema de tarifas

Justicia

El ministro Julio Alak preparó un detallado informe acorde a las buenas prácticas de la OEA, para recibir a Germán Garavano

Interior y Transporte

El ministro Florencio Randazzo acordó reuniones con sus futuros sucesores: Rogelio Frigerio, por Interior, y Guillermo Dietrich, por Transporte

Domínguez no quiere a Aníbal

“Hemos tenido mucha mezquindad política y dejado de salir al encuentro de nuestro pueblo”, dijo el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, al justificar su negativa a que su ex rival en la interna, Aníbal Fernández, sea propuesto para conducir la Auditoría General de la Nación (AGN).

“El futuro del peronismo dependerá de si sus dirigentes tenemos la humildad de entender que hemos perdido en la provincia de Buenos Aires y no hicimos el proceso de renovación que las sociedad nos demandaba”, dijo.

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Primeros contactos entre ministros para el traspaso del mando

LA NACIÓN,  26 de noviembre de 2015
Pese a las diferencias, algunos funcionarios del Gobierno cooperan ya con sus sucesores

La controvertida decisión de la presidenta Cristina Kirchner de retacearle a su par electo, Mauricio Macri, la colaboración de sus ministros para la transición del Gobierno tomó por sorpresa a todo el gabinete kirchnerista y generó malestar en algunos ministros y legisladores del peronismo, aunque en forma individual hubo algunos contactos entre funcionarios salientes y entrantes.

Luego de la reunión de anteayer en Olivos, Macri informó anteanoche que la Presidenta le adelantó que sus ministros sólo recibirán a sus contrapartes macristas para el traspaso el 9 de diciembre próximo, pocas horas antes de dejar el poder.

Ello generó una ola de críticas a la mandataria en el macrismo y en el propio Gobierno, aunque en forma reservada hubo gestos de independencia respecto de la Presidenta. Según pudo saber LA NACION, el secretario de Seguridad, Sergio Berni, llamó a la ministra designada por Macri en el área, Patricia Bullrich, y quedaron en reunirse. El ministro del Interior y Transportes, Florencio Randazzo, habló con el futuro ministro de Transportes, Guillermo Dietrich, y la semana próxima podrían encontrarse.

Pero aún Randazzo no habló con el de Interior, Rogelio Frigerio, cuyo destino se confirmó ayer.

“Florencio se va a poner a disposición para todo lo que necesiten sus sucesores, sin ninguna especulación”, dijo un allegado al ministro, que se distanció de Cristina en julio último luego de ser marginado de la carrera presidencial.

El ministro de Educación, Alberto Sileoni, ya había tomado contacto con su sucesor, el actual ministro porteño del área, Esteban Bullrich, y avanzaron en varios asuntos.

Por otra parte, el jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, reveló que el director de la AFIP, Ricardo Echegaray, programó el traspaso con el próximo jefe recaudador, Alberto Abad. Fernández buscó así desmentir a Macri, que había denunciado la reticencia de la Presidenta y lo acusó de montar “un show mediático”.

El propio Aníbal invitó anteanoche al futuro jefe de Gabinete, Marcos Peña, a una reunión con carácter reservado y Peña la rechazó porque la quería “pública y a la luz del día”.

Fernández le respondió: “No estoy citándolo en un bar en Pompeya, sino en mi despacho”.

Por la tarde, Peña insistió en que Cristina le ofreció a Macri una reunión “clandestina u oculta”, que consideró “una falta de respeto a la transición y a lo que han votado los argentinos hace tres días; dice que no va a haber una transición, que no puede haber una foto ni un gesto de respeto por el presidente electo”.

El clima político se tensionó y la Presidenta buscó descomprimirlo al responderle al macrismo durante un discurso en el hospital Posadas, en el que prometió “colaborar” con el nuevo gobierno y que “jamás” se le “ocurriría hacer algo que dañara la gobernabilidad” y “dejar al gobierno sin presupuesto”.

Sin embargo, cerca de Macri reafirmaron que “Cristina no habilitó a los ministros hasta el día anterior a la transferencia del mando”.

Según confiaron a LA NACION fuentes del Gobierno, la Presidenta tuvo el gesto de quita de colaboración porque le molestó que Macri hiciera trascender que le pediría a ella las renuncias del presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, y del director de la Afsca, Martín Sabbatella.

Un ministro confió que la actitud de Cristina tomó por sorpresa a varios miembros del gabinete que por instrucción de ella habían comenzado a preparar los informes para los nuevos ministros de Macri. Los ministros de Justicia, Julio Alak, y de Defensa, Agustín Rossi, y de Industria, Débora Giorgi, señalaron que estaban preparados para recibir a sus sucesores.

Por eso no descartaban que en los próximos días se levante ese congelamiento que ordenó la Presidenta. En Defensa señalaron que esperan el llamado de su futuro reemplazante, Julio Martínez.

En Economía, aseguraron que el ministro Axel Kicillof “por ahora no recibió ninguna comunicación” y agregaron que en Pro “están más interesados en el show mediático que en la transición”.

Dentro de los bloques del PJ en el Senado y en Diputados generó malestar la negativa de la Presidenta.

“No se entiende. Hay muchos comentarios negativos y nos parece increíble”, dijo un legislador kirchnerista.

En cambio, Aníbal Fernández defendió a la Presidenta y atacó a Macri. “No han tenido vocación de hacer una transición. Si la vocación es hacer una transición para las cámaras, porque la intención es hacer un showcete televisivo, no es nuestra vocación. Queremos aportar datos, pero sin este gesto de chiquilines”, dijo.