Macri, Massa y Stolbizer: entre el acuerdo y la derrota definitiva

Las cartas de octubre están echadas. Ni Macri ni Massa podrán ganar por sí mismos sin la ayuda del otro. Daniel Scioli quedó cerca del 40% en las PASO, tiene a los Estados nacional y provincial de su lado y a 20 gobernadores que empujan. Aún así, no la tiene fácil. Prende velas para que Macri y Massa no se junten en el ballotage y sumen sus votos de verdad.

Si quieren ganar, Macri y Massa están obligados al acuerdo. Deben incluir a De la Sota y a Stolbizer e incorporar a Carrió y Sanz. La línea divisoria de la polarización no es hoy izquierda contra derecha, peronismo o radicalismo. Se decide entre la democracia republicana o el populismo bolivariano en el que cayó el PJ de los Kirchner.

Para que los actuales votantes de Massa apoyen a Macri en un ballotage, o viceversa, es necesario que presenten y expliquen muy bien un “gobierno conjunto”, porque de ese modo los adeptos de uno y otro visualizarán que todos estarán involucrados y participarán del futuro poder. En caso de que perciban que su favorito queda afuera, se dispersarán y en un ballotage algunos le darán a Scioli y Zannini lo que les falta para llegar.

Solo así la suma de 2 más 2, Macri más Massa, dará una cifra parecida a 4. Con el “otro” adentro de la alianza y de la foto. Para que esto suceda, ambos tienen que tener generosidad y confianza en el otro. Esto es lo que más falta hoy. No se confían. Cada uno cree que el otro le sacará ventaja o a la larga lo perjudicará, con malas artes. Y a veces construyen más recelos que los reales.

Macri debe asumir que tendrá que gobernar con un gabinete de macristas, massistas, delasotistas, lilistas y stolbizeristas, así como Menem gobernó con liberales y como De la Rúa lo hizo con frepasistas y como Duhalde convocó a radicales y extrapartidarios como Alfonso Prat Gay. O como Kirchner convocó a radicales K y a los socialistas K. Los gobiernos son concertaciones, nunca son del todo puros. Y eso no determina el éxito o el fracaso de un experimento. Las que son determinantes son las políticas y su modo de ejecutarlas.

Para ganarle al peronismo, De la Rúa se alió con Chacho Alvarez, que era una fractura del PJ por izquierda. Y así en 1999 Duhalde sacó 38,2% y la Alianza 47%. Hoy Scioli sacó 38,4 y la suma de Macri y Massa da 50%.

Muy problemente, en una foto conjunta Macri-Massa obtendrían 45/47% y Scioli podría escalar algunos puntos, hasta 43 o 44 con algunos votos de Rodríguez Sáa, la izquierda y el mismo Massa.

Pero sin Massa adentro, según marcan las encuestas, Macri no podría aspirar más que un 40/42 mientras que Scioli recibiría muchos más votantes del tigrensa para quedar alrededor de 47.

Macri y Massa necesitan acordar para ganar, porque también se necesitan, llegado el caso, para gobernar. Macri necesita en el Congreso las bancas de Massa, de Stolbizer, De la Sota, Carrió y también de una buena parte del peronismo, siempre en caso de que ganara: el mismo Scioli necesitará de todos ellos para evitar condicionamientos del kirchnerismo.

Si se necesitan para después, lo más razonable es acordar hoy. Massa se diluye en la polarización: algunas encuestas ya lo dan con 16 puntos mientras que Scioli subió a 41,5 y Macri a 32,5. Si no quiere desinflarse más, Massa debe conformar la expectativa urgente de que será parte de un gobierno, parte del poder, y que el voto por él no es inútil, sino que lo ayuda a entrar con fuerza en ese acuerdo.

De lo contrario, puede llegar al 25 de octubre con 10 puntos y perderá peso para negociar. O incluso parte de sus votantes le darán el triunfo a Scioli en primera vuelta. Massa tiene todo para ganar en un acuerdo: si logra derrotar a Scioli y a Cristina, aunque sea con Macri como aliado, podrá buscar convertirse en el articulador del futuro gobierno con los gobernadores y legisladores peronistas y así recuperar terreno en el PJ.

Los peronistas van donde está el poder porque su única noción es su ejercicio. Macri debe saber que esa zanahoria es la que necesita Massa. Para obtenerla solo necesita un cargo de relevancia en Diputados como armador de acuerdos parlamentarios, con espacios de poder en el gabinete para sus hombres de confianza. Massa asume ese rol o se diluye en la polarización y espera a que Scioli o Cristina lideren el PJ.

Parte de este ajedrez es la provincia de Buenos Aires. Para ganar la grande, hay que sacrificar alguna chiquita. Macri y Massa deben comprender que María Eugenia Vidal y Felipe Solá se neutralizan y si van a octubre le entregarán, lo más seguro, la provincia a Anibal Fernández. La boleta de Scioli arrastrará a Anibal hasta un punto cercano a los 40 puntos.

Macri difícilmente llegue a esos niveles y por lo tanto Vidal tampoco. Menos aún Massa y Solá. Debería producirse un corte de boletas que no tiene antecedentes en la provincia. Así las cosas, el gobernador será Aníbal. Porque su elección se define en octubre y gana quien saca un voto más. No hay ballotage.

A menos que alguien se convierta en el prócer del renunciamiento. O Vidal o Solá. Quien lo haga podrá exigir al otro espacios de poder en el futuro gobierno provincial y también en el nacional, en caso de que su alianza los obtenga. Y a cambio tendrá capital político como arquitecto del triunfo. Es eso, o los dos se quedan afuera de todo y sin nada. En la vida hay que elegir. Cristina sacrificó a Randazzo para no perder contra Scioli. Pero a cambio le impuso a Zannini. Resultado: Cristina hoy vale lo mismo que Scioli.

En caso contrario, Randazzo hubiera llegado al final de su lucha, con Zannini como vice, como le ofreció a Cristina, pero perdía con Scioli y éste hoy sería el jefe indiscutido del peronismo, con Cristina y Zannini como grandes derrotados. No le dieron ese gusto a Scioli. Sacrificaron la pelea chica pero ganaron la grande. En la oposición todavía no aprendieron que en política cediendo se puede ganar, y mucho, y que no siempre la idea de ir por todo es ganadora: se pueden quedar sin nada.

Cristina acusó a la oposición de “poner en duda” la democracia

LA NACIÓN, domingo 30 de agosto de 2015

La presidenta Cristina Kirchner aprovechó otra vez ayer la cadena nacional, la número 34, para atacar a los candidatos de la oposición como parte de la campaña electoral con miras a las elecciones presidenciales del 25 de octubre próximo. “Que los que agravien, descalifiquen, quieran instalar el desánimo y poner en duda nuestro sistema democrático, eso dejémoselos a ellos”, los acusó.

Bajo el sol templado del mediodía, ante cientos de jóvenes de las agrupaciones kirchneristas La Cámpora, Kolina y la Juventud Peronista, la jefa del Estado inauguró la estación Ciudad Universitaria del Ferrocarril Belgrano Norte, justo frente al estadio de River Plate, con un discurso breve, de poco más de quince minutos.

Sentó a su derecha al gobernador bonaerense y candidato a presidente del Frente para la Victoria (FPV), Daniel Scioli, aunque nunca se refirió a él y sólo intercambió breves diálogos por lo bajo. Pareció así continuar la tensión de varios días, en los que la Presidenta le dio muestras de apoyo, pero le marcó los límites del modelo. Sólo al final del discurso, Scioli alcanzó a darle un beso al levantarse, pero ella se mantuvo indiferente.

Cristina colocó a su izquierda al candidato a gobernador bonaerense del FPV, Aníbal Fernández, a quien, en cambio sí mencionó en tono cómplice. Fue cuando le dijo al intendente de Esteban Echevarría, Fernando Gray, por videoconferencia “acá dice Aníbal que nos invites a comer”. También en ese diálogo cargó contra sus opositores. “Hay políticos a los que les gusta amargarle la vida a la gente, a mí me gusta alegrársela”, le dijo Gray.

Pese a que ella misma presentaba una obra ferroviaria, y elogió la gestión del Gobierno en el área, la Presidenta no hizo ningún reconocimiento personal al ministro del Interior y Transportes, Florencio Randazzo, que se sentó con gesto adusto a un metro de ella, a la izquierda de Aníbal Fernández. Cristina habla con su silencio: Randazzo quedó desgastado políticamente cuando ella le pidió resignar su postulación presidencial y él no aceptó la oferta de la mandataria de ser candidato a gobernador.

“Acá nos ven reunidos, no para criticar ni para amargarle la vida a la gente con mala onda o para criticar a otros, sino para anunciar lo que hemos hecho y lo que vamos a hacer”, contrapuso la Presidenta.

Según confiaron a LA NACION fuentes oficiales, Cristina acusó el impacto del encuentro del miércoles último entre los candidatos presidenciales de la oposición que denunciaron fraude en las escandalosas elecciones en Tucumán: Mauricio Macri, de Cambiemos; Sergio Massa, de UNA, y Margarita Stolbizer, de Progresistas. En la Casa Rosada consideran ese posible acuerdo como un riesgo para un eventual ballottage entre Scioli y Macri o Massa.

“Quiero decirles a todos en esta hermosa mañana de sol que sigamos con la misma fuerza trabajando; que a los que agravien, descalifiquen, quieran instalar el desánimo y quieran poner en duda nuestro sistema democrático, dejémoselos a ellos”, dijo. Previo a ello, Cristina recorrió uno de los vagones del tren Belgrano Norte y recibió una camiseta de River de manos del presidente de ese club, Rodolfo D’Onofrio.

La nueva estación facilitará el acceso de los simpatizantes riverplatenses a su estadio por el nuevo puente Ángel Labruna. Además, los estudiantes de Ciudad Universitaria también se beneficiarán.

La mandataria cruzó un amable diálogo por videoconferencia con el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, para inaugurar la represa hidroeléctrica Punta Negra. Cuando le ordenó al ingeniero de la obra accionar la compuerta también introdujo la política: “Apriete el botón, pero no el que quieren apretar otros para que vuele todo, sino el botón para que entre el agua para regar las hectáreas y producir energía hidroeléctrica”, dijo.

La secundaban varios ministros del Gabinete, entre ellos, el de Economía, Axel Kicillof, además de los secretarios legal y técnico, Carlos Zannini, y general de la Presidencia, Eduardo de Pedro.

Además, envió otro mensaje a Scioli para que no se salga del modelo. Al presentar una inversión de la empresa Premoldeados de Argentina, de durmientes para ferrocarriles, en Los Cardales, le dijo al dueño: “Sigan adelante porque este tren no lo detiene nadie. Hay mucha locomotora que va a tirar”.

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Cristina estudia un fondo del conurbano para ayudar a Aníbal

LA NACIÓN, domingo 30 de agosto de 2015

La política determina la economía. Con esa máxima inquebrantable, la presidenta Cristina Kirchner analiza la posible reactualización del fondo del conurbano bonaerense para ayudar al jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, en el caso de que sea elegido el 25 de octubre gobernador de la provincia de Buenos Aires por el Frente para la Victoria (FPV).

Por ahora, todo está en la etapa de análisis. Pero en caso de concretarse, esa decisión sería todo un mensaje al candidato presidencial del FPV y gobernador bonaerense, Daniel Scioli, porque si accede a la Presidencia en diciembre, debería resignar parte de los recursos nacionales a Fernández.

Perdería, así, margen de maniobra para disciplinar a Aníbal Fernández como Cristina lo hizo con él.

Sin embargo, según confiaron fuentes oficiales a LA NACION, por su estilo Scioli no pretende condicionar a su sucesor. Incluso, buscaría anunciar la medida él mismo durante la campaña como logro final de su gestión, a modo de legado provincial, y obtener rédito político para las elecciones de octubre.

Ese fondo quedó congelado desde los años 90 en $ 650 millones -hoy alcanzaría apenas para 900 viviendas del plan Procrear- y la idea sería actualizarlo a por lo menos $ 5000 millones, para permitirle eventualmente a Aníbal su autonomía financiera y no depender de un futuro gobierno nacional, sea presidido por Scioli o por Mauricio Macri.

El fondo del conurbano fue creado por el ex presidente Carlos Menem en los 90 por un pedido de Eduardo Duhalde, que de ese modo renunció a la vicepresidencia y aceptó ser gobernador. Mediante ese fondo, Duhalde podía hacer obras de infraestructura, viviendas, escuelas y hospitales, sin depender de Menem.

Según confiaron a LA NACION en el Gobierno y en el Congreso, Aníbal Fernández le pidió a Cristina las mismas condiciones cuando le ganó las primarias a Julián Domínguez el 9 de agosto último. Y por eso la Presidenta le pidió un estudio del tema al ministro de Economía, Axel Kicillof. En Economía negaron oficialmente ese análisis, aunque otras fuentes confiaron que en los borradores se buscan alternativas de financiamiento.

La decisión tendría otro propósito político: Cristina buscaría que Aníbal Fernández garantice la supervivencia del kirchnerismo, ofrezca refugio en cargos provinciales a allegados a ella, y sea un foco de resistencia ante un eventual distanciamiento de Scioli o un gobierno nacional opositor de Mauricio Macri o Sergio Massa.

Otro gesto que buscaría hacer Scioli, con el aval de Cristina y de Kicillof, es anunciar un proyecto de ley para cambiar el esquema del impuesto a las ganancias para la cuarta categoría, sin alterar la recaudación fiscal y con un modelo progresivo: pagarían menos los de menores ingresos y se cargaría más a los sueldos más altos.

El gobernador y candidato aseguró entre los máximos popes sindicales de la CGT que sería una de sus primeras medidas de gobierno y con ello buscaría consolidar el voto de los trabajadores sindicalizados no kirchneristas que hoy están cerca de Massa o Macri.

También en ello trabajan equipos de Scioli y de Kicillof. De haber acuerdo todo podría anunciarse antes del 25 de octubre..

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La Democracia está en peligro. Programa emitido el sábado 29 de agosto de 2015

Programa emitido el sábado 29 de agosto de 2015

Editorial
Mariano Obarrio

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Entrevista I
Juan Manuel Abal Medina, Senador Nacional (PJ-FpV)
Juan Manuel Abal Medina
Juan Manuel Abal Medina

“La Boleta Unica Complementaria es una idea interesante para resolver el faltante de boletas”

Posibles cambios electorales para 2017. “Tenemos que seguir mejorando nuestro sistema, pero con todos los problemas que tiene, es un sistema bastante seguro. Mantiene una boleta física hasta al final. Control ciudadano fuerte y concluye con el escrutinio definitivo”

Sobre voto electronico para octubre. “Cambiar la regla en plena etapa electoral es algo completamente prohibido”.

“El sistema electoral es mucho mas complejo. Para mejorar un sistema electoral, hay que hacerlo en su conjunto

Sobre la boleta electrónica que se usa en Salta y Capital Federal. “El sistema electoral que hay en Salta me parece muy interesante, es una combinación interesante.  Pero no se logra de un día para el otro”.

“El sistema electoral de Tucumán es complejo porque hay una enorme cantidad de candidatos, y eso siempre va a funcionar mal, producto del sistema que permite el acople”.

“En Argentina hay un sistema electoral nacional y 24 provinciales, con lo cual eso también es un problema”.

“En Argentina empezamos a votar en abril y terminamos en noviembre, yo no creo que sea lo mejor para el país. Y más para un país como nosotros que tenemos una renovación parcial”.

“Hay mucho que se puede hacer y transformar en nuestro sistema electoral, pero lo importante es que sigue siendo seguro. El resultado es legítimo”.

“Con el voto electrónico perdés la posibilidad de corroborar”

Sobre la posibilidad de anular la elecciòn en Tucuman, como propuso un fiscal. “Es una declaración muy fuerte, porque para declarar nula una votación tiene que estar muy seguro

(DYN) ABAL MEDINA ADMITIO QUE LA BOLETA UNICA COMPLEMENTARIA “PODRIA LLEGAR A ESTUDIARSE” PARA OCTUBRE DE ESTE AÑO
BUENOS AIRES, ago 29 (DyN) – El senador nacional por el Frente para la Victoria Juan Manuel Abal Medina admitió hoy que la incorporación de la Boleta Unica Complementaria (BUC) para los comicios del 25 de octubre “podría llegar a estudiarse”, al analizar que la instrumentación de esa medida “no modifica estructuralmente el sistema” electoral en marcha.
Abal Medina consideró que la BUC, que establece que los presidentes de mesa entregarán al votante una nómina única en caso de que falten papeletas en el cuarto oscuro, “podría llegar a estudiarse” para octubre, y consideró que la medida constituye “un tema complementario” que “no modifica estructuralmente el sistema” electoral.
Tras definir a la BUC como una propuesta “interesante y lógica”, el ex jefe de Gabinete planteó que “la base de la legitimidad de la democracia es la manifestación de la voluntad popular”, por lo que “hechos lamentables” como “indiviudos quemando urnas y comprando votos”, en referencia a las denuncias de fraude en Tucumán, “conspiran contra la base general del sistema”.
En declaraciones a radio FM Concepto, señaló que “no es posible en ningún sentido” modificar el sistema de votación para octubre porque el “procedimiento electoral” está “iniciado” y “cambiar las reglas en mitad de un procedimiento iniciado sería algo totalmente inusitado en términos mundiales”.
Sin embargo, definió como “muy interesante” el sistema de Boleta Unica Electrónica (BUE), que fue aplicado este año en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Salta, porque “combina la pantalla de votación con la impresión de una boleta” y “permite mantener un registro contable y físico del voto”.
Por último, consultado sobre si debería avanzarse en la implementación de la BUE para las elecciones de 2017, respondió que “sí” y completó: “Tenemos que seguir mejorando nuestro sistema”.
NP SMB

Entrevista II
Luis Palma Cané, Economista
Luis Palma Cané, economista
Luis Palma Cané, economista
Verdades en la Mesa
Mariano Obarrio y Marina Carbajal
Marina Carbajal, analista político-económica
Marina Carbajal, analista político-económica
Entrevista III
José María Rodriguez Saráchaga, consultor de oratoria
José María Saráchaga, titular
José María Rodriguez Saráchaga, titular “Oratoria Consulting”
Últimas Verdades 
Mariano Obarrio y Marina Carbajal

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Cristina Kirchner reclamó que la oposición reconozca el triunfo del FPV en Tucumán

La Nación, jueves 27 de agosto de 2015

Con los ánimos algo más apaciguados tras las escandalosas elecciones en Tucumán, la presidenta Cristina Kirchner exhortó a que la oposición “reconozca” el triunfo del Frente para la Victoria (FPV) en esa provincia, aunque no mencionó las denuncias de fraude ni la represión policial del lunes último. Además, sin nombrarlo, pidió el voto para su candidato presidencial, Daniel Scioli, el 25 de octubre próximo, con el fin de “continuar y profundizar estas políticas”.

“Pedimos nada más que reconozcan nuestro triunfo, eso es la verdadera democracia”, exclamó la Presidenta en el acto del 161er. aniversario de la Bolsa de Comercio. Sin embargo, Cristina no recibió tampoco ayer al candidato a gobernador del PJ, Juan Manzur, al que sólo saludaría para la foto la semana próxima (ver página 13).

El titular de la Bolsa, Adelmo Gabbi, había reclamado durante su discurso “eliminar los encajes” al ingreso de divisas para alentar inversiones.

Pero Cristina respondió: “No sigamos encajando al país”. Y exigió más inversiones a los empresarios: “El problema es que las tasas de inversión y el riesgo que toman nuestros empresarios no es el ritmo que necesita el Gobierno”.

“Invertir y a asumir riesgos es parte del capitalismo”, aleccionó. “¿Quién invierte si no tiene garantizado el consumo?”, se preguntó. E intentó convencer: “Cuando los argentinos consumen, los industriales pueden producir”.

“Necesitamos empresarios que tomen riesgos y que tengan inversión, por la rentabilidad que han acumulado en los últimos años”, les recriminó en un discurso de una hora y cinco minutos.

Para los empresarios, el problema no es sólo el consumo. Se quejan de la alta inflación, la falta de competitividad, la inseguridad jurídica, el cepo cambiario, las trabas comerciales y la prohibición para el giro de utilidades, entre otras cosas. Para Cristina, ésas son virtudes del modelo.

Como gran novedad, la primera mandataria no usó la cadena nacional. Pero convirtió la ceremonia en otro acto de campaña, con chicanas a la oposición y elogios a su gobierno.

En primera fila sentó a los candidatos del FPV: Scioli, a quien no mencionó; su candidato a vicepresidente, Carlos Zannini; el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el secretario general de la Presidencia, Eduardo De Pedro, también candidatos.

“Si quieren estilo para poder reconocer la derrota tengo el ejemplo de un gran hombre, un presidente (Néstor Kirchner) que en 2009 cuando perdió en la provincia de Buenos Aires encabezando la lista de diputados salió a reconocer la derrota”, dijo.

“Los predicadores del consenso y del diálogo, cuando los papeles se les queman y las urnas no les dan los resultados, el consenso y el diálogo se les van al demonio”, criticó Cristina Kirchner a la oposición.

Respondió, así, a una conferencia conjunta de los candidatos presidenciales de Cambiemos, Mauricio Macri, de UNA, Sergio Massa y de Progresistas, Margarita Stolbizer, que al mediodía habían denunciado fraude en Tucumán y pidieron cambiar el sistema electoral y asegurar la transparencia para el 25 de octubre.

“Tanto escuchar modales y verlos tan desaforados, veo que era todo una postura. Yo tengo muchos más modales y soy mucho más educada porque siempre he reconocido todo”, dijo. Sin embargo, no se refirió a la quema de urnas, las agresiones a fiscales y gendarmes, las irregularidades, ni la represión policial del lunes.

También pasó un aviso electoral. “¿Cómo continuar con el crecimiento? Profundizando y ampliando las políticas”, dijo, aunque sin mencionar a Scioli.

En su larga respuesta a Gabbi, aseguró que el crecimiento está asegurado porque “tenemos los fundamentals alineados para seguir con este proceso de desarrollo, si se mantienen estas políticas públicas en defensa del mercado interno y del comercio administrado”.

Rechazó una devaluación y dijo: “Podemos terminar de barrer el único dique de defensa, que es sostener el mercado interno”. Expresó, con ironía, que “esos devaluadores deben tener dólares de algún lado” y admitió el déficit fiscal, pero lo atribuyó al “déficit energético”.

Rechazó las críticas por la inseguridad jurídica al decir que el Gobierno paga sus deudas. “El Gobierno pagó todos sus vencimientos. Cuando ponés la tarasca (dinero), querés que te paguen.

“Adelmo, no encajemos al país porque no lo saca nadie, derrapa, se va al pasto, es muy difícil volver a traerlo a la banquina. Nos costó un Perú”, dramatizó..

La Presidenta ordenó tomar distancia del escándalo tucumano

La Nación, miércoles 26 de agosto de 2015

Las denuncias de fraude y los violentos incidentes en Tucumán encendieron alarmas en Olivos. La presidenta Cristina Kirchner ordenó tomar distancia de ambos conflictos y presionó al gobernador José Alperovich para superar la crisis a la mayor brevedad posible con el propósito de que no afecte la campaña del candidato presidencial del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, en las elecciones del 25 de octubre próximo.

Según pudo saber LA NACION, Cristina le ordenó a Alperovich por medio de emisarios que reabra las urnas impugnadas para darle legitimidad al triunfo del candidato a gobernador kirchnerista Juan Manzur y así cerrar la discusión.

La Presidenta quiere dar vuelta la página rápido e instalar otros temas: quiere evitar que en el frente del candidato opositor José Cano se propague la presión para repetir las elecciones.

“Luego del escándalo, Manzur podría perder una nueva elección”, dijo un funcionario.

Cristina Kirchner iba a recibir ayer a Manzur en la Casa Rosada, pero postergó la foto para no irritar los ánimos en Tucumán, donde anoche se realizó una nueva marcha por las irregularidades en los comicios del domingo. Podría recibirlo hoy si se apaciguara el clima político.

La otra bajada de línea de la Presidenta fue minimizar el impacto sobre el Gobierno y Scioli de los incidentes con 20 heridos en la plaza Independencia. Impartió tres órdenes para todos: condenar la represión policial, descabezar la policía tucumana y evitar nuevas escenas de descontrol en la manifestación de anoche.

Cristina teme las imágenes de un país en llamas antes de las elecciones de octubre. “Hay que tomar distancia muy fuerte y dejar marcado que éste es un hecho externo al Gobierno y a Scioli“, dijo un funcionario oficial a LA NACION.

El operativo para restarle entidad a la violencia comenzó anteanoche. Los emisarios de Cristina ante los medios pidieron a todos los canales de TV que no emitieran las imágenes de los incidentes: sólo las difundió TN, del Grupo Clarín.

El objetivo del Gobierno sobre las elecciones en Tucumán era mostrar a Scioli en carrera ganadora rumbo a octubre. Hay una segunda oportunidad: las elecciones en Chaco el 20 de septiembre.

El Gobierno evaluaba que el dato positivo es que ganó el PJ. Pero Scioli quedó dentro de una postal en la que convalidó posibles prácticas fraudulentas agravadas luego por desmanes, corridas, balas de goma y golpes.

“Scioli viene mal. Primero el viaje a Italia en medio de las inundaciones, su pelea con las redes sociales, nuevas inundaciones en el río Salado y ahora Tucumán”, dijo un funcionario.

Pese a sus admoniciones públicas, Cristina lo quiere ayudar y se involucrará en la campaña rumbo a octubre: en la misma boleta de Scioli están sus incondicionales Carlos Zannini, Axel Kicillof, Eduardo “Wado” De Pedro y La Cámpora.

El jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, Zannini y Scioli conversaron con Capitanich y Manzur para revertir el bochorno. Todos salieron en coro a condenar la represión.

Por la mañana, Aníbal sorprendió: “No sé lo que pasó en Tucumán, estaba durmiendo. Me acosté temprano porque se me fundieron las pilas. Soy tan humano como ustedes”.

El objetivo era minimizar los incidentes. Pero luego agregó: “No me satisface la represión. La condeno y estoy en contra de la represión”. Y le dio un enfoque conspirativo. Todo es provocado “desde el Norte, fuera de nuestro país, para deslegitimar elecciones. […] El Norte tiene sus alcahuetes, (las diputadas) Laura Alonso y Elisa Carrió, quienes trabajan lisa y llanamente para ellos”, dijo.

Dio a entender que las inspira el gobierno de los Estados Unidos. “Ese modelo funciona en Venezuela, Brasil y la Argentina”, dijo un allegado a Fernández.

Alperovich también condenó la represión y, conforme los deseos de Cristina, dijo que reabrirán las urnas. Sin embargo, se desligó de las responsabilidades por la represión, decisión de la que responsabilizó al jefe de la Policía de Tucumán, Dante Bustamante.

También el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, dijo que la represión “avergüenza a todos los argentinos”.

Y Scioli repudió la “represión” y “la actitud autoritaria de algunos miembros de la policía”, aunque acusó a su rival de Cambiemos, Mauricio Macri, por incitar a la violencia. El más original fue el periodista kirchnerista Víctor Hugo Morales, que culpó por los incidentes al Grupo Clarín.

Un Scioli desconocido que celebró en Tucumán, en medio de un incendio de la democracia

Un triunfo peronista deslegitimado y fraudulento como el de Tucumán coloca a Scioli en una debilidad extrema. Necesitaba una “victoria” clara e incuestionable, allí donde había apoyado al régimen autoritario de Alperovich junto a todos los gobernadores del PJ, en una muestra de fuerza hacia Cristina Kirchner. Pero el propio aparato de Alperovich le incendió la fiesta. ¿Si tan seguro estaba de ganar el peronismo para qué recurrió a la violencia, al fraude y a la quema de urnas? Tucumán pone a todo el peronismo bajo sospecha de estar robándose la democracia.
Scioli, estaba debilitado por Cristina, se pegó al peor rostro del clientelismo y la corrupción: la adulteración de los resultados en las urnas. La Presidenta le indicó el jueves último por cadena nacional que pese a que él tiene el apoyode los gobernadores, su eventual gobierno no tendrá que salirse del modelo K, justo cuando él había dicho que “vamos a cambiar lo que haya que cambiar” para pisarle electorado a “Cambiemos”. Esta dialéctica no le molestaba tanto a Cristina hasta que creyó que Scioli estuvo atrás de la denuncia de Lanata contra Aníbal.
Desde entonces sospecha de que Scioli tiene una alianza secreta con el Grupo Clarin. Lo retó en público en la Casa Rosada y Kicillof le dijo a los militantes “nuestro único candidato es el modelo”, durante un acto y con Scioli al lado.
Cristina advirtió que ni imaginen “que alguien traicione los intereses del pueblo” y también estaba Scioli a su derecha.
El gobernador quiere aferrarse al PJ para no quedar atado de pies y manos, pero el peronismo le pide que para ello defina un perfil propio, independiente de Cristina, que él no se anima a interpretar. Scioli tiene terror a ser el Dualde de Menem en 1999. Marcó diferencias, criticó la convertibilidad, y el riojano le hizo perder las elecciones con De la Rúa. Necesita resolver la cuadratura del círculo: ser él mismo y al mismo tiempo no enojar a Cristina.
Scioli necesita el voto de la clase media pero es capaz de avalar el fraude y la violencia en Tucumán cantando la marcha peronista junto a Manzur y Alperovich y de descalificar a los radicales por protestar por un crimen político en Jujuy. No tiene problemas en operar ante la Justicia para salvar a Cristina de algunas causas, de negar el crimen de Nisman y de salir en defensa del caudillo Insfrán en contra de Tevez, un ícono de las clases populares -a quienes Scioli dice representar-, además de ser compañero de fútbol y de tertulias de él y de Karina en La Ñata.
Parece desborado porque perdió en “su” Mar del Plata y en todo el interior de la provincia de Buenos Aires; bajó su nivel de votantes en la Primera y la Tercera, el conurbano duro, y sufrió palizas en La Plata y Bahía Blanca. Scioli perdió el rumbo del discurso y se le rompió la brújula de viejo zorro de la política. Parece desesperado por el triunfo a cualquier precio y, hombre de fé y esperanza, de diálogo y consenso, terminó convalidando minimizando la violencia y la quema de urnas en Tucuman, algo que simboliza algo así como incendiar la democracia.
Hay un Scioli desconocido, que hasta cambió su gesto en el rostro. Pasó de la calma al nerviosismo, de la sonrisa a la tensión, de la respuesta conciliadora al agravio. No debe ser fácil convivir con Zannini, ni con De Pedro ni con Kicillof en una misma lista. Menos aún tener a Aníbal Fernández como candidato a gobernador, todo un contrapeso en la boleta.
Pero eso no debe llevar a Scioli a convalidar los atropellos contra lo más sagrado: las elecciones. Sólo se cargó el 81% de los votos. No se computaron el 19% de las mesas, mayoría de la capital, donde ganó Cano. El PJ perdió en varias ciudades tucumanas importantes. Manzur se proclamó ganador con el 11,6 % de mesas escrutadas invocando una “tendencia irreversible”, en medio de tiros, tomas de escuelas, cortes de luz, agresiones graves a gendarmes, ataques a balazos a los locales de los opositores y represión con balas de goma a quienes marchan a protestar por el fraude. La oposición podría revertir varios puntos en Capital y quedaría en tela de juicio si era tal la diferencia en el interior provincial. ¿Quién hubiera ganado si hubiera prevalecido la transparencia? Scioli suele pedir que no se vuelva al pasado y hemos vuelto a la Década Infame y al Fraude Patriótico de los conservadores para preservar sus privilegios. Scioli parece no advertir que esta clase de “triunfos” en las urnas pueden ser grandes derrotas en la política, tarde o temprano.